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El timo del coche eléctrico

Escritor Español Petrusvil

Poeta, escritor, divulgador y analista.
28/12/2021
Tiempo de lectura 5 minutos.
El timo del coche eléctrico

Tabla de contenidos

La imposición timocrática del coche eléctrico soportada por la mitomaníaca idea de que el futuro será de ellos es una de las ideas macarrónicas de la modernidad multienergética y cambioclimatera. ( El timo del coche eléctrico )

El timo del coche eléctrico

La ley del Cambio Climático y el coche eléctrico

En España, en mayo de 2021, se ha aprobado la Ley del Cambio Climático que entre otras lindezas busca la imposición incentivada del coche eléctrico propugnando una involución energética;y una verdadera abdicación de la sensatez en nombre del dogma climático. Esta ley, que asfixiará a impuestos, tasas y normas a los españoles basa su dolosa “energicracia”,;en primer lugar, en la obsesiva pulsión por las ineficientes energías “renovables” y, por el otro,;en el uso obligado del coche eléctrico para el transporte privado. Ambas imposiciones, entre otras lindezas energéticas de imposible ejecución, suponen un gravísimo atentado contra la libertad (otro paso medido hacia el nuevo totalitarismo);y un estúpido intento de violar las leyes de la Física y la termodinámica.

Las dudas sobre la utilidad del coche eléctrico se remontan al comienzo de la automoción,;cuando aspiraban a la supremacía tres tipos de motores: eléctrico, vapor y combustión interna. Tras veinte años de lucha forjada en la libre competencia para dominar el mercado,;fue el motor de combustión interna el que se impuso claramente por los mismos motivos por los que se sigue imponiéndose a día de hoy. Si a los consumidores les dejaran elegir en libertad,;ya habían manifestado sus preferencias con apenas una cuota de mercado del 1% para el coche eléctrico a pesar de las crecientes restricciones;y/o incentivos en forma de subvenciones han venido fomentando su adquisición. A día de hoy, sólo suponen el 2,7% de los coches vendidos en el mundo, porcentaje que sólo logrará crecer en base a la agresividad de la propaganda y la coacción.

La nueva dictadura climateril pretende obligarnos a adquirir vehículos que no sólo son mucho más caros,;sino que poseen características que hoy, al igual que hace un siglo, los hacen muy inferiores a los de combustión interna;y vienen acompañados de su propia problemática ambiental. A saber:

El timo del coche eléctrico

Baja autonomía, el “rage anxiety y viajes eternos

  • Los coches eléctricos disponen de una autonomía media de 300 km, la mitad que los vehículos de combustión interna.
  • El enorme peso de las baterías es un lastre estructural (un coche eléctrico pesa un 50% más que su equivalente de gasolina),;y sus dimensiones reducen el volumen factible del vehículo y del maletero.
  • La “range anxiety” (ansiedad de autonomía) causada por la imposibilidad física de repostar en tiempos razonables y por la inexistencia de suficientes puntos de recarga, lo que impide viajar con tranquilidad. Lo cierto es que, si se cumplen los deseos de los impulsores de esta ley,;olvídense de poder ir en coche de vacaciones en recorridos largos como hasta ahora.
  • Paradas larguísimas y tediosas para repostar que pueden suponer desde un 30 a un 50% del tiempo de viaje. Tal parecería que la pretensión del legislador fuera hacer desaparecer las vacaciones en vehículo privado.

El timo del coche eléctrico

Fecha de caducidad, problemas medioambientales derivados y aumento desaforado de la demanda eléctrica

  • Al contrario que los coches tradicionales, el coche eléctrico tiene fecha de caducidad. La vida útil de las baterías puede rondar los 150.000 km según el número teórico de ciclos de recarga,;pero suele ser inferior dependiendo de la temperatura exterior, del régimen de uso y del régimen de recarga;(recuerden las baterías de sus móviles que se vuelven menos eficientes a medida que aumenta el número de recargas efectuadas;y no les duran más de dos años), lo que obligará a elegir entre maximizar la vida de la batería o maximizar la autonomía.
  • Por otro lado, existen cuestiones medioambientales sin resolver alrededor de las baterías de litio (aunque los ecologistas selectivos callen como muertos).
    • Por un lado ¿qué hacer con las enormes baterías una vez gastadas? pues originarían un nuevo impacto medioambiental.
    • Por el otro que debido a su intensivo uso de cobalto conlleva serios problemas éticos, debido a que la extracción de este mineral está tristemente unida a la explotación infantil. El 70% de la producción y el 50% de las reservas globales están en la República del Congo. Estas minas se encuentran en su mayoría en manos de los chinos,;al igual que los metales raros que se usan también en los coches eléctricos, con el consiguiente riesgo geopolítico al antojo de un estado;que está controlado por el PCCh y la fuerte dependencia oligopolística de un solo suministrador que contolaría el suministro y los precios:;Una nueva OPEP de un solo productor.
  • Un parque automovilístico de coches eléctricos impulsaría en exceso la demanda de electricidad, exigiendo un aumento de la capacidad de generación eléctrica del 15 al 25%, asunto sobre e que se hace mutis por el foro y que requeriría enormes volúmenes de inversión. Por si no bastara, la ley apunta a una generación eléctrica basada casi en su totalidad en energías intermitentes, no almacenables, ineficientes y onerosas como lo son la eólica y la solar. Estas energías renovables no permiten el almacenamiento de energía salvo de forma muy limitada y en forma de, otra vez, enormes y costosas baterías para las que la tecnología actual aun no está preparada. Así que, al no generar electricidad de noche, no permitirían la recarga nocturna que es cuando la mayoría de los coches eléctricos la necesitarían.

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Todo para conseguir muy poco de nada

  • Por último, esta insensata implantación del coche eléctrico apenas reducirá el CO2 atmosférico, para desesperación de los creyentes en la religión climática. Existen dos explicaciones:
    • La primera es que la producción de coches eléctricos es muchísimo más intensiva en uso de CO2 que la de los de gasolina por las baterías y por su mayor uso de acero y aluminio. Antes de recorrer su primer kilómetro, un coche eléctrico ya ha producido entre un 20% y un 50% más CO2 que el generado en la fabricación de un coche de gasolina.
      Por un lado ¿qué hacer con las enormes baterías gastadas? Que originarían en nuevo impacto medioambiental.
    • La segunda razón es que la electricidad que consume un coche eléctrico procede en gran medida de energías primarias que emiten CO2 (como las centrales térmicas de combustibles fósiles) por lo que la reducción de emisiones es mucho menor de lo que nos hacen creer. El carácter completamente “verde” del vehículo eléctrico depende de que la generación eléctrica provenga de fuentes no emisoras de CO2. Esto es una absoluta quimera, pues la intermitencia de las “renovables” exige necesariamente sobredimensionar el sistema para contar con el respaldo de fuentes de energía tradicionales.

Según un estudio reciente, un coche eléctrico tendría que circular hoy hasta 200.000 km para empezar a suponer una reducción de emisiones de CO2 respecto a vehículos diésel o gasolina con igual kilometraje. Por todo ello, y dado que el transporte por carretera de vehículos privados supone menos de un 10% del total de emisiones mundiales de CO2, distintos estudios concluyen que una flota automovilística 100% eléctrica reduciría el CO2 entre un 0 y un 5%. ¡Para este corto viaje tanta algarabía climática!

El timo del coche eléctrico

Conclusión

En definitiva, la ley de cambio climático supondrá un encarecimiento de nuestra factura eléctrica, un mayor dispendio en la compra de vehículos eléctricos y un menor uso y disfrute de nuestros viajes: Por el coste de construcción y menor vida útil de los vehículos eléctricos por la necesaria ampliación del sistema de generación eléctrica para fabricarlos y para recargarlos una vez disponibles, y por el más que seguro aumento de impuestos con que los que serán gravados porque tendrían que compensar la carga impositiva que soportaban los coches de gasolina (de los impuestos no se libra nadie).

Por último una jocosa cuestión de orden: ¿De verdad piensan udes. que el Estado renunciará “generosamente” a los ingresos del impuesto sobre el petróleo?

Todo este maremágnum utópico y, ciertamente, muy peligroso para la economía (lo estamos viendo en la crisis energética que nos asola estos días principalmente provocada por las absurdas políticas medioambientales de los últimos 20 años), todo ello digo, para apenas disminuir un poco las emisiones de CO2. No me negarán que el asunto adolece de un grado de estupidez supinoclimático.

(FiN) El timo del coche eléctrico

FiN

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