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Amor y muerte

30/01/2025

Escritor Español Petrusvil

Poeta, escritor, divulgador y analista.
Tiempo de lectura 1 minutos.
Amor y muerte

Amor y muerte

Amor y muerte

Cuando amas y eres correspondido su espíritu está dentro de ti y el tuyo dentro del ser amado. Hay un mutuo anhelo de vida en común y un trascender a la muerte. Porque los espíritus que se aman nunca se separan, permanecen el uno junto al otro hasta la eternidad.

Incluso cuando uno haya partido de este mundo y el otro quede sólo, seguirá sintiendo el espíritu del ausente en él. El vínculo que les unió les mantiene unidos aún en la separación temporal que sólo es un interregno que precede a la reunión definitiva.

En la separación sobrevenida no se reconoce del otro el alma interactuando con el cuerpo. Aunque permanece en el recuerdo; y entrambos estadios, ese espíritu que acogiste en tu corazón aviva la rememoranza de lo que fue vida en común.

Tan sólo del ser querido a uno le falta el cuerpo porque su alma la conoce y al conocerla, al haberla dado cobijo, al haber establecido la promesa que les unió ante Dios, la siente presente, como si aún no se hubiera ido, mitigando así el dolor de su ausencia.

Y amándole se le habla, se le espera, se le siente y se le recuerda. Aún en la distancia se sigue completando, acrecentándose, el amor que les unió en vida para más cercanos unirlos en la muerte. Como el capullo de la rosa se abre lentamente para morir, la belleza que se encuentra en el amor se recrea abriéndose en el recuerdo para, muriendo como la rosa, vivir.

Propiamente el reencuentro en el otro mundo se realiza conjuntamente con el cuerpo del ser amado que perdiste y con el espíritu que conoces porque en ti anidó para siempre. Se ofrece entonces, el otro, transfigurado por obra de la voluntad divina para la eternidad bajo el manto del Amor más elevado, el del creador con sus criaturas y el de las criaturas con su sumo hacedor ya por los siglos de los siglos.

El Amor es eterno porque es la más alta cumbre que el hombre puede hoyar y el fondo abisal más profundo que puede alcanzar. Tales extremos así mayestáticamente separados no pueden ser más que el abarque entre los dos infinitos, entre la hondura y la altura del querer. La justa e inmedible recompensa que la entrega mutua, en cuerpo y alma, puede depararnos una vez sitos ambos en presencia del Eterno.

Sólo conozco un camino para volver a estar contigo, mi Montse: El camino de la Salvación.

FiN

A Montse | El amor de mi vida

By Petrusvil