
Meditación | El Amor humano de Dios
Meditación | El Amor humano de Dios
Voy a partir de unas palabras del papa Pío XII, en su encíclica “Haurietis aquas”:

Amor divino y humano
Pero a fin de que podamos en cuanto es dado a los hombres mortales, «comprender con todos los santos cuál es la anchura y la longitud, la alteza y la profundidad» del misterioso amor del Verbo Encarnado a su celestial Padre y hacia los hombres manchados con tantas culpas, conviene tener muy presente que su amor no fue únicamente espiritual, como conviene a Dios, puesto que «Dios es espíritu”. Es indudable que de índole puramente espiritual fue el amor de Dios a nuestros primeros padres y al pueblo hebreo; por eso, las expresiones de amor humano conyugal o paterno, que se leen en los Salmos, en los escritos de los profetas y en el Cantar de los Cantares, son signos y símbolos del muy verdadero amor, pero exclusivamente espiritual, con que Dios amaba al género humano; al contrario, el amor que brota del Evangelio, de las cartas de los Apóstoles y de las páginas del Apocalipsis, al describir el amor del Corazón mismo de Jesús, comprende no sólo la caridad divina, sino también los sentimientos de un afecto humano. Para todos los católicos, esta verdad es indiscutible. En efecto, el Verbo de Dios no ha tomado un cuerpo ilusorio y ficticio, como ya en el primer siglo de la era cristiana osaron afirmar algunos herejes, que atrajeron la severa condenación del apóstol san Juan: «Puesto que en el mundo han salido muchos impostores: los que no confiesan a Jesucristo como Mesías venido en carne. Negar esto es ser un impostor y el anticristo [35]. En realidad, El ha unido a su Divina Persona una naturaleza humana individual, íntegra y perfecta, concebida en el seno purísimo de la Virgen María por virtud del Espíritu Santo. Nada, pues, faltó a la naturaleza humana que se unió el Verbo de Dios. El la asumió plena e íntegra tanto en los elementos constitutivos espirituales como en los corporales, conviene a saber: dotada de inteligencia y de voluntad todas las demás facultades cognoscitivas, internas y externas; dotada asimismo de las potencias afectivas sensibles y de todas las pasiones naturales. Esto enseña la Iglesia católica, y está sancionado y solemnemente confirmado por los Romanos Pontífices y los concilios ecuménicos: «Entero en sus propiedades, entero en las nuestras» «perfecto en la divinidad y El mismo perfecto en la humanidad»; «todo Dios [hecho] hombre, y todo el hombre [subsistente en] Dios».
Pío XII, encíclica “Haurietis aquas”
Me ha impresionado la forma tan sencilla que tiene Pio XII de explicar el Amor Divino de Dios y como en Cristo coincidieran, convergieran, las dos formas de Amor, la divina y la humana. Es la recia columna que combate al nihilismo y al relativismo, creo yo. Dios pudiera ser incomprensible para la mente humana pero su Amor humano mostrado en Cristo sí es comprensible.
Y me he imaginado a Jesús amando como humano a José como su padre y a María como su madre, y a todos sus apóstoles y a todos los humanos en su cercanía … si lo piensas, en Cristo no sólo vemos a Dios amando como humano sino enseñándonos cómo hacerlo. Esa es la rotundidad divina que nos está mostrando el Ethos Cristiano. La morada donde debemos habitar y el modelo conductual del amor entre hermanos, humanos.
Dios no sólo nos pide que le amemos, también nos pide que amemos a los demás como Cristo, Él mismo, nos amó, la renuncia completa de sí mismo en el otro.
Para suavizarlo la escritura en el evangelio de San Mateo nos lo deja algo más asequible que es ‘el como a tí mismo’, pero lo que Dios Nos pide es que, al menos, intentemos con todas nuestras fuerzas hacerlo como Él nos enseñó haciéndose humano.
Es mucho más claro y exigente el evangelio de San Juan: “Un mandamiento nuevo os doy: ‘Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis los unos a los otros’.”
Parece un imposible amar como Dios hecho hombre amó, y lo sería si no fuera por la ayuda de la Gracia y de la acción Trinitaria.
En este mundo nuestro donde el nihilismo y el relativismo han terminado por socavar la moral pre del AT – el ‘a imagen y semejanza’, el Eros y los 10 mandamientos- y la moral post del NT – el Ethos Cristiano como modelo en Cristo- convirtiéndola en una carga liviana y poco exigente, apoyada en la fe protestante que sólo se basta con ella, hay que seguir luchando contra este modelo anglófilo predominante, hay que volver a ese Nuevo Mandamiento de Cristo que ejemplifica, nos revela, el Amor humano de Dios hecho hombre clavado en la Cruz.
Esa en la forma de volver a acercar a nuestra sociedad actual a Dios. Al que nos habla de que Dios ha muerto hay que decirle que sí, que murió y resucitó por nosotros. Que la Revelación no es un mito sino un hecho histórico. Es lo que nos diferencia del resto de religiones y es lo que evita nuestra mezcolanza en ellas.
También, Benedicto XVI nos proporcionó la salida del nihilismo en muchos de sus escritos recopilados en el libro ‘Vivir como si Dios existiera’ – Ricardo Calleja Rovira, profesor de Ética en el IESE-.
Todo está dicho y medido en la Palabra y en los Actos y en el culmen de la Revelación de la Resurrección, nada es nuevo.
El cristiano postmoderno ha de enfrentarse al dúo perverso del nihilismo-relativismo con su ejemplo y su ejemplo es la ‘Voluntad de Amor’ tal como la mandó Cristo, contra la egoísta «Voluntad de Poder» que es una entelequia que conduce a la desesperación, es una buena forma de salir del nihilismo.
FiN
Petrusvil
En Valldoreix a 27 de jinio de 2025
By Petrusvil













