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Ucrania: Una guerra por el dominio mundial

Escritor Español Petrusvil

Poeta, escritor, divulgador y analista.
19/01/2023
Tiempo de lectura 9 minutos.
Ucrania: Una guerra por el dominio mundial

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Según el analista militar estadounidense Scott Ritter la realidad es que desde el colapso de la Unión Soviética a fines de 1991, los EE.UU. y sus aliados europeos han estado conspirando para subyugar a Rusia. Expandiendo la OTAN hasta acercarse peligrosamente a la frontera Rusa con Ucrania, en un esfuerzo por garantizar que el pueblo ruso nunca más pudiera lanzar un desafío geopolítico a los anglosajones y su hegemonía definida por un “orden internacional basado en sus reglas” que había sido impuesto al mundo después de la Segunda Guerra Mundial”. (Ucrania: Una guerra por el dominio mundial)

Ucrania: Una guerra por el dominio mundial

Cómo empezó todo

Durante décadas, la Unión Soviética había representado tal amenaza. Con su desaparición, EE. UU. y sus aliados estaban decididos a nunca más permitir que el pueblo ruso, la nación rusa, se manifestara de manera similar.

Cuando Putin habló sobre la necesidad de “medidas urgentes y necesarias para proteger la soberanía, la seguridad y la integridad territorial de Rusia” de “las políticas agresivas de algunas élites occidentales que intentan por todos los medios mantener su supremacía”, tenía esta historia en mente.

Lo que occidente no ha considerado nunca es que Rusia había dejado de ser comunista siendo ahora una democracia presidencialista con tintes autocráticos. La sociedad rusa es tradicionalista, cristiano ortodoxa y defensora de la familia, muy opaca a los deslices ideológicos de occidente: Generismo y Wokismo.

La OTAN con su exacerbado expansionismo – incumpliendo sistemáticamente sus acuerdos y promesas de no expansión de la OTAN con Rusia – que ha mostrado una paciencia jobina- ha forzado la intervención rusa en Ucrania y a Rusia a aliarse con los chinos generando una lucha de bloques, nuevamente. También tuvo que ver en la intervención rusa el genocidio que practicaban los nacistas ucranianos sobre la etnia rusa del Donbass. Y que un inminente ataque a esa zona había sido planificado por Ucrania.

El objetivo de EE.UU. y sus aliados occidentales, declaró Putin, ha sido “debilitar, dividir y, en última instancia, destruir nuestro país”. Mediante la promulgación de políticas diseñadas para hacer que “Rusia misma se desintegre en una multitud de regiones y territorios que son enemigos mortales entre sí”. Según Putin, el Occidente liderado por Estados Unidos “incitó deliberadamente al odio hacia Rusia. Particularmente en Ucrania, a la que destinaron a ser una cabeza de playa antirrusa”.

Ucrania: Una guerra por el dominio mundial

El 24 de febrero, Putin emitió órdenes para que las fuerzas armadas de Rusia iniciaran lo que denominó una “Operación Militar Especial” (SMO) en Ucrania. Putin declaró que esta decisión estaba en consonancia con el artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas. Y los principios de autodefensa colectiva preventiva definidos por el derecho internacional. Es por esto que Rusia se cuida muy bien de no hablar de guerra con Ucrania sino de SMO.

Los objetivos de esta operación eran proteger a las repúblicas recién independizadas de Lugansk y Donetsk (denominadas colectivamente como la región de Donbass) del peligro inminente planteado por una acumulación de fuerzas militares ucranianas que, según Rusia, estaban preparadas para atacar.

El objetivo declarado de la SMO era salvaguardar el territorio y la población mayoritariamente de etnia rusa de las repúblicas de Lugansk y Donetsk eliminando la amenaza que representaba el ejército ucraniano. Para lograr esto, Rusia adoptó dos objetivos principales: la desmilitarización y la desnazificación.

La desmilitarización de Ucrania se lograría mediante la eliminación de toda la infraestructura y las estructuras organizativas afiliadas a la Organización del Tratado del Atlántico Norte u OTAN. La desnazificación implicaría una erradicación similar de la odiosa ideología del ultranacionalista ucraniano Stepan Bandera, responsable de la muerte de cientos de miles de judíos, polacos y rusos étnicos durante la Segunda Guerra Mundial y en una década de lucha antisoviética. resistencia después de que terminó la guerra.

Hay que decir al comentario hipócrita de la OTAN y de Biden de que la invasión rusa era un acto brutal e ilegítimo ruso que no se ajustaba a derecho internacional que hay legislación internacional para intervenir en un país por violación reiterada de los derechos humanos, ora bien hay discrepancia en la interpretación del texto.

Y digo bien la hipocresía de la OTAN, pues esta organización decidió unilateralmente bombardear criminalmente Yugoslavia sin autorización del Consejo de Seguridad de la ONU. Luego la OTAN quiso escudarse en una intervención humanitaria por genocidio inflando los asesinatos de kosovares por los serbios.

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Distintas formas de hacer la guerra

La guerra en Ucrania ha presentado hasta ahora connotaciones especiales respecto de las habituales hasta el momento. En primer lugar, Rusia ha adoptado una estrategia inicial “pseudoamistosa”. No haciendo una guerra sin cuartel sino cuidadosamente ejecutada, no presionando excesivamente sobre las tropas ucranianas, golpeando mínimamente las infraestructuras y preservando en lo posible las vidas de los civiles. Y digo esto consciente de que la propaganda otanera y zelinskera les está contando lo contrario, propaganda de guerra al modo goebbelsiano: Mentiras para el pueblo llano.

Esto ha contrastado enormemente con los ejemplos de guerra que hemos visto ser llevados a cabo por la OTAN y los EE.UU. Guerras en las que la estrategia principal fueron los crueles bombardeos muchas veces sin discriminar lo civil de lo militar sobre todo en Sarajevo. Anteriormente fueron en Siria, Libia. Irak, Afganistán, Guerra del Golfo… todos con fuertes bombardeos previos al asalto de tropas y también el uso de drones.

El modo de guerrear anglosajón presenta entonces su cara más brutal, haciendo el mayor daño posible a fin de quebrar cualquier férrea voluntad de resistencia. No olvidemos que detrás de todas ellas está el afán de beneficios de la industria armamentística USA.

Por ejemplo, Scott Ritter ha explicado numerosas veces que, en la guerra del Golfo, EE.UU. destruía las infraestructuras, se realizaban bombardeos alfombra para eliminar todo lo que pudiera ser un obstáculo. Y luego avanzaban las tropas sin ningún tipo de reparo, eliminando todo lo que respirara. Explica Ritter, dando un ejemplo gráfico, si los soldados enemigos se escondían en trincheras, simplemente se los enterraba vivos mediante orugas. No había ningún interés en que se rindieran, simplemente se los eliminaba y así se avanzaba.

Rusia ha querido contrarrestar esta lógica bestial aplicando reglas más humanitarias a sus vecinos ucranianos. Las razones son múltiples, desde externas para mostrar al mundo que hay una diferencia entre ellos y los anglosajones, hasta internas. Hay que tener en cuenta que la mayoría de las familias rusas tienen algún vínculo familiar o amistoso con Ucrania. Incluso los militares rusos más mayores han compartido las mismas academias que los ucranianos en tiempos soviético. Y luego de la caída de la URSS, al menos hasta el 2014 y el “golpe de estado” en Ucrania instigado por occidente para forzar un gobierno pro-OTAN.

Ucrania: Una guerra por el dominio mundial

La estrategia minimalista rusa chocó con la ucraniana auspiciada por la OTAN, que aplicó el terror sobre los prisioneros a los que torturaba hasta la muerte, así como su propia población que simpatizaba con los rusos por su ascendencia.

La prensa corporativa global puso su granito de arena al tergiversar lo que sucedía. Mostrando que los rusos eran ineficientes o débiles al no destruir Ucrania, mientras les atribuía matanzas que fueron escenografiadas. Nada novedoso si consideramos que en realidad eso mismo ya habían hecho en guerras anteriores. Zelinsky es un político proveniente del mundo del cine con habilidades propagandísticas y manipuladoras de la realidad a su conveniencia.

En general, la concepción de la prensa, ahora más que nunca, es simplemente operar como un arma psicológica. Que actúa sobre las mentes de los propios, los enemigos y los neutrales. Lo cierto es que siempre fue así en los conflictos bélicos por la propaganda de guerra. Pero ahora actúan siempre así, del lado del poder dominante si no véase lo que han hecho con la Covid por poner un ejemplo.

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La situación ahora

El devenir de las acciones militares obligó a Rusia a retrocesos tácticos para minimizar bajas propias y hasta ucranianas. Rusia replanteó parcialmente la estrategia y comenzó una segunda etapa para forzar al gobierno de Zelensky a negociar. Ataques combinados con cientos de misiles de crucero y drones, golpearon los transformadores de electricidad, que no las centrales.

Se vuelven a apreciar aquí las cautelas rusas porque los ataques de precisión fueron sobre subestaciones que reciben la electricidad generada para su distribución. Esto previene un desastre nuclear. Lo cual deja en evidencia que los ataques sobre la central de Zaporizhia son de la OTAN y sus aliados ucranianos. Lo mismo sucede con otras centrales no nucleares. La idea es evitar que los ataques pongan definitivamente fuera de servicio el sistema eléctrico y los daños sean irreparables. El efecto de estos ataques ha sido obligar a las autoridades ucranianas a reemplazar los transformadores una y otra vez. Hasta el punto en que ya en toda Europa no se encuentran más unidades disponibles.

Un proceso más lento, costoso, pero que evita que Ucrania por años quede inhabitable por falta de energía eléctrica.

Estas acciones son consideradas necesarias para quebrar la resistencia de Kiev, impidiendo que se puedan fabricar los armamentos y reparar los mismos, cortando centros de suministro y cadenas logísticas, evitando que se pueda usar internet con fines militares y de propaganda.

No obstante, no son estas las únicas razones. De esta manera se obliga a los ucranianos a atender las necesidades civiles en ciudades sin calefacción, sin agua potable, sin cloacas y sin internet, como ya dijimos. Sin internet el sistema bancario y el procesamiento de pago se detiene, paralizando la economía. La carga de ayuda para el sostenimiento de Zelensky se hace muy alta para la muy afectada economía europea y obliga a los EE. UU., que también tiene dificultades propias, a aumentar su esfuerzo.

Esta es ahora la estrategia rusa. No sabemos si finalmente Putin quiere terminar el enfrentamiento con una ofensiva final de invierno. O seguirá con la táctica de someter a Occidente a tensiones internas, destruir buena parte de su economía mientras desgasta las capacidades militares y presiona a las sociedades de sus enemigos hacia conflictos políticos internos. Más bien parece lo segundo puesto que ya estamos en pleno invierno y la ofensiva no se ha producido.

Ucrania simplemente ya no está en condiciones de resistir mucho más. Los tiempos curiosamente encastran claramente entre sí para ir aumentando la presión y lo hacen con la llegada de los fríos invernales.

Las necesidades energéticas, inclusive las nutricionales, se incrementan con el frío europeo y la carestía de la energía provoca la tensión en la sociedad europea. La necesidad de calefacción se hace acuciante y el malhumor se adueña de las sociedades del «bienestar». Que comienzan a ver el coste inflacionario y el desempleo como un negro futuro.

En este punto es donde Washington quiere una tregua para recomponer las fuerzas y permitirle a Ucrania rearmarse Recuperarse de alguna manera, y presiona a un Zelensky apremiado por sus halcones a cumplir promesas que nadie en su sano juicio hubiera tomado en serio.

Ucrania se está inmolando con la idea de recuperar Crimea y limpiar étnicamente el Donbass. Un hecho imposible con la reacción rusa, sin embargo, ha subido el órdago y los resultados están a la vista. El país está devastado, su economía destruida, sus ciudades inhabitables, con un enfrentamiento interno sangriento y su ejército diezmado.

La apelación a la necesidad de más y más armamento occidental y apoyo económico es la prueba de que las existencias – materiales y humanas- del segundo mayor ejército, numéricamente hablando, de la región aun con el apoyo de la OTAN, simplemente ha desaparecido.

Ucrania: Una guerra por el dominio mundial

Lo que puede venir y la geopolítica del momento

No hay forma alguna de decir que Ucrania está ganando o que va a ganar esta guerra. Sus principales socios ya la presionan para sentarse a negociar y advierten de que se están quedamos sin armas y municiones – sobre todo Europa-, por los que Kiev comienza a estar sola, debilitada y con una Rusia que parece que se está preparando para avanzar. Esta situación produce zozobra en Occidente a pesar de ocultarlo con su constante propaganda triunfalista.

Dos muestras de ellos son que los Congresistas demócratas piden a Biden un ‘alto el fuego’ en Ucrania. Y, por otro lado, Francia y Alemania se quejan de los precios del gas licuado USA que sustituye gran parte del gas ruso.

Podemos ver algunas señales que preanuncian que Putin está jugando a fondo, consciente de que es a todo o nada. Y que cualquier pausa ahora será simplemente para que el enemigo se fortalezca. Rusia ha puesto en operaciones nuevos regimientos de planeadores hipersónicos Avangard. Puso en producción en serie al misil Sarmat. Ha botado el submarino Belgorod y ha reforzado la producción de SU 57, entre otras señales que indican que se prepara para iniciar una mayor escalada bélica.

Debemos ser geopoliticamente realistas donde no hay una posibilidad de convivencia entre el globalismo atlantista y Rusia o China. Si la hubo con un Trump, con talante negociador con China y Rusia, y que no empezó ninguna guerra en su mandato. Pero Biden ha vuelto a las guerras incesantes y cruentas de los Demócratas.

El atlantismo anglosajón (la UE es una marioneta de USA en la OTAN, lo mismo que Zelinsky) no va a permitir que le arrebaten el dominio mundial. Rusia y China tienen una larguísima historia de naciones poderosas. Pero ya se han cansado de los maltratos anglosajones y van a imponerse de una manera u otra: Ucrania es una guerra por el dominio mundial.

Mientras a Rusia le toca bailar con la más fea, China se desenvuelve por detrás a su aire apuntalando su influencia mundial – económica y política-. Y la India y los países del hemisferio sur (excepto Australia) se han mostrado poco receptivos a entrar en la política de sanciones a Rusia. La estrategia política de sanciones a Rusia ha fracasado y se ha vuelto contra la UE.

El mundo ya es multipolar, varios bloques mundiales van perfilando sus posiciones en el tablero internacional. China, Rusia, India, la Unión Europea, los países del BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica y la OEA son algunos de los nuevos actores de la política internacional.

Ucrania es una batalla, pero Putin sabe que el mundo anglosajón ha sentido el impacto de la múltiple ofensiva que abarca numerosas áreas. Sabe que no han atinado con las respuestas correctas, sobreestimando sus capacidades y no vislumbrando como Rusia ha planificado una estrategia para derrotarlo.

En breve veremos los próximos movimientos de Putin. Un final indeseable sería que la élite anglosajona, sabiéndose perdedora, decida darle una patada al tablero global. Lo deseable sería iniciar unas negociaciones de paz. Y poner fin a una guerra que puede ser la chíspa que haga explotar el tercer conflicto mundial.

(FiN) Ucrania: Una guerra por el dominio mundial

FiN

Guerra de Ucrania: Una visión distinta a la propaganda otanera

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