
El hombre que se susurraba a sí mismo
El hombre que se susurraba a sí mismo
Si algo delata al narcisista ensoberbecido es ese hablar sin parar de sí mismo. Y en ese hablar oculta, el sátrapa bulero que democráticamente nos hemos dado, sus taimadas intenciones autócratas.
Hoy hay un cambio en el estereotipo del narciso, sí sigue mirándose en el reflejo del agua pero ahora se goza en sus apariciones en los medios y en las RRSS. Presumo que antes de irse a la cama el remirado de sí repasa sus fotos, videos y audios del día para engordar más su ego y dormir amparado en la pierna suelta del que adolece de conciencia.
No pierde ocasión de brindarnos con su exclusiva presencia mediática – como ‘mesías’ parlanchín de la izquierda al modo castroiano o chavecino- solazado en la ausencia de preguntas incómodas y, últimamente, incluso de periodistas que se las hagan.
Su parlanchinidad es un soliloquio de estomagante buenisteismo consigo mismo, un yo conmigo mismo subido al alto estrado de su superioridad moral autoconferida, desde donde nos obsequia con su sofklama prennemente mentirosa, nos suelta su impostado ‘sermón de la montaña ideológicamente fariseado’: La buenitud de espíritu socialista, el llanto de los acosados – por razón de su clase identitaria-, la mansedumbre – del lobo disfrazado de oveja-, el hambre y sed de justicia – su justicia, para sí-, apela la misericordia de sus acólitos -que todo le perdonan por un supuesto bien mayor-, pide perdón y alienta falsos propósitos de enmienda, pregona la limpieza de corazón – cien años de honradez-, la paz – a costa de rendiciones inmorales y pactos donde regala lo que no es suyo – y clama por la persecución que sufre a causa de la justicia y se pone en el dar de comer al hambriento en su mismidad – porque hoy aún no ha comido-.
Su narcisidad alcanza el paroxismo en hablar de su persona en su ampulosa carta pública de amor y fidelidad a su corrupta esposa, perseguida por la justicia, dice, de ultraderecha, hasta en mostrar su sacrificio de amor por el pueblo en eso de que eran las muy taurinas cinco de la tarde y que él no había comido.
Cincos día de meditación autoafirmante ante su ego henchido, le bastaron para, en una burda imitación de Gila, obsequiarnos con un escueto y abracadábrico: ¡Yo, sigo! A poco más de un año de tan psicopático afán de permanencia sigue anclado en su empoderado ‘seguir’, como si nada.
Esa huida de la tragedia paiportiana dejando solos a los Reyes, y al día siguiente, recuperado del pasmo de su dejación de funciones, se remiró en su estado de ánimo y de salud, diciendo escuetamente, y alzándose sobre el mal ajeno para mostrarnos su bien propio: «Estoy bien».
El hombre que se susurraba a sí mismo
La megalomanía del personaje alcanzó tintes que serían risibles si no fuera por lo trágico, con esa apelación nigromántica al seguimiento de una ciencia que no sabía por dónde le venían los palos fúnebres de la COVID y al sesudo comité de expertos invisible que señalaba el camino a seguir.
Paródica fue la ‘desescalada’ después de encerrarnos indiscriminada e ilegalmente y arruinarnos por años. Obteniendo el premio postrero de ser el único país que no ha recuperado el PIB previo al pandemónium que montó el celoso seguidor de la ‘ciencia’.
La lista de autoelevaciones soberbias del personaje es muy larga. Desde lo de ir a la inauguración de una línea de ferrocarril, y subirse al tren delante del Rey; o lo de acudir a una audiencia real, y quedarse junto a los anfitriones, con su esposa, haciendo de ‘colegas anfitriones’, hasta que los servicios de protocolo les quitaron de en medio, yéndose la pareja con ‘ambos rabos entre las patas’.
La corrupción que asola su vanidosa presidencia, su partido -abobado en el actor consumado de la mentira bulera- que le deja hacer y deshacer a su antojo, y su gobierno desgobernado y extractivo, donde toda descomunal sisa pública es tomada como licencia de pernada del poder, está a punto de arreglarla de un plumazo, borrándola de su espejito mágico, usando la brocha gorda del lawfare, con la ley Bolaños.
¡Bienvenidos a la república bananera de sanchilandia!
Petrusvil
En Valldoreix a 30 de junio de 2025
By Petrusvil















