
La vida es el bien supremo | «Creced y multiplicaos»
La vida es el bien supremo | «Creced y multiplicaos»
Me he tomado un rato para reflexionar sobre este asunto. Trata de porqué tenemos que proteger la vida, no sólo moralmente y como bien supremo sino como generador de riqueza, es decir, como un bien supremo generador de bienes. No sólo los que devienen del amor y respeto al prójimo sino los efectos benéficos, económicamente hablando, que generan. Sobre esto, sobre la vida como bien supremo pensaba que no había escrito mucho pero resulta que sí, muchos de mis post son un canto a la vida, y al «Creced y multiplicaos». Espero no alargarme mucho, que os guste y os convenza.
El respeto a la vida del nonato (el del viejo también, pero esto alargaría mi disertación) tiene justificaciones sociales y económicas, no sólo morales. Cuando el Génesis dice “Creced y multiplicaos” es una orden imperativa, no sólo moral, de Dios.
Los recursos se mejoran y se crean nuevos gracias a la innovación humana, que proviene de su abundancia de vidas.
Petrusvil
Bien, la variable y el recurso más importante para el crecimiento económico es la población y Dios lo sabe perfectamente, de ahí la orden que nos dio.
=> ¿Del porqué la sobrepoblación genera superabundancia de recursos?
Eso no lo discutía nadie hasta que llegaron los pesimistas del Club de Roma que decían que no habría suficientes recursos para sostener el crecimiento poblacional porque, decían, estos crecían linealmente mientras que la población lo hacía exponencialmente, y de ahí sacaron el argumento erróneo de la necesidad de reducir la población.
Ocurre que luego se demostró que el aumento de población aumentaba sobre-exponencialmente los recursos, cuantos más habitantes ha habido en el planeta más riqueza y bienestar se ha generado, y no se ha producido el falso augurio del colapso de los recursos, que lo cierto es que han aumentado en un exponente mucho mayor que el de la población, porque dependen no de su cantidad sino de su calidad y cualidad, propiamente de para qué y cómo los use el hombre, de cuánta mente pensante ejercite la creatividad e inventivas humanas en crear nuevas maneras de usarlos y hacerlo más eficientemente.
Sigue, para el que quiere profundizar, un ensayo en diez post que demuestra que el aumento de población hace que los recursos se vuelvan sobreabundantes:
By Petrusvil
La vida es el bien supremo | «Creced y multiplicaos»
Así que los augures mesiánicos catastrofistas se inventaron otra falacia: ¡Que hay que disminuir la población para no dañar al planeta! Que es otro mantra falso porque si aumenta la población y los recursos también, aumenta la eficiencia en el empleo de los mismos y se descubren otras fuentes de recursos alternativos al haber más mentes pensantes (menos contaminación en ambos casos)
Contrariamente a lo que se piensa, el CO2 no es contaminante todo lo contrario y es vital para la vida, así como no es responsable del aumento de temperaturas, eso es otra falsedad, estamos en una era glacial con los % menores de CO2 que ha habido nunca, como demuestran los datos geológicos. Amén de que la temperatura del planeta depende más de las machas solares, de las radiaciones cósmicas y de los cambios en la eclíptica y la distancia al sol (Ciclos de Milanković). La relación del CO2 con el aumento de temperatura es inversa, no directa, al aumentar la temperatura aumenta el CO2 que expulsa el mar – que contiene gran parte del CO2 total- a la atmósfera, no al revés. Esto está demostrado en la historia geológica del planeta.
=> Climatismo: Evidencia científica vs Dogma Climático
Volviendo al asunto principal que nos traemos entre manos. Así, un aumento de población genera más recursos, mejor eficiencia en su uso, y mejor cuidado de los mismos, esto es: Menos contaminación. Incluso ¡oh, qué sorpresa! en los últimos años ha crecido la masa forestal del planeta: La tierra se está volviendo más verde.
Lo cierto es que el capitalismo es, con el tiempo, el sistema económico más respetuoso con el medio ambiente. Y no es una boutade, todo se compendia en una frase: “Logra cada vez más crecimiento con mucho menos consumo de recursos”. Hacemos más con menos y no por la regulación gubernamental o la dirección administrativa, sino por el capitalismo, la tecnología y la innovación. En el gen de los mercados está la tendencia innata de minimizar los insumos para lograr más valor añadido; lo cual implica «per se» un mayor respeto al medioambiente.
=> Capitalismo: El mejor amigo de los recursos y del medioambiente
La economía de mercado – la libre acción humana o la mano invisible de Adam Smith- es cuidadosa con el uso de los recursos, tiende a un mayor uso eficiente de los mismos, y es imaginativa en la consecución de nuevos recursos. Y esto es porque los recursos escasos, como factores de producción, elevan los precios finales, deteriorando el crecimiento económico y la generación de riqueza. ¿Y qué hace el mercado entonces? Mejorar la eficiencia en su uso para que aumente la disponibilidad de los mismos, y buscar otros recursos para cubrir las necesidades humanas, para que todo esto ocurra es necesaria la libre competencia y el aumento, tanto de de mentes pensantes – «ideantes» – como de «socializantes», es decir de la población. (Esto lo explico más adelante)
=> Abundancia sin límites | Economía de mercado y población
El otro aspecto definitorio de la acción humana en términos económicos es la masificación, es decir, a más población precios más bajos, por simple economía de escala: Mientras más seamos más barato nos saldrá todo – hasta las medicinas que nos sanan- y más riqueza disponible para todos:
=> No pongamos límites al hombre: Somos ricos porque somos muchos
¿Qué no cabemos todos en el planeta? Si la humanidad viviera en una ciudad con la densidad de New York, cabríamos todos en el estado de Texas. Y, llegada la hora, viajaremos a otros mundos, nuestro destino es crecer.
Esto es lo que no entienden los amigos de la retrógrada sostenibilidad, los del “tendrás menos y serás feliz” que beatifican la escasez para generar seres conformistas y pacatos; y los que usan el concepto negativo del “daño al planeta” como fórmula culpabilizadora del hombre para limitar su acción o mantenerlo embridado. Y pretenden, en última instancia, reducir la población.
=> La religión climática: La culpabilización del hombre
La vida es como montar en bicicleta, si dejas de pedalear te caes. Con el crecimiento económico global y poblacional, tan denostado últimamente, ocurre lo mismo, si dejas de crecer te hundes en la miseria.
Lo único grave que no se ha resuelto bien todavía o no se hace bien es la reutilización de los residuos o la evitación de la emisión de compuestos tóxicos que generamos pero a esto se llegará tarde o temprano. De hecho ya se está en ello. Pero necesitamos muchos “ideantes“ que piensen en esto – ahora explico lo de los ideantes-:
=> No pongamos límites al hombre: Ideantes y socializantes
La vida es el bien supremo | «Creced y multiplicaos»
Volviendo a mi argumento inicial: ¿Por qué es verdad que un niño viene con un pan bajo el brazo?
Yo divido la población en dos tipos de individuos. Por un lado los ideantes (individuos raros, suelen tener rasgos autistas y CI altos, que generan ideas novedosas que son saltos cuánticos hacia delante. Sí Newton y Einstein eran bichos raros) Constituyen un % muy bajo de la población por eso a más población más individuos excepcionales habrá.
Por otro lado los socializantes, que mediante la interacción y la colaboración social, son los responsables de contribuir al orden espontáneo extenso. Estos son tan importantes como los otros, y la acción de ambos es igualmente necesaria. Ambos tipos de individuos son los responsables del crecimiento económico, del bienestar y del buen funcionamiento de la economía de libre mercado.
Una historia sencilla para entendernos:
El tío raro de la tribu fue el que descubrió el fuego y cómo utilizarlo, otro descubrió cómo hacer un cuchillo con pedernal, ambos no sabían para que servía eso. Los miembros de la tribu, los socializantes – que respetaban sobremanera a esos bichos raros, no como ahora que los “cancelamos”- , se empezaron a sentar ante la hoguera al abrigo del frío y las alimañas, desarrollaron el lenguaje – por otro tío rarillo que gesticulaba mucho y emitía sonidos con la boca- con lo que pudieron comunicar los conocimientos adquiridos, y desarrollar el pensamiento para razonar formas de usar el fuego para cocinar o de usar los cuchillos para cazar organizándose en grupo y para despiezar los animales cazados – otras ideas provenientes de los rarillos-.
Cuando se volvieron más sedentarios, otro tío peculiar y un tanto pirado que jugaba metiendo semillas en la tierra, descubrió la agricultura y otro ser harto extravagante inventó el comercio al proponer intercambiar cosas con otras tribus. El que inventó el dinero fue el tío más insólito de todos.
Espero que os haya gustado esta historia.
Por eso yo estoy con Dios: ¡Creced y multiplicaos! El argumento del «crecimiento sostenible» es la muerte en vida – sólo conduce a regresiones económicas y poblacionales funestas- y es contrario a los Planes Divinos.
La vida es el bien supremo | «Creced y multiplicaos»
(FiN) La vida es el bien supremo | «Creced y multiplicaos»
Más fuentes:













