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No pongamos límites al hombre: Somos ricos porque somos muchos

Escritor Español Petrusvil

Poeta, escritor, divulgador y analista.
30/10/2021
Tiempo de lectura 3 minutos.
No pongamos límites al hombre: Somos ricos porque somos muchos

Muchos productos tienen altos costes fijos y bajos costes marginales. Los costes fijos deben distribuirse por todo el mercado. La razón por la que somos tan ricos es porque somos muchos y, por ellos, podemos redistribuir esos altos costes fijos: ¡no pongamos límites al hombre!

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Muchos productos tienen altos costes fijos ( coste independiente de la cantidad de unidades que fabriquemos) y bajos costes marginales (coste de fabricar una unidad más). Cuesta mucho desarrollar un producto nuevo, pero mientras más unidades produzcamos más barato nos saldrá. La riqueza se puede medir por lo poco que necesitemos gastar para adquirirlo. A menos gasto unitario más dinero disponible para otras cosas, eso es la auténtica riqueza del hombre.

Los medicamentos son un buen ejemplo. Si cuesta mil millones de euros desarrollar una nueva medicina, pero el coste de cada unidad producida (supongamos que es constante) solo cuesta un euro, ¿a cuánto debería venderlo? La respuesta es que depende del tamaño del mercado, del número de consumidores que quieran comprarlo. Si el mercado es de mil personas, la pastilla en cuestión lo costará a cada consumidor un millón un euro. Tendría que vender cada pastilla por esa cifra si quiero alcanzar (cuanto menos) el punto de equilibrio (Punto a partir del cual se empieza a tener beneficios). Si su mercado es de un millón de personas, el precio de equilibrio cae a 1.001 euros. ¡Oh, sorpresa! para a mil millones d consumidores el precio por pastilla cae a 2 euros.

Este es el motivo por el que normalmente se desarrollan nuevos medicamentos para los problemas que alcanzan a muchas personas; y por el que el desarrollo de medicamentos para pocos enfermos necesita ser subvencionado por la Salud Pública. Los costes fijos deben prorratearse por todo el mercado. ¿Sencillo de entender pero sorprendente ¿verdad?. Obtienes una píldora que cuesta mil millones de dólares desarrollar por dos dólares si mil millones de personas más tienen la misma necesidad.

No pongamos límites al hombre: Somos ricos porque somos muchos

Otro ejemplo. Por lo común, el software tiene un costo fijo y un costo marginal cero (no me cuesta nada producir una unidad más porque con diseñar el software tengo bastante y puedo distribuir las copias a coste cuasi-cero). Apple tiene 4,3 millones de aplicaciones y juegos en su tienda de aplicaciones. Más de 4 millones son gratuitas (los anunciantes pagan dinero a los desarrolladores para el entretenimiento de los usuarios). De las 300.000 restantes aplicaciones y juegos que tienen que ser pagados por el consumidor, el precio promedio es de 4.5 dólares, con juegos con un promedio para los juegos de 2.80 dólares y para las aplicaciones de 5.50 dólares. Google Play Store tiene cifras similares.

Pongamos otro ejemplo. Una app de pago por 1.99 dólares en la plataforma del iPhone de Apple. A la empresa XXX que desarrolló el programa le costó le cuesta 200.000 dólares. Apple cobra el 30% por cada aplicativo vendido, por lo que XXX obtiene 1.39 dólares por cada copia vendida. Comprar y descargar la aplicación lleva unos pocos segundos. Poner la aplicación en la App Store de iPhone le da acceso a más de mil millones de usuarios activos de iPhone. Tan sólo con vender 143.884 copias se alcanzaría el punto de equilibrio. Después de eso, todo es beneficio. Vendiendo 300.000 copias, su beneficio sería de 217.000 dólares. ¡Cielos! con un millón de usuarios la ganancia sería de más de un millón de dólares. Precioso y muy jugoso ¡eh!.

Adam Smith entendió y explicó profusamente esto en 1776 (La riqueza de las naciones). «Si quiere hacerse rico, tenga muchas personas a las que pueda vender». Los grandes mercados también permiten que las personas puedan desarrollen sus habilidades y especializarse en cosas como el desarrollo de medicamentos y software, y «otra multitud inmensa de cosas cuabto más inmensa es la multitud». Cuanto mayor sea la población y más nos especialicemos, más variedad de productos, mejor calidad de vida y a menores costse podremos disfrutarla. ¡Más ricos y más saludables seremos!

En esta época de excesiva especialización, no puede dejar de impresionarnos la amplitud y profundidad de la erudición de Smith, fiel y genuino representante del espíritu de la Ilustración Escocesa. Sin embargo, por mucho que admiremos sus logros en campos tan variados, no puede negarse tampoco que la posteridad ha decidido recordarle principalmente por sus contribuciones a la ciencia económica, y su fama siempre se basará mayormente en su obra maestra. La Riqueza de las Naciones. Aunque escrita en el siglo xviii, ahora pertenece ya al mundo y a todos los tiempos.

Smith separó definitivamente la economía del restrictivo marco de referencia mercantilista, que negaba los beneficios del libre comercio entre las naciones, e hizo de ella el estudio del orden social espontáneo (y generalmente no-intencionado) que surge de los intercambios voluntarios entre individuos que producen beneficios para todas las partes involucradas, sean domésticas o extranjeras. En tanto sobreviva en este mundo el amor por la libertad, los hombres libres seguirán inspirándose en Adam Smith, autor de La Riqueza de las Naciones.​

Profesor Julio Harold Cole, Universidad Francisco Marroquín

Ven con claridad meridiana que cuantos menos seamos más pobres seremos; o necesitan más explicaciones para comprenderlo los jerarcas vigésimoprimonónicos (del s. XXI para entendernos) que están empeñados en «lo sostenible» y en «disminuir la población mundial» porque somos muy malotes con el planeta. Si Adam Smith lo vio hace dos siglos y medio no se comprende como estos paleotócratas postmodernos no lo ven.

FiN

(FiN) No pongamos límites al hombre: Somos ricos porque somos muchos

Fuente: The Reason We Are So Rich Is That There Are So Many of Us

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