El Blog de Petrusvil | Prosa Poesía

Djokovic: La libertad contra el trastorno normativo-compulsivo

Escritor Español Petrusvil

Poeta, escritor, divulgador y analista.
10/01/2022
Tiempo de lectura 4 minutos.
Djokovic, la libertad y el trastorno normativo-compulsivo

Hay una ingente cantidad de personas a las que, de manera compulsiva, las normas les excitan sobremanera el sistema límbico cuando alguien las incumple. Son los sujetos de la servidumbre moderna. ( Djokovic, la libertad y el trastorno normativo-compulsivo )

La dependencia de la hipernormatividad, la necesidad de una plétora de normas suele darse en individuos sometidos ;a un estado de tensión que les sobrepasa y les abruma, ante el que necesitan de puntos de apoyo para controlar la ansiedad que les produce.

En cierto modo esta situación ya se daba antes de la pandemia por un enfoque mental excesivo;hacia la salud, el medio ambiente y la idolatría de la vida pero el advenimiento del coronavirus ha originado un exceso de normas,; científicas o no, elaboradas por los responsables de Salud Pública cuyo reflejo en la población en general;ha sido la interiorización enfermiza de esas normas, muchas de ellas de naturaleza coercitiva, para aliviar el estado de terror que les ha sido inducido.

La consecuencia palpable ha sido la exacervación de una especie de trastorno de personalidad obsesivo-compulsiva (TOC); volcado en el orden, el perfeccionismo y el control más absoluto e inflexible, todo ello instigado por ese terror que ha venido a desarrollar verdaderas;obsesiones ansiosas y actos de naturaleza normativo-compulsivas para aliviar el miedo cerval ante la muerte implantado por los gobiernos y los medios de comunicación.

Djokovic: La libertad contra el trastorno normativo-compulsivo

Aquí se inscriben rituales normativos tales como el lavado de manos, el uso de guantes, mascarillas y mamparas; el mantenimiento de la distancia social; el limpiado de pomos de las puertas y de superficies de contacto; las ventanas abiertas para la renovación del aire; apartarse de personas sospechosas de covid, la posesión del Pasaporte Covid en regla, etc. etc. A su modo el pinchazo de una vacuna experimental y los sucesivos refuerzos ha entrado dentro de esta categoría compulsivo-normativa para sobrellevar la ansiedad.

Ni que decir tiene que todo esto ha sido originado por las histéricas políticas de Salud Pública;y el clima de terror ante una enfermedad que ha mostrado un letalidad relativamente baja,;un IFR del 0,23% para la población general y de un 4,1% para los grupos de riesgo,;este último asimilable a las epidemias fuertes de gripe de determinados años.

Ya situados en el contexto. He de decir que escribo esto a raíz de un evento muy concreto como ha sido de las airadas reacciones;de la exaltada turba acusando a DJokovic, supuestamente,;de no atenerse a las normas Covid, de una actitud ‘egoísta’ y de “falta de respeto a la salud de los demás”. Siendo así que Nole no era merecedor de tamaño acoso porque había cumplido con la legalidad australiana al aportar la exención por haber pasado la Covid pero, aunque no fuera el caso, él debería ser muy libre de ir por el mundo estando sano.

Ninguna norma obliga a vacunarse pero hay otra norma inconsistente con lo anterior que obliga al Pasaporte Vacunal o disponer de exención por haber pasado la Covid. Cualquiera de las dos últimas es un absurdo epidemiológico y legal.

Djokovic: La libertad contra el trastorno normativo-compulsivo

Por un lado, porque si uno está sano no puede contagiar a nadie, a lo sumo contagiarse y llegado el caso ya tomaría sus medidas. Y, por otro lado, es un absurdo injusto desde el punto de vista legal porque si no se obliga no se puede pedir que se demuestre el cumplimiento de lo no obligado salvo que esto, como es el caso, sea un abuso de poder del Estado, un totalitarismo recalcitrante.

No voy a entrar en comentar las legislaciones ad hoc que un gobierno más o menos totalitario puede pergeñar bajo la histeria de Salud Pública galopante que les embriaga porque lo que a mí me interesa es analizar el comportamiento inquisitorial, estigmatizante o de escarnio público de las masas hipernormativizadas sobre una persona que habiendo actuado conforme a la histérica legalidad coercitiva de un Estado y a la vez conforme a su libertad de decisión sobre lo que se mete en su cuerpo, que está garantizada por muchas leyes internacionales.

Independientemente de lo que ocurra, a expensas del gobierno más covidocrático de la tierra, lo cierto es que, tal como he explicado anteriormente sobre esa otra epidemia de TOC Covid, es que Djokovic ha sido sometido al veredicto de una masa enardecida por una suerte de normatidiasis crónica y compulsiva.

Nota; No sólo el trato del gobierno a Djokovic es reprobable, lo cierto es que detrás está su fuerte aprensión ante la perspectiva de que pise la cancha central. Tener a un Djokovic invacunado participando y, peor aun, alzando la copa de ganador del Abierto de Australia expondría la falsedad de la narrativa de Covid del gobierno ausi que, lamentablemente, se ha convertido en la narrativa oficial de la mayoría de los gobiernos delmundo. Según esta narrativa, estamos en medio de una pandemia mortal que requiere una restricción draconiana de las libertades civiles. La única forma de salir de nuestra situación, dice el discurso oficial, es a través de la vacunación masiva en la que cada hombre, mujer y niño reciba múltiples dosis de productos farmacéuticos experimentales y probados inadecuadamente que conllevan un riesgo considerable de efectos secundarios graves. La decisión del gobierno autraliano es clara: Djokovic no debe participar en el Abierto y de ninguna de las maneras dejarán que entre en Australia. Si a Djokovic se le permitiera jugar, toda Australia, así como todo el mundo, vería a un individuo no vacunado felizmente prosperando y sobresaliendo, y muy posiblemente triunfando, sin ponerse en peligro a sí mismo ni a nadie más.

Djokovic: La libertad contra el trastorno normativo-compulsivo

A pesar de que personalmente no me caiga bien – una mera cuestión de gustos-, tengo que alabar y mucho la firme actitud del tenista en defensa de su libertad y descalificar a la turba y, no me olvido no, el poco compañerismo mostrado por muchos de sus colegas tenistas que parecen haberse olvidado de su propia libertad y de la ajena. Alguno de estos ya ha publicado que entró en Australia por medio de la exención Covid – como Novak- pero la gran mayoría ha hecho gala de un despreciable mutismo cuando no de deleznables críticas por su enfermizo padecimiento normofílico compulsivo, llegándole a tildar de ególatra y de falta de “caridad”.

Dicho todo esto, encuentro que, toda vez que la epidemia Covid está llegando a su fin,;hay que retirar todas y cada una de las decisiones, autocráticas o no, de Salud Pública y derogar el descomunal maremágnum normocrático;para restablecer la vida normal y recuperar la tan deteriorada salud mental de amplios sectores de la población.

En el bien entendido de que recuperar la otra salud, la mental, va a suponer años de esfuerzo psicoanalítico sobre un ingente número de personas que han caído en lo que y llamo «trastorno de personalidad normativo-compulsivo«. Suerte les deseo a los psiquiatras y psicólogos que van a tener que lidiar con el arduo trabajo de recolocar tantas mentes psíquicamente desamuebladas.

(FiN) Djokovic: La libertad contra el trastorno normativo-compulsivo

FiN

Omicron mortalidad de gripe: ¡Pongan fin a la farsa!

Random Post ➤