
Meditación de la soledad evitada
Meditación de la soledad evitada
Un cuento de Chejov, “La tristeza”. “-Y yo, señores, acabo de perder a mi hijo. Murió la semana pasada…” [Tenéis que leer el cuento para entender mi plática]
La soledad si que es igualitaria pues es condición humana; los hay que la huyen pero a todos alcanza.
Quotes Petrusvil
La triste soledad vital del personaje, Yona, con ocurrir a principios del s. XX es, sin embargo, muy parecida a la de principios de este tercer milenio. Sin embargo hay una terrible diferencia.
Hoy todos hablan y nadie escucha. En la sociedad más interconectada de todos los tiempos, lo propio es vivir virtualmente en las RRSS y como moradores vanos de inacabables «entertainments» visuales.
Con que todos hablen sin parar – de leer ni hablamos- y no escuchen, lo más que consiguen es un emogi o un «me gusta», o que termines hablando sólo con la tele o con el smartphone. Al menos, Yona tenía su dignidad, sabía llevar su pesada carga de tristeza consigo, en soledad, los nosotros del futuro ni eso tendrán si seguimos así.
Pero, hoy ocurre la peor de las soledades. Y es que sentir la soledad en medio de la multitud es la peor forma de soledad que podemos afrontar y, no ser consciente de ella que es lo que nos ocurre, es terrible porque conduce a la locura.
No somos conscientes porque nos entretenemos hablando sin escuchar y andamos entreteniéndonos sin vivir plenamente. La soledad es distraída, inevocada, por un continuum de vida lúdica y hedónica.
Si uno en su soledad, se para a escuchar a los demás descubrirá que nunca estará solo y, probablemente, el otro al sentirse escuchado, en un afectuoso quid pro quo, nos escuchará. Esa es la regla de oro para no estar sólo: Entrégate y escucha, y serás escuchado. Nunca estarás solo o, digamos que estarás sólo lo necesario, que también de eso tenemos necesidad.
Yona no encuentra a nadie con quién hablar de su tristeza y, al final, habla con su caballo, pero él es consciente de su soledad, en el mundo al que vamos nadie será consciente de su soledad, serán seres alienados en un manicomio global.
El hombre que encuentra la soledad y vitalmente la asume, se encamina por la senda de la eternidad. Mas ¡ay del que la ignora!, pues sólo espera, entregado a una vida entretenida y yerma, la muerte eterna.
¿La vida? ¿Qué es la vida? ¿Qué es una vida que no es mía, ni tuya, ni de otro cualquiera? ¡La vida! ¡Un ídolo pagano, al que quieren que sacrifiquemos cada uno nuestra vida! Chapúzate en el dolor para curarte de su maleficio; sé serio. Alegre también; pero seriamente alegre. La seriedad es la dicha de vivir tu vida asentada sobre la pena de vivirla y con esta pena cansada, ante la seriedad que las funde y al fundirlas las fecunda, pierden tristeza y alegría su sentido.
Miguel de Unamuno ¡Adentro» Carta a su sobrino.
Y disculpad, a veces me pongo melancólico. Suelo decir que la melancolía es mi maestra.
By Petrusvil
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