
Meditaciones breves sobre el silencio
Meditaciones breves sobre el silencio
El que no es capaz de permanecer en silencio ante el silencio del otro que le mira buscando su profundidad, la complicidad o la simple contemplación del otro, no sabe escudriñar el alma ajena sino que vive absorto en la suya.
El que habla porque no aguanta el silencio está más sólo que el que permanece callado y escucha la aparente nada, queriendo aprehender, en la insonoridad, el grito de su alma y de las ajenas.
La opción de vivir en el silencio, en muchas ocasiones de la vida, es una elección personal gratificante y serena, porque se alcanza la aceptación de lo que no podemos conseguir y la medida exacta, por humilde, de lo alcanzado.
El silencio es:
El cofre áureo donde guardas tus tesoros.
La preparación del alma para contemplar el universo limpio de ideas preconcebidas.
El conjuro para eludir los deseos desordenados, el orden de las ideas, el remanso donde nace la calma, el reflujo que se lleva tus sinsabores.
La paz interior que se alcanza cuando no hablas ni piensas ni escuchas, entonces te oyes en tu profundidad interior.
Alcanza de manera pura a escuchar la voz de Dios que susurra en el mundo insonoro que contemplas absorto.
Derrumba las barreras del mundanal ruido abriéndose ante el alma el fondo cósmico de la Creación.
Elude la farsa de los hombres que en hablar sólo satisfacen su propio ego.
Franquea como ágil gacela los obstáculos de la verborrea estéril.
Eleva el alma a las alturas de la humildad al extasiarse en la poquedad del ser humano ante la grandiosidad silente del orbe.
Conforma la reciedumbre en la aceptación de la condición humana.
El silencio es el goce íntimo de la fértil melancolía.
By Petrusvil
El silencio es el latido asincopado de las almas, el vergel donde estas habitan.
El pétreo y robusto malecón donde rompen las olas de la angustia.
Da fuerza vital a la templanza, ahorma la prudencia, contiene la fortaleza y alivia la injusticia.
Es el sosiego hallado en sus oquedades vacías.
El reverso del eco y lo opuesto a la jactancia del verbo desbocado.
No es asentimiento ni cobardía, es la valentía del que se sabe sólo y acepta la soledad con gallardía.
Es el compañero perfecto de tu soledad, la raíz de tu asidero.
En silencio sólo oyes el latido de tu corazón, es tu punto de encuentro contigo mismo, con tu profundidad abisal.
Es el ciprés flamígero de tu fuego interior.
La correa que te sustenta en el lamento, la sombra de tu alma reflejada por tu sol interior en el suelo.
Es el amanecer de tu sinfonía humana y el dulce ocaso que acompaña tus noches solitarias.
Escuchar el silencio es sentir los preludios de la eternidad.
FiN
Petrusvil, en Valldoreix a 9 de enero de 2025.
By Petrusvil













