
El Señor de los Libros | Teatro para niños
El Señor de los Libros | Teatro para niños
PRIMER ACTO
(Nos encontramos en la guarida del Señor de los Libros. Entran en escena todos los personajes que están encerrados dentro de un libro oscuro).
Hamlet: Hola amigos, somos los personajes de una y mil aventuras.
Rey Arturo: Si, cierto. Con vosotros (señalando al público) hemos pasado momentos inolvidables. ¡Verdad!
Tintín: Ratos divertidos, alegres e incluso hasta terroríficos.
Mortadelo: Pero esta es la aventura más escalofriante de todas.
Sherlock Holmes: ¿Se la contamos al público?
Todos: Si, si…
John Silver: El Señor de los Libros nos ha encerrado aquí para acabar con la magia de la lectura.
Dartañan: Sí, nos ha aprisionado en este vacío y ennegrecido libro. Ya no podremos rememorar nuestras aventuras con vosotros.
Filemón: Las ideas se agotarán y la lectura se extinguirá en el olvido.
Harry Potter: Los libros sólo tendrán páginas en blanco. Que triste y monótono será todo. Toda esperanza será en vano.
Hamlet: No. Aun hay esperanza. Estáis olvidando que nos encontramos junto un mago. Harry nos puede ayudar.
Tom Sawyer: Pero no es ni la mitad de poderoso que el Señor de los Libros.
Tintín: Mirad amigos, yo nunca me he rendido, ni me rendiré ahora. Podemos presentarnos ante alguien del mundo real, mediante un trance o algo así, y pedirle que nos ayude.
Drácula: Pero la pregunta es… ¿quién puede ser esa persona? Tiene que ser alguien que nos conozca a fondo y crea en nosotros. Un lector puro, por ejemplo.
(Todos se ponen a pensar).
Todos: ¡Jimmy!
Dartañan: Si, sólo él puede ser el elegido. No conozco otro niño que nos haya leído y releído tantas veces.
Tom Sawyer: Harry, haz alguno de tus hechizos y vayamos a verle.
J. Silver: Eso. Eso. Vayamos a ver al grumete lector con una botella de ron (Cantando).
Harry Potter: Chicos, pensar que solo nos podemos presentar ante él mediante un sueño y además el Señor de los Libros nos puede descubrir. Es muy arriesgado.
Rey Arturo: ¡Bueno Harry!. Precisamente nosotros estamos muy acostumbrados a correr riesgos.
Filemón: Además, es mejor hacer algo que quedarnos aquí sin hacer nada.
Mortadelo: Pues entonces, esperemos que esté dormido y que la magia de Harry haga de las suyas.
Drácula: ¡Vámonos! Empiezo a tener hambre. Llevo muchos días sin probar bocado.
(Todos se apartan de Drácula y le miran con cara de pocos amigos, luego miran a Harry y dicen): ¡Harry, vámonos ya!
(Harry Potter saca su varita, lanza un conjuro y todos salen de la escena esfumándose)
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SEGUNDO ACTO
(Ahora nos encontramos en la habitación del niño. Jimmy está leyendo en la cama y de repente le entra sueño, bosteza exageradamente y se duerme profundamente. Entran a escena los personajes literarios. El niño se «despierta» pero, en realidad, sigue soñando…)
Jimmy: (Habla como en sueños) ¡Los deberes! ¡Tengo que hacer los deberes! (De repente ve a los personajes) ¡Cáspita! Si son mis personajes favoritos. ¿Qué hacéis aquí? (Se frota los ojos con incredulidad) ¿Es esto un sueño o estoy despierto?
Tom Sawyer: Ni lo uno ni lo otro, estas en trance.
Drácula: Antes de que nos cosas a preguntas, déjanos que te expliquemos porqué estamos aquí.
Mortadelo: Somos los personajes de innumerables y maravillosas aventuras.
Filemón: (Levantando la voz con vehemencia) ¡The best, los más atractivos, superdotados, valientes… ¡The numbers one del «mundo mundial»!
Tintín: ¡Chis! Baja la voz y desínflate que ya no cabes en la sala.
Mortadelo: ¡Desde luego! Se nota que la pobre criaturita no tiene abuela… (Dirigiéndose a los expectadores).
J. Silver: (Se acerca a Jimmy y le echa el brazo por encima de los hombros) Bueno, grumete, el caso es que el gran chorizo…
Todos menos J. Silver y Jimmy: ¡El Señor de los Libros!
J. Silver: Bueno esa alimaña con nombre de biblioteca apestada de ratas, nos ha capturado y nos ha encerrado en un solo libro, un libro que sólo quiere para él y que, desde luego, no piensa ponerlo en venta, ni siquiera como bestseller…
Jimmy: Bueno. Si estáis encerrados ¿como es que estáis aquí?
Dartañan: En realidad estamos y no estamos a la vez. Simplemente estamos en tu sueño: Brujeria Made in Howarts (Mirando y señalando a Harry).
Sherlock Holmes: Como siempre acabamos desviándonos del tema, voy a tener que usar mi método cientifico de comunicación (Esto lo dice muy serio mientras se quita la pipa de la boca y chilla como un poseso) ¡Jimmyyyy! … ¡Hemos venido a pedirte que nos salves del Señor de los Libros! (Jimmy y todos dan un brinco del susto).
Jimmy: (Aún recuperándose del susto) Vale, vale ya lo entiendo todo. Pero (se queda pensando…) de verdad creéis que yo puedo salvaros y, lo más importante, ¿como lo conseguiré ?
Hamlet: (Pensando y mirando la calavera) To be or not to be!. That is the question?
(Todos miran al público llevándose el dedo a la sien y moviéndolo ostensiblemente en círculos)
Harry Potter: Jimmy, hay dos personajes que, todavía, no han caído en manos del Señor de los Libros. Busca a Gandalf y a Don Quijote, ellos te ayudarán.
Jimmy: Y … ¿dónde puedo encontrarles?
Rey Arturo: Muy fácil. Siempre han estado contigo, sólo tienes que pedirles ayuda.
Jimmy: Pero… Yo…
Harry Potter: ¡Todos al libro! ¡Rápido! El señor de los Libros se acerca…
(Todos salen corriendo de la escena, menos Harry Potter)
Harry: Jimmy (le dice cariñosamente) Sé que no nos defraudarás. Confía en tus amigos y busca a Gandalf y a Don Quijote, ellos sabrán como ayudarte. (y Harry Potter se va a toda prisa)
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TERCER ACTO
(Ahora nos encontramos en el colegio. Están escena, charlando en el recreo, los niños 1, 2 3 y 4. De repente Jimmy entra a escena)
Jimmy: ¡Eh!¡ Chicos !. ¿A que no sabéis lo que me ocurrió anoche?
Niño 1: Pues a ti, seguro que de todo.
|Niño 2: ¡Cómo lees tanto!
Niño 3: ¿Que ha sido esta vez?
|Niño 4: ¿ Te encontraste con John Silver y te llevó a la isla del tesoro?
Jimmy: Pues mira por donde, algo así me pasó.
Niño 2: ¿Cómo?
Niño 3: Supongo que, leyendo, te imaginaste cosas raras.
Jimmy: Pues no. Fue un sueño muy real y creo que tenemos que hacer algo al respecto. Nuestros personajes favoritos de las novelas que leemos están cautivos en un lugar que desconozco.
Niño 1: Serán tus favoritos pero yo prefiero los personajes reales como Fernando Alonso, Pau Gasol…
Niño 4: Está claro que no has leído un libro en tu vida, mentecato.
Jimmy: Oye. Oye. Calmaros. Os estoy hablando muy en serio. Os digo, que anoche se me aparecieron muchos héroes de las historias que leemos, y me pidieron que les liberáramos del Señor de los Libros que les ha encerrado a todos en un libro oscuro.
Niño 2: ¿Y quién es ese pérfido individuo del que nos hablas?
Jimmy: «Ni flowers idea». No me lo han presentado formalmente ( lo dice con guasa) pero conozco sus malvados planes (esto lo dice muy serio).
Niño 3: Ese señor es un genio. Si están todos en un mismo libro sería mucho mejor. ¡Todas las aventuras y nuestros héroes en un solo tomo!
Jimmy: ¡No digas tonterías! No pretende simplificar tu vida lectora, so vago, sino dejarnos sin libros y sin historias para siempre.
Niño 4: Explica los detalles y no te andes más por las ramas, Jimmy.
Jimmy: Está clarisimo. Todos los personajes pasados, presentes y futuros quedarán prisioneros y los escritores no podrán escribir más libros.
Niños 1, 2, 3 y 4: Pues vamos todos a atrapar al Señor de los Libros y liberamos a los personajes.
Jimmy: El problema es que no sé donde está, pero los personajes me dijeron que dos de ellos estaban todavía libres. Uno es Don Quijote de la Mancha y el otro es Gandalf, creo que uno está libre por su caballeresca locura y el otro por su portentosa magia.
Niño 3: Y ¿cómo los encontramos?
Niño 4: ¿Alguien ha leido Don Quijote de la Mancha?
Jimmy: ¡Yo! Y se me ocurre como encontrarle. Para que aparezca sólo tengo que pensar en él. (Se pone a pensar y aparece Don Quijote).
Don Quijote: Hola pequeños aprendices de sueños. Yo sé lo que queréis saber. El señor de los libros vive en el molino de viento, cerca del castillo de los fantasmas. Yo he intentado, montado en mi caballo Rocinante, liberar a mis compañeros pero es muy poderoso.
Jimmy: Perfecto. Ahora sólo falta saber como lo derrotaremos. ¿Quién ha leido El Señor de los Anillos?
Todos: Yo. |Yo. Yo…
Don Quijote: Yo también y me gustó mucho, aunque prefiero combatir contra molinos de viento que contra horrendos orcos.
Jimmy: Pues, entonces pensemos todos juntos en Gandalf. (Todos piensan… y Gandalf aparece) (Todos aplauden y gritan de alegría…)
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CUARTO ACTO
( Gandalf, Don Quijote y los niños aparecen en escena, van caminando hacia el molino de viento en un paisaje desértico)
Gandalf: Bueno, peregrinos del camino, me habéis convocado, asi que explicarme los motivos por los que me habéis sacado tan abruptamente de mis meditaciones, sospecho que deben ser poderosos y urgentes. Aún así, si vuestra causa es noble y valiente podéis contar con mi ayuda.
Jimmy: Te hemos llamado para que nos ayudes a encontrar la forma de derrotar al Señor de los Libros.
Niño I: Eso, eso. «Porfa Gandalfito»! (suplicando)
Niño 2: ¡Por Frodo! ¿Verdad que podremos vencerle?
Gandalf: Tranquilos. Tranquilos. Veamos… (se mesa la barba meditabundo). Escucharme atentamente, Veréis, todo villano por muy tenebroso, despiadado e inteligente que sea tiene sus puntos débiles. El Señor de los Libros es un personaje soberbio y avaricioso.
Niño 3: Pues yo no veo en que nos puede ayudar que sea un «Chulillo» y un «Tó pa mí».
Gandalf: Bueno nunca se me habría ocurrido expresarlo de esa manera, chaval. Escucharme jóvenes mentes en formación. Sólo faltamos Don Quijote y yo para que vea cumplidos sus avariciosos planes. Basta con ponerle una trampa en la que entrará confiado en su soberbia.
Don Quijote: ¡Eso es! Gandalf y yo seremos el anzuelo. ¡Lo veis! Bastará con retarle a un duelo literario. Sólo si perdemos podrá poseernos y completar su maligna obra. Por otro lado, si ganamos tendrá que liberarnos a todos.
Gandalf: Así es. No tengáis duda de que aceptará el trato porque ansía el poder sobre la literatura y está convencido que no hay nadie que sepa más que él de ella.
Niño 4: Ya. Ya. pero corréis el peligro de ser capturados.
Jimmy: Nos asusta la idea de que, con vosotros prisioneros, se acabe por extinguir la lectura.
Gandalf: ¡Vamos chicos! No veis que así no hacemos nada, tarde o temprano el Señor de los Libros encontrará la forma de atraparnos a Don Quijote y a mí. No es momento de asustarnos. Llegó la hora de los héroes. Así que levantemos orgullosos la cabeza y luchemos con valor y entereza. ¡Por la libertad de los libros!
Todos: ¡Sí, por la libertad!
Niño 4: Mirad. Mirad allí.
(Tolkien, Julio Verne, Miguel Delibes, Cervantes y Shakespeare entran en escena, caminan sin rumbo, tristes y apesadumbrados, con la cabeza gacha…)
Gandalf: ¿Que es lo que os aflige ilustres señores de la pluma?
Tolkien: Pobres de nosotros, desterrados del mundo de la escritura.
J. Verne: Sin ideas, sin argumentos. Yo creo que hasta he perdido la imaginación.
Resto de escritores: ¡Y yo!
Cervantes: Que fue del caballero y su corcel. De la mano y su pluma. Ya no atino a escribir ni un miserable ripio.
Miguel Delibes: Así pues, juntos marcharemos y acudiremos al triste destierro de la inactividad.
Shakespeare: ¡Huir o luchar esa es la cuestión!
Jimmy: ¡Pues luchar, de eso estoy seguro!
Niños: ¡Bien dicho, Jimmy!
Don Quijote: Venga animaros, uníos a nosotros y pelear por vuestra dignidad, nobles caballeros de la pluma.
Gandalf: (Alzando el bastón y golpeándolo contra el suelo) Una nueva era se avecina. La literatura volverá a ser libre.
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QUINTO ACTO
(Gandalf, Don Quijote, los niños y los escritores están dentro del molino de viento y, enfrente, tienen sentado al Señor de los Libros. En una esquina están encerrados todos los personajes)
Señor de los Libros: ¡Que bien! Os agradezco sinceramente que hayáis traido a mi presencia a los dos personajes que me faltan para mi gran colección, me habéis ahorrado el trabajo.
Jimmy: ¡Un momento! Te olvidas de que están protegidos por nosotros. Sus lectores. Que, si los quieres, tendrás que hacer un trato con nosotros.
S. de los L.: ¡Aaah! Hacer un trato con vosotros insignificantes insectos. ¿Acaso osáis retarme? A mí, el todopoderoso…
Niño 2: No, aún no, todavía te faltan Don Quijote y Gandalf para ser todopoderoso sobre los libros. Sin ellos tienes el mismo poder que cualquiera de nosotros.
Todos: ¡Bien dicho!
Shakespeare: Cierto, sin todos nuestros personajes no eres nada.
Julio Verne: Sabes que nunca nos vencerás y, sabes porqué, porque sólo eres un miserable libro vacío.
Tolkien: «Robapersonajes», criminal cultural, sátrapa literario…
M. Delibes: Personalmente pienso que nos quedamos cortos con estos calificativos pero, aún así, estamos dispuestos a hacer un trato contigo.
S. de los L.: Je. Je. Je… Yo no hago tratos…no los necesito…¡Gandalf y Don Quijote, venga, al libro! (No pasa nada)
S. de los L.: ¡Que pasa! ¡Vamos, al libro! (No pasa nada)
S. de los L.: ¡Maldita sea! Este libro no sirve para nada (y le da una patada)
Cervantes: No podrás poseerlos nunca porque la locura de uno y la magia del otro es lo que les hace libres de tus encantamientos o hechizos. Sólo por su propia voluntad se sometarán a tí.
Niño: 3: ¿Qué, mago de pega, aceptas hacer un trato o no?
S. de los L.: Os arrepentiréis de haberme retado. (Se calma un poco y medita durantes unos instantes). Está bien haremos un pacto pero será bajo mis condiciones. Os haré tres preguntas de literatura si falláis cualquiera de ellas se entregaran a mi poder y habré ganado. Ahora bien si las acertáis, cosa altamente improbable (se ríe), entonces os liberaré a todos y no volveré a usar el libro oscuro nunca más.
Niño 2: ¡Promete solemnemente que cumplirás todo lo que has dicho!
S. de los L.: ¡Palabra de villano! Ah, por cierto me falta otra condición: sólo podrán contestar los niños. Los escritores y los personajes permanecerán calladitos.
Gandalf: No te parece que eso es jugar con ventaja.
S. de los L.: Lo tomas o lo dejas.
Don Quijote: : De acuerdo. La suerte está echada. Jummy, tú serás el portavoz de los niños.
S. de los L.: (Dirigiéndose al público bisbiseando: Empezaremos con una sencillita para que se confien). ¿Cómo entró Alicia en el Pais de las Maravillas?
(Los niños reunidos deliberan…y Jimmy se vuelve y dice:)
Jimmy: Por la madriguera del conejo blanco.
S. de los L.: Eso es ( un momento de suspense)… correcto.
(Esta vez, el S. de los L. se lo piensa más)
S. de los L.: ¿Cómo se llamaban los animalitos de compañía de Hagrid, el amigo de Harry Potter?
(Los niños reunidos deliberan, tardan un poco más, …y Jimmy se vuelve y dice:)
Jimmy: Eran dos. Norberto, el dragón Noruego y Fluffy, el perro de tres cabezas.
S. de los L.: (Con mala cara) Eso, también,…es correcto. (Dirigiéndose el público: Esto pinta mal han acertado dos de las preguntas y no puedo permitir que acierten la que falta. Ahora les voy a preguntar sobre un viejo cuento que seguro que no han leído).
S. de los L.: El cuento del «Papel y la Tinta» acaba cuando alguien arroja la hoja «sucia» de tinta al fuego. ¿Verdad o no?
Jimmy: (Bisbiseando) No me lo sé.
(Los niños ponen cara de sorpresa, reunidos deliberan, , …y Jimmy se vuelve y dice:)
Jimmy: ¡No lo sabemos!
(Y se produce un momento de tensión entre todos…)
Niño 1: Espera, Jimmy, me acabo de acordar. Yo sé la respuesta.
Jimmy: ¿Tú? Pero si tú no lees nunca.
Niño 1 : Confía en mí. Sé la respuesta.
Jimmy: De acuerdo (Se vuelve al S. de los L). La respuesta la dirá mi amigo Javi.
Javi: Falso. La persona que encontró la la hoja «sucia» de tinta se la quedó para sí porque no estaba sucia sino escrita y contenía el mensaje de la palabra: ¡El papel que usted llama «sucio de tinta», custodia el pensamiento del hombre!
S. de los L.: ¡Nooooooo ! (Y el Señor de los Libros sale corriendo despavorido y chillando, los personajes salen liberados del libro oscuro y todos, abrazándose, dan vivas).
(Jimmy y Javi se acercan al borde del escenario)
Jimmy: Pero bueno. Que sorpresa, Javi, si tú no lees nunca.
Javi: Si es verdad, pero cuando yo era pequeño mi abuela me contaba muchos cuentos cuando me iba a dormir. Y me acuerdo de casi todos. Después de lo que ha pasado prometo leer a tope.
Jimmy: Pues gracias a ti y a tu abuela se han salvado todos.
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EPILOGO
El Papel y la Tinta
Estaba una hoja de papel sobre una mesa, junto a
otras hojas iguales a ella, cuando una pluma, bañada
en negrísima tinta, la manchó llenándola de palabras.
-¿No podias haberme ahorrado esta humillación? -dijo
enojada la hoja de papel a la tinta-. Tu negro infernal
me ha arruinado para siempre.
– No te he ensuciado -repuso la tinta-, te he revestido
de palabras. Desde ahora ya no eres una hoja de
papel, sino un mensaje. Custodias el pensamiento del
hombre. Te has convertido en algo precioso.
En efecto, ordenando el despacho, alguien vio aquellas
hojas estrujadas y las juntó para arrojarlas al fuego.
Pero reparó en la hoja «sucia» de tinta sin arrugar y la
Dejó en su lugar porque llevaba, bien visible, el
mensaje de la palabra. Luego, arrojó las demás al fuego.
FiN
(FiN) El Señor de los Libros | Teatro para niños
By Petrusvil













