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Pseudo-Religiones postmodernas y el cristianismo

Escritor Español Petrusvil

Poeta, escritor, divulgador y analista.
16/12/2021
Tiempo de lectura 7 minutos.
Pseudo-Religiones postmodernas y el cristianismo

En esta era tóxica de amargo enfrentamiento cultural, pocas cosas dividen a la gente tanto como la Teoría Crítica de la Raza (CRT). La CRT divide a las personas en grupos enfrentados entre sí, en categorías de oprimidos contra opresores. Es una ideología que estereotipa y separa en función de la raza, irónicamente ella misma se hace racista al separar. En ese sentido, huele a muchas ideas esquizoides de la izquierda: como movimiento de «tolerancia»;que se vuelve rígidamente intolerante con aquellos que se atreven a estar en desacuerdo,;o como movimiento “diverso” que niega la diversidad a aquellos que piensan distinto. ( Pseudo-Religiones postmodernas y el cristianismo )

Pero lo más peligroso de la CRT es que, como otros movimientos de justicia social, se ha convertido en una «pseudo-religión”. Si lo desea puede ver mi publicación siguiente sobre los perfiles religiosos del wokismo:

Pseudo-Religiones postmodernas y el cristianismo

Las nuevas pseudo-religiones y el comunismo

Ha surgido una clase “ventiunónica” de liderazgo de élite que hace gala de un carácter secular y anti-religioso. Esta élite dirige corporaciones, gobiernos, entidades supranacionales, universidades, medios de comunicación y estamentos culturales y profesionales, y practican compulsivamente lo que el teórico marxista Antonio Gramsci habría descrito como las “cintas transportadoras de la cultura”. Para este grupo y su pretendidamente hegemónica «visión del mundo», no hay necesidad de sistemas de creencias y religiones. De hecho, la religión, especialmente el cristianismo, es lo único que se interpone en el camino de la sociedad que esperan construir.

Este es un proceso de secularización que busca la «descristianización», que nuestros papas han advertido durante muchos años. Hay un esfuerzo deliberado en sectores europeos y americanos en borrar las raíces cristianas de la sociedad y suprimir cualquier influencia cristiana. Términos como » deconstrucción cultural» y «corrección política», son etiquetas nocivas exportadas efectivamente por las élites progresistas. Lo que se pretende cancelar y corregir son las perspectivas más arraigadas en nuestras creencias cristianas: Sobre la vida y la persona humana,;sobre el matrimonio, la familia y la libertad, conceptos e instituciones tan arraigados en el cristianismo.

Una de estas pseudo-religiones es la Teoría Crítica de la Raza con sus grupos beligerantes como Black Lives Matter. Los nuevos movimientos e ideologías sociales se han ido sembrando y cultivando durante muchos años en nuestras universidades e instituciones culturales; y su explosión definitiva se ha producido bajo un catalizador inesperado, la Covid – con la tensión y el miedo causados por la pandemia;y el aislamiento social al que condujo-, y con un hecho que con ser deleznable se tomó exprofeso como la mecha;para un incendio social programado, el asesinato de un hombre negro desarmado por un policía blanco se usó;como excusa para las protestas que siguieron en USA y el uso simbólico, ritual de arrodillarse en todo el mundo pidiendo perdón. En 2020 estos movimientos se desataron con toda su virulencia en nuestra sociedad.

La mejor manera de que los cristianos entiendan los nuevos movimientos de “justicia social victimada” es que los vean como pseudo-religiones;e incluso como elaborados sustitutivos y rivales por su buenismo banal y praxis facilonga porque no requieren el esfuerzo moral de las creencias cristianas tradicionales;y sólo se refuerzan en el sentimiento de odio y en el de la exclusión del que no sea de su “grupo identitario” de pensamiento cerrado. En particular del “enemigo” que les inflama: el hombre blanco cristiano.

Pseudo-Religiones postmodernas y el cristianismo

El relato de salvación de las pseudoreligiones

Con la ruptura de la cosmovisión judeocristiana y el auge del secularismo,;los sistemas de creencias se han politizado basándose en la justicia social o la identidad personal;y han llegado a adueñarse de gran parte del espacio que una vez ocupó la creencia y la praxis cristiana.

De cualquier forma que llamemos a estos movimientos – “social justice,” “wokeness,” “identity politics,” “intersectionality,” “successor ideology»; realmente lo que ofrecen es lo que la religión, de un modo más exigente y universal proporcionaba. Es decir, proporcionan a las personas una explicación laicista de los eventos y condiciones en el mundo. Ofrecen un sentido de significado, un propósito para vivir, el sentimiento de pertenencia a una comunidad y su propia “salvación laicista”.

Estos movimientos, emulando al cristianismo, cuentan con su propia «historia de salvación» que resulta peligrosa, por lo atrayente y fácil de seguir y cumplir,;incluso para los propios cristianos parcial o totalmente secularizados de hoy en día. Hay una narrativa rival de «salvación» que es propagada por los medios de comunicación a las masas;y, por otro lado, por parte de los nuevos movimientos de justicia social inmersos en las instituciones y universidades. Lo que podríamos llamar la narrativa del “awakening” o «despertar» es algo parecido a esto:

“No podemos saber de dónde venimos ni a donde vamos, pero somos conscientes de que tenemos intereses identitarios comunes con aquellos que comparten nuestro color de piel, nuestra identidad sexual o de género, es decir, nuestra “situación victimizada” en la sociedad. Somos dolorosamente conscientes de que nuestro ´grupo´ está sufriendo y está siendo alienado, sin culpa ninguna. El motivo de nuestra infelicidad es que somos víctimas de la opresión de otros grupos de la sociedad. Por lo que debemos realizar una lucha de grupo (como la lucha de clases en el sentido marxista); para liberarnos y encontrar nuestra redención a través de la lucha constante contra nuestros opresores; librando una batalla por el poder político y cultural en nombre de la creación de una sociedad de equidad;(al igual que el atrayente objetivo de la igualdad marxista)”.

Esta es una narrativa poderosa y atractiva para millones de personas en la sociedad occidental. De hecho, muchas de las principales corporaciones, universidades e incluso escuelas públicas están promoviendo y enseñando activamente esta visión. Esto está ocurriendo sobre todo en EE.UU. – que fue donde empezó este movimiento-;y en Hispanoamérica – aquí con un sentido racial de corte indigenista- y menos la UE donde la infiltración woke ha empezado más tarde.

Esta narrativa saca su fuerza de la simplicidad de su relato existencial: El mundo está dividido en inocentes y víctimas, aliados y adversarios: El milenario enfrentamiento entre grupos humanos adaptado a la modernidad.

Pseudo-Religiones postmodernas y el cristianismo

Hay que buscar la reconciliación no el enfrentamiento

En el fondo debemos reconocer que hay «gente que está sufriendo»;y que hay «necesidades humanas reales y dolor», incluso por parte de aquellos que «se sienten discriminados”. Nunca debemos olvidar esto. Pero la mejor manera de buscar la reconciliación no es a través de estas ideologías seculares postmodernas que, en el fondo, sólo buscan el enfrentamiento,;sino a través del mensaje cristiano: El amor a Dios y a todos los hombres del mensaje de Cristo. Solo podemos construir una sociedad justa sobre la base de la verdad sobre Dios y la naturaleza humana original. Esta ha sido la enseñanza constante de nuestra Iglesia y sus Papas durante casi dos siglos. Debemos volver a ver la imagen de Dios en nuestro prójimo, en todos sin exclusión.”

Lo cierto es que las teorías e ideologías críticas y radicalísimas de hoy en día son profundamente ateas. Niegan el alma, lo espiritual, la dimensión trascendente de la naturaleza humana, y reducen lo que significa un ser humano a meras cualidades físicas reconvertidas en ideologías que usan como una “reconstrucción cultural de fondo”: El color de la piel, la etnia, la orientación sexual o el género. Del mismo modo que el marxismo, reducen la esencia humana estrictamente a lo material.

Como en la lucha por lo económico el marxismo sucumbió, recurren a un nuevo sistema muy diverso de “clases victimadas” para proseguir la lucha marxista original sólo que ahora por la vía social y cultural. Desde el punto de vista de estas pseudo-religiones hay ciertos elementos de las mismas asimilables a la teología de la liberación, que provienen de la misma raiz unigénita de la visión cultural marxista.

Pseudo-Religiones postmodernas y el cristianismo

Los peligrosos elementos utópicos de estas teorías de influencia marxista se circunscriben en la creencia de que realmente podemos crear una especie trasunto del «cielo en la tierra», una sociedad perfectamente justa, a través de nuestros propios esfuerzos políticos: Un nuevo “paraíso terrenal”.

Flaco favor se haría la Iglesia y los cristianos si no lo comprendieran e intentaran participar en estos nuevos movimientos, sin percatarse de que son sus sustitutos pseudoreligiosos. Son su competencia feroz.

Al negar a Dios, estos nuevos movimientos han perdido la genuina verdad sobre la persona humana. El amor al prójimo se traduce en el amor a sus prójimos grupales desechando a los otros prójimos contra los que dicen luchar. Esto explica como, toda vez que perdido el amor cristiano, se vuelcan en el extremismo, en su enfoque duro, intransigente e implacable, hasta violento en su actividad política y social.

Por eso quieren apartar, cancelar, cruelmente a las personas con las que no están de acuerdo. Jesús no “canceló” a nadie, su mensaje de redención iba dirigido a toda la raza humana. El cristianismo o el catolicismo no “cancelan” a la gente. La fe de Jesucristo ofrece perdón, misericordia, reconciliación. Estas falsas creencias no lo hacen, son implacables, carecen de misericordia y caridad, no buscan redimir al supuesto «pecador», sino destruirlo.

Pseudo-Religiones postmodernas y el cristianismo

Qué debemos hacer los cristianos

El cristianismo necesita volver a proclamar el mensaje de Jesucristo, de una nueva manera, audaz y creativa. La Salvación cristiana ha de contarse de una nueva manera pero siendo, en el fondo, la misma en sí. ¡Es una tarea colosal que debemos asumir los cristianos! Con caridad y confianza, sin miedo. Esta siempre fue la misión de la Iglesia en cada época y en cada momento cultural. Desde las catacumbas de Roma y los martirios hasta hoy. No debemos mirar simplemente al Papa y a las autoridades eclesiales y esperar que nos digan como, porque somos nosotros, todos los cristianos los que debemos dar ejemplo y testimonio de nuestra fe sin encerrarnos en nosotros mismos.

No debemos dejarnos intimidar por estas nuevas pseudo-religiones de justicia social e identidad política. El Evangelio sigue siendo la fuerza más poderosa para el cambio social que el mundo haya visto jamás. Y la Iglesia ha sido «antirracista», de los pobres y los desamparados desde el principio. Todos están incluidos en su mensaje de Salvación.

La Iglesia Católica ha condenado la esclavitud y el racismo en encíclicas que se remontan al menos a 1435, y, por supuesto, mucho más atrás, al mensaje mismo de Jesús y los Apóstoles hace más de 2.000 años. Jesucristo vino a anunciar la nueva creación, el nuevo hombre y la nueva mujer, a quienes se les dio el poder de convertirse en hijos de Dios, renovados a imagen de su Creador. Que es lo que San Pablo quiso decir cuando dijo que en Cristo “no hay judío o griego, hombre o mujer, esclavo o libre.”… negro o blanco …

Pseudo-Religiones postmodernas y el cristianismo

La Iglesia no siempre ha sabido estar a la altura de sus principios en según que tiempos, sin embargo, hoy, el mundo no necesita una nueva religión secular para reemplazar al cristianismo. Necesita que tú y yo seamos mejores testigos. Mejores Cristianos. Comencemos por perdonar, amar, sacrificarnos por los demás, desechando venenos espirituales como el resentimiento y la envidia que nos traen estas nuevas pseudoreligiones, los modernos paganos.

«La Iglesia Católica deplora una doble esclavitud: la de la mente y la del cuerpo. Se esfuerza por liberarnos de ambos.”

Padre Tolton

Nos encaminamos hacia un nuevo «tribalismo», es decir, una idea precristiana de la humanidad dividida en grupos y facciones en competencia. Eso es exactamente lo que estamos viendo con estas nuevas ideologías y movimientos basados en la identidad.

Durante la mayor parte de nuestra historia, el mensaje que dio sentido a nuestras vidas se arraigó en una cosmovisión bíblica y en los valores de nuestra herencia judeocristiana. Era la historia de la persona humana creada a imagen de Dios. Lo que vemos a nuestro alrededor ahora son señales de que esta historia puede estar desmoronándose como consecuencia de la secularización de nuestra sociedad postmoderna. Todos en nuestro afán transcendente necesitamos que Dios nos ayude a dar sentido a nuestras vidas, por lo que cuando tratamos de vivir sin Dios, nos confundimos porque no hay nada fuera de Él que no sea la muerte eterna.

Obviamente, todos debemos luchar contra la discriminación racial. La Iglesia lo ha hecho durante siglos sin abogar por nuevas ideologías tóxicas como la teoría crítica de la raza, que nos divide en lugar de unirnos. La Iglesia lo ha hecho luchando contra el marxismo desde el siglo XIX, con análisis reflexivos y advertencias proféticas de papas desde Pío IX y León XIII hasta Juan Pablo II y Benedicto XVI.

(FiN) Pseudo-Religiones postmodernas y el cristianismo

FiN

SOURCE:

Una sencilla vía de salida del Nihilismo

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