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Guerra de Ucrania: Una visión distinta a la propaganda otanera

Escritor Español Petrusvil

Poeta, escritor, divulgador y analista.
13/11/2022
Tiempo de lectura 6 minutos.
Guerra de Ucrania: Una visión distinta a la propaganda otanera

Tabla de contenidos

Guerra de Ucrania: Una visión distinta a la propaganda otanera

Rusia infravaloró a sus enemigos

Rusia cometió el error de infravalorar a sus enemigos. En efecto, su guerra relámpago inicial, cuyo objetivo nunca fue conquistar Ucrania sino quebrantar la voluntad de lucha del ejército y la sociedad ucraniana. E intimidar al gobierno de Zelinski para lograr una capitulación cuanto antes. Lo cierto es que Rusia fracasó al encontrarse con una resistencia insospechada. La mayor sorpresa fue la respuesta de una Europa bulliciosamente beligerante que suministró masivamente armamento a Ucrania. Y acordó sanciones promovidas por USA y que eran absurdamente autolesivas. Putin no contaba con los suicidios alocados de la UE y de Ucrania con el payaso Zelinski al mando. (Guerra de Ucrania: Una visión distinta a la propaganda otanera)

El escaso número de efectivos iniciales nos lleva a considerar que la estrategia rusa no se centraba en aumentar ganancias territoriales y consolidarlas sino en asfixiar la capacidad ofensiva del ejército ucranian. Y conseguir su rendición con la menor lucha posible (Sun Tzu: “el arte supremo de la guerra es someter al enemigo sin luchar”).

Probablemente la capitulación ucraniana implicaba renunciar a su entrada en la OTAN. Respetar los Acuerdos de Minsk suscritos junto con Francia, Alemania y la OSCE sobre la autonomía del Donbass (incumplidos por Ucrania, con el apoyo estadounidense). Y aceptar como hecho consumado la incruenta anexión de Crimea por los rusos. No olvidemos que los últimos 250 años Crimea siempre perteneció a Rusia y sólo pasó a Ucrania en 1954 como absurdo regalo administrativo de Kruschev.

Rusia nunca entró en Ucrania a sangre y fuego

Putin pensaba que se produciría un cambio de gobierno en Ucrania. Para que ello ocurriera era clave discriminar entre el pueblo ucraniano y el “régimen de Kiev” evitando en lo posible las bajas civiles de un país tildado de “hermano”. De ahí que se evitaran bombardeos indiscriminados o la destrucción de núcleos urbanos en la medida de lo posible.

Así, y muy contrariamente a lo que han venido afirmando los medios occidentales pro-otaneros, Rusia nunca entró en Ucrania a sangre y fuego ni con una estrategia de terror – como sí hizo EEUU en Irak y Afganistán, por ejemplo, o la propia Rusia en la segunda Guerra de Chechenia. Ni Putin era el diablo que decían.

Incluso ahora que ha empezado a mostrar que puede destruir en pocos días una parte importante de la infraestructura civil del país (y que si no lo había hecho hasta ahora era porque no quería), Rusia ha seguido utilizando bombardeos de precisión. Lo hace por estrategia y por humanidad.

Guerra de Ucrania: Una visión distinta a la propaganda otanera

EEUU infravaloró la capacidad de resistencia rusa a su batería de sanciones.

Si Rusia infravaloró a su adversario al comienzo del conflicto, EEUU ha infravalorado la capacidad de resistencia rusa a su batería de sanciones.

En efecto, las sanciones impuestas por USA (United ‘Sanctions’ of America) y por la UE, en su obediencia servil a su amo americano, no han propiciado el desplome de la economía rusa. Aun a pesar de la ilegal congelación de sus reservas de divisas (un muy peligroso precedente), la recesión en Rusia posiblemente será de sólo el 3% del PIB. Su inflación se mantiene en el 12% (inferior a la de la mitad de los países de la UE). Su tasa de desempleo ronda el 4%, su déficit presupuestario previsto es del 2% del PIB con una deuda pública del 12% del PIB y el rublo está más alto que antes de la guerra.

Los daños infligidos a Rusia pueden ser calificados de leves y la batería de sanciones está ya agotada. Siguen vendiendo sus materias primas al resto del mundo que no ha apoyado a Occidente en este conflicto (90% de la población mundial), y las empresas rusas están comprando a precios irrisorios los activos que las empresas occidentales están abandonando por imperativo político.
El otro objetivo era debilitar a Putin y provocar un cambio de régimen, una especialidad tan norteamericana como la hamburguesa con patatas. Sin embargo, Putin sigue siendo enormemente popular en Rusia, donde el apoyo a la “operación miliar especial” supera el 72% aun tras la movilización. La xenófoba rusofobia puesta en marcha por Occidente parece haber servido para lo contrario insuflando dicho apoyo.

Conclusivamente, tanto las sanciones económicas (que han hecho muchísimo más daño a Europa que a Rusia) como la esperanza de que el autócrata ruso fuera defenestrado políticamente han fracasado.

Guerra de Ucrania: Una visión distinta a la propaganda otanera

¿Cuál es la situación bélica actual?

¿En qué situación bélica nos encontramos? Las cifras de bajas reconocidas por uno y otro bando no son fiables. Y las “estimaciones” de bajas rusas provistas por las autoridades occidentales deben tomarse con escepticismo, pues se ofrecen exclusivamente a efectos propagandísticos.

Con escepticismo debemos tomar la retahíla de afirmaciones grotescas de los medios: las manifestaciones masivas en Rusia contra la guerra, la extrema debilidad del ejército ruso (que contradice la también grotesca afirmación de que Rusia pretendía conquistar media Europa del Este tras Ucrania) o el cáncer y el Párkinson de un Putin desequilibrado y perdiendo la cabeza por el aislamiento covid.

También entrarían en la misma categoría de infundada de la caracterización de los rusos como seres malvados frente a la santidad de los ucranianos, la posibilidad de usar armas químicas o nucleares, y un largo etcétera, una sarta de sandeces que, precisamente por serlo, logran el apoyo entusiasta de los periodistas como exaltados vendedores de humo.

El potencial uso de un arma nuclear “sucia”, recientemente aducido, no encaja. Antes veríamos bombardeos sistemáticos y la reducción a escombros de ciudades enteras para minar la voluntad de lucha ucraniana.

Además, los misiles nucleares no suelen tirarse justo en el patio de vecinos, es decir, al lado de tu frontera, ni contra un pueblo “hermano”, ni donde están tus propias tropas. Es de una absurdez que epata la candidez conque se llegan a creer por la opinión pública. Los misiles nucleares son armas disuasorias frente a enemigos lejanos y contra ataques que supongan un peligro existencial para el país, y se han usado históricamente como amenaza que como opción posible, a la guerra fría me remito.

Guerra de Ucrania: Una visión distinta a la propaganda otanera

Con una estrategia defensiva el ejército ruso es imbatible

En la enorme Ucrania los amplios frentes obligan a dispersar las fuerzas y permiten efímeras victorias si un bando las concentra adecuadamente. Aún así, el frente se ha mostrado más o menos establs desde hace meses, con la excepción de la pírrica “contraofensiva” ucraniana en el norte, que logró ganar unos pocos kilómetros de profundidad a costa de sufrir graves pérdidas, y el repliegue de Rusia al otro lado del río Dniéper en Jersón, que fue adelantado tiempo antes por el nuevo comandante en jefe ruso en Ucrania, general Surovikin.

Desde el principio – acorde con la cinefilia de Zelinski- ha dado la sensación de que Ucrania se conforma con ganar la guerra de la propaganda más que la propia guerra. Rusia perdió la iniciativa hace meses, pero parece haber adaptado sus objetivos tácticos a una nueva estrategia más realista. En este momento no tiene prisa y parece aceptar el trueque de perder un poco de territorio a cambio de preservar sus tropas y “triturar” (sic) metódicamente las unidades ucranianas atacantes enviadas al matadero.

Con una estrategia defensiva el ejército ruso es imbatible. Además, se acerca el invierno, que en esa zona implica máximas inferiores a los cero grados durante casi tres meses, y Rusia, históricamente, siempre ha tenido al general invierno de su lado. ¿Quién tiene el petroleo, el gas y la energía? ¿Cómo van a afrontar los ucranianos el intenso frío continental?

Guerra de Ucrania: Una visión distinta a la propaganda otanera

Putin no puede permitirse perder, no perderá

Resulta imposible creer en una derrota rusa definida como una retirada a las fronteras anteriores a febrero: si el implacable Putin no puede permitirse perder, no perderá.

Rusia goza de la ventaja de la proximidad, tiene una población tres veces superior a Ucrania, está considerada la segunda potencia militar del mundo (Ucrania era la número 22), posee muchas mayores reservas que Ucrania y tiene mucha mayor motivación que su verdadero adversario, Occidente, que ya sufre el cansancio de la guerra y la crisis económica en la que se ha metido.

En definitiva, Rusia es menos débil de lo que aparenta y Ucrania menos fuerte de lo que nos cuentan los medios propaganderos. El ataque al puente de Crimea es un paradigma de la debilidad ucraniana: no pudiendo atacarlo con misiles, cohetes, aviones o helicópteros, lo hizo con un patético camión bomba y ayudado por los británicos.

Hace tiempo que el pico de ayuda militar occidental ha quedado atrás y una parte de las armas enviadas se ha perdido en el cenagal de corrupción ucraniana para acabar en manos de delincuentes y terroristas, como ha denunciado Finlandia .

Las tropas ucranianas están exhaustas y habrían llevado todas las reservas al frente para lograr una mínima victoria que les permitiera mejorar su posición negociadora y continuar cultivando una fatua esperanza de victoria en la opinión pública occidental.

En su propio país, el gobierno ucraniano, probablemente tan corrupto como los precedentes, se encontraría entre la espada y la pared. Por un lado estarían los que quieren la paz, horrorizados ante la destrucción causada por la inmoral insensatez del gobierno, peón de EEUU. En el otro estarían los fanáticos partidarios del “victoria o muerte”, cuyo pasado o presente neonazi quizá explique que Israel se haya negado reiteradamente a ayudar a Ucrania.

Guerra de Ucrania: Una visión distinta a la propaganda otanera

Una posible contraofensiva invernal rusa

Rusia ha llamado a filas a 300.000 reservistas, aunque la cifra real sólo la saben ellos. Las nuevas tropas rusas, frescas y bajo un nuevo mando, podrían estar concentrándose para realizar una contraofensiva invernal que extenuara al ejército ucraniano doblegando su voluntad de lucha y definiendo las nuevas fronteras. Probablemente el río Dniéper marcaría la frontera en el sur (dos tercios de la región de Jersón quedan al este del Dniéper).

EEUU, consciente de la posibilidad de un colapso del frente ucraniano, estaría presionando a los ucranianos para negociar. Simultáneamente podría estar amenazando a los rusos con enviar tropas a Ucrania si su contraofensiva es demasiado exitosa.

Para justificar ante su propia opinión pública una involucración directa tan peligrosa, los norteamericanos necesitarían de un empuje propagandístico como el de Bucha. Tienen mucha práctica, desde el hundimiento del Maine en la guerra de Cuba al incidente del Golfo de Tonkin para la de Vietnam. O el “descubrimiento” de armas de destrucción masiva en Irak.

Así cobraría sentido la denuncia preventiva de Rusia ante la ONU. Sobre la supuesta preparación de un atentado ucraniano de falsa bandera con una bomba sucia del que se culparía a Rusia con la habitual algarabía mediática.

En tiempos modernos, al engaño en la batalla se une la mentira constante de la propaganda. Así que, como libertad y verdad deben ir unidos. Si queremos conservar nuestra libertad tendremos que mantener un escepticismo frente a las versiones oficiales del poder y los medios. Después del covid, ¿aún necesitan más para convencerse?

(FiN) Guerra de Ucrania: Una visión distinta a la propaganda otanera

FiN

Profético Solzhenitsyn sobre la OTAN | Ucrania y Putin

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