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El precio del ecoloflautismo

Escritor Español Petrusvil

Poeta, escritor, divulgador y analista.
03/03/2022
Tiempo de lectura 3 minutos.
El precio del ecoloflautismo

El ecoloflauta es un tipo de personaje que lleva unos treinta años clamando al cielo por el planeta, que pertenece a un movimiento contrapetrolífero y anticeodoscero; de influencia ecologista que adora a la madre tierra y que aboga por una eliminación radical en el uso de los combustibles fósiles. El ecoloflautismo ha saturado todos los órdenes de la sociedad occidental: Políticos; gobiernos; grandes empresas; organismos nacionales y supranacionales; y demás acólitos de la secta ecopanteísta de la sostenibilidad. (El precio del ecoloflautismo)

La necedad ecoloflautista será recordada en los anales de la historia del hombre

El ecoloflautismo se ha volcado en las inversiones y subvenciones para la generación eólica y solar de energía; mientras cerraba centrales de carbón, centrales nucleares pero han mantenido las centrales de gas natural, pretendiendo ilusoriamente disminuir el cambio climático supuestamente debido al hombre. El uso del gas natural se debe a que la generación de energías alternativas,;al ser dependientes de los elementos y no ser factible su almacenamiento energético,;no tienen capacidad para mantener el suministro ni para absorber las puntas de consumo.

Durante mucho tiempo hemos vivido el espejismo de tener una energía asegurada; cuando lo cierto es que dependemos energéticamente de otros países que sí tienen centrales nucleares (Francia); o tienen recursos de gas natural (Rusia y Argelia por ejemplo) y nos lo suministran. La política medioambientalista ecoloflauta de los últimos lustros nos ha dejado a expensas de posibles problemas coyunturales en el abastecimiento externo.

Esos problemas no se deben sólo al conflicto entre Rusia y Ucrania. Éste únicamente ha terminado por implotar las carencias que ya se venían produciendo desde finales de 2021 con el consiguiente aumento de los precios energéticos. Se trata de la ausencia de una política energética sensata, no dependiente del exterior,;con objetivos claros para asegurar el suministro a precios asequibles; de las estrategias cortoplacistas propias de las dinámicas electoralistas; y del hecho de vivir de espaldas a los requisitos básicos para el progreso económico, como son:;Unas instituciones que fomenten la libertad de mercado y una energía barata.

El precio del ecoloflautismo

La política común de la Unión Europea (y de otros países) ha venido moviéndose en un equilibrio muy inestable; con la política climática como única punta de lanza. Las multimillonarias inversiones en energías renovables crearon en la opinión pública una errónea sensación de que el problema energético que planteaban los ecoloflautas estaba resuelto.

El precio del ecoloflautismo

Con Alemania como paradigma, la política energética de España se dejó arrastrar por la ilusa sensación;de que un mundo 100% renovable era posible en un plazo temporal corto. En España se diseñó un Plan Nacional Integrado de Energía y Clima que,;ya cerradas las las plantas de carbón, se centraba en el gas como base principal de la generación de electricidad,;coadyuvada por las energías eólicas y solar; mientras cerrábamos nuestras centrales nucleares, que producían más del 20% de la electricidad casi sin emisión de CO2. Así quedamos a expensas de suministro exterior de gas natural como recurso estratégico.

Empezamos ahora a vislumbrar el tremendo error cometido.

Lo cierto es que las próximas décadas seguirán dominadas por los combustibles fósiles a nivel internacional.

Es un hecho. El consumo de carbón, gas y petróleo seguirá siendo mayoritario hasta 2050 (y ciertamente, mucho más allá). Sin embargo, en un ejercicio de necedad ecolofláutica nos creímos que habíamos solucionado nuestro futuro energético. Olvidando que lo que nos ha permitido alcanzar nuestros grandes niveles de riqueza es la energía disponible y barata; hemos dejado que el ecologismo y otras corrientes sostenibles nos convencieran de que los combustibles fósiles ya eran prescindibles. Este devenir irracional nos ha llevado a la carestía y al encarecimiento energético.

Pusimos impuestos a las emisiones de CO2, hicimos listas de las tecnologías malditas; penalizamos a las empresas de combustibles fósiles y creamos un ambiente de rechazo social que ninguna empresa occidental podía soportar. De esta manera esas empresas han disminuido sus inversiones en exploración de nuevos yacimientos y nuevas tecnologías basadas en el carbono; y están migrando hacia modelos energéticos «socialmente aceptables» y ecosostenibles, todo porque les hemos forzado que lo hicieran. ¿Y saben lo que acontece? Que todo esto nos deja inerme en manos de sátrapas, a expensas de conflictos internacionales y de chantajes energéticos.

No hace ni un año que el gas estaba a 16€/MWh y ahora roza los 200€/MWh. (aumento del 1.150%); los derechos de emisión de CO2 en Europa estaban a 30€/ton. y la semana pasada estaban a 100€/ton. (aumento del 233%); el barril de petróleo estaba a 55 dólares y ahora está a 112 dólares (aumento del 104%); y el mercado mayorista de electricidad estaba a 45€/MWh y hoy está a 341€/MWh (aumento del 648%). La inflación interanual que estaba en un 0,4% y hoy es del 7,4% (aumento del 1.750%).

El ecoloflautismo ignorante y sus políticas medioambientales nos han traído hasta la mayor crisis energética del último medio siglo; desde la ‘crisis del petróleo’ de 1974.

El precio del ecoloflautismo

FiN

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