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Son malos tiempos para la libertad

Escritor Español Petrusvil

Poeta, escritor, divulgador y analista.
17/11/2021
Tiempo de lectura 4 minutos.
Son malos tiempos para la libertad

Tabla de contenidos

Son malos tiempos para la libertad

Toda la vida de Dios ha habido imbéciles

Toda la vida de Dios ha habido imbéciles. En general, las sociedades toleraban al imbécil como ocurrente de ideas estúpidas,;por lo general graciosas o así eran tomadas, tanto como lo ninguneaban por no aportar nada útil. En realidad el ninguneo tomaba la forma peyoratizante del “tonto del pueblo” o del “bufón de la corte”. ( Son malos tiempos para la libertad )

Vino a ocurrir en la historia del mundo que dos particulares filósofos existencialistas tocaron la fibra del imbécil;haciéndole cobrar vida creadora dentro de la sociedad. En efecto, si Marx vino a concluir que el hombre desprovisto ya del ser, confinado en su existencia contingente y tristemente mortal,;enfrentado a su conciencia de existir podía acometer el cambio del mundo como labor primordial – el hombre socializado o socialista-. Nietzsche, por su lado, convino que el hombre existencialista – ahora mirándolo como individuo solo y único-;se podía cambiar a sí mismo haciendo lo que le diera la real gana por su única voluntad de poder.

Las dos sendas existencialistas: Marx y Nietzsche

Si Marx conduce al hombre a cambiar el mundo a partir de su conciencia existencialista de clase bajo la potentísima idea de la igualdad, de la lucha de clases del oprimido contra el opresor,;Nietzsche lo conduce a cambiarse a sí mismo, individualmente, a liberarse del yugo de Dios y del compasivo cristianismo; al que considera una debilidad castrante para el «hombre hiperbóreo», y alcanzar su voluntad de poder ¿y está voluntad cual es? Pues la que tú quieras. La soberbia de Marx es mundana, socialistea, mientras que la de Nietzsche es personal,;la egocentría del individuo que toma conciencia de su poder sin limitación moral alguna… una especie de semidios griego, mitad hombre y mitad dios.

Previamente, algo parecido vino a ocurrir con la Revolución Francesa pero con la salvedad de que esta cambió sólo al hombre político; mientras que los dos filósofos existencialistas mentados cambiaron al hombre como hombre en sí, al completo,;un nuevo hombre alzado sobre su egocéntrica carencia de moral, alzado sobre su voluntad de poder,;presa de su ambición por lograr sus deseos o, por el otro modo bienpensante del marxismo,;en cambiar al mundo hacia una sociedad nueva con conciencia de clase e igualitaria cuyo poder radicaba en la revolución del proletariado.

Si Marx iluminó el camino al comunismo, Nietzsche alumbró con su superhombre la raza aria, el nacismo. Los dos seres endemoniados generados por la marxista y la nietzschiana manera fueron derrotados: Lenin y Hitler. A uno le tomó a la humanidad una sangrienta guerra mundial, la segunda en el mismo siglo. Al otro le tomó más cien millones de muertos pero no pudo con él, llevó años su autofagocitación hasta que su propio cáncer;– o más bien enfermedad autoinmune- acabó con él – con sus ideas- tras la caída del muro de Berlín.

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¿Cambiar el mundo?

La humanidad había dejado llegar al imbécil a la cúspide, el tonto del pueblo hecho élite con la consabida y sangrienta consecuencia.

¿Cambiar el mundo? Si el mundo era como era, a su modo incambiable, inmutable en el corto término vital de un hombre. Cada mundo que le tocaba al correspondiente contemporáneo se le presentaba dado, como ya hecho; sin embargo al siguiente, unas generaciones después, si hubiera sido el mismo hombre producto de una reencarnación, le hubiera parecido un mundo muy distinto. Y es que el mundo cambia sólo, no lo cambia el hombre, ni individual ni socialmente,;sino que es un proceso autónomo, casi como un proceso evolutivo en el que millones de hombres pretéritos han aportado su humilde granito de arena. Un proceso de cambio cuasiestático e isoentrópico. ¡Ya ven nada de soberbia, ni de voluntades de poder!: Pura humildad.

Ese mundo inmutable era la desesperación de los virginales jóvenes que en su proceso de maduración, en queriendo cambiarlo fracasaban y, finalmente, maduraban y desistían. Lo cierto es que el tonto del pueblo era el adulto que habíase quedado, para el resto de su vida, en joven mosto sin madurar en vino.

En el fondo el progresismo que advino en la segunda mitad del s. XX no es más que el producto de una mente no ya juvenil sino infantil que piensa;que se puede jugar con todo y, el mundo es su tablero de juegos, de parchís o de ajedrez. ¡Un fatal juego – o divertimento- de adultos inadaptados! Uséase de los tontos del pueblo o los imbéciles como udes. lo prefieran.

Sobre ese progresismo infantilizado ha vuelta a germinar, transmutado, el viejo comunismo, ahora con la conciencia de clase victimada por victimarios – mujeres, negros, migrantes, …- y el inmortal igualitarismo desarrollado sobre los grupos minoritarios que se rebelan ante un malvado opresor inventado.

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Los síntomas:

  • En Alemania, un grupo de estudiantes estadounidenses, bebieron ávidamente del marxismo cultural y se lo llevaron a su país donde se dedicaron a invadir con sus prolíficas mentes pensantes las universidades americanas, impregnándolas de luchas de clases victimadas. De ahí surgieron con el tiempo el generismo en 1995 o el, más reciente, movimiento Woke que explotó en 2020 («despierto» en inglés).
  • En España, en particular, al comunismo derrotado, atraído al régimen partitócrata en la tan mal alabada transición se le convirtió en una cosa simpática y residual pero su germen andaba vivo, bien vivo, tanto que el socialismo ha vuelto al guerracivilismo, a la lucha de clases, al lenilismo que intentaron con la II República. De derrotados y fracasados se han levantado como lázaros redivivos y han vuelto por sus fueros a eso del neocomunismo de clase victimada con el apoyo de los podemitas, ese cáncer bolivariano-comunista inyectado en las venas de la madre patria por el chavismo.
  • En China el comunismo se ha travestido de capitalismo totalitario dotándose de un control poblacional digitalmente individualizado hasta las últimas consecuencias.
  • En Hispanoamérica Castro y Lula, poco después de la caída del muro de Berlín, pergeñaron el nuevo renacer del comunismo con el Foro de Sao Paulo rediseñado, ahora, en el Grupo de Puebla ha tomado por la puerta de atrás la debilitada democracia con procesos constituyentes comunistados y cárteles de la droga financiándolos.
  • Por el lado típicamente nietzschiano de la voluntad de poder, el nacismo vuelve de la mano de los bilderberos, neomaltusianistas, los oligopolios de las High Tech, los cambioclimateros y los profetas de la sostenibilidad. Los superhombres son ellos: Las élites que saben perfectamente lo que nos conviene y culpabilizan al común de los mortales para que recale en la sumisión más absoluta al nuevo mesianismo globalista.

Son malos tiempos para la libertad

Conclusión

La filosofía dual marxnietzschiana, en su dos vertientes, la socialistada y la individualizada, está volviendo a reproducirse como un cáncer bicéfalo – o bimorfo- redivivo, resucitado una vez más, a lo largo y ancho de nuestro mundo. Son malos tiempos para la libertad.

El cruentismo de dos guerras mundiales, el nacismo y comunismo masacrantes van a ser sustituidos por algo más sutil la dictadura de las ideas, el pensamiento único …. ¡Así que la igualdad era esto, la esclavitud de la mente! Y la voluntad de poder sólo estaba predestinada a unos pocos, las élites. Las tres marías de la revolución francesa se nos quedan en que la Libertad era la esclavitud, la Fraternidad era la sumisión comunitaria y la Igualdad era rebajar a todo ser humano a la nada.

(FiN) Son malos tiempos para la libertad

FiN

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