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Omicron: El fin del totalitarismo de Salud Pública

Escritor Español Petrusvil

Poeta, escritor, divulgador y analista.
10/01/2022
Tiempo de lectura 6 minutos.
Omicron: El fin del totalitarismo de Salud Pública

Tabla de contenidos

Este artículo analiza los cambios que se deben dar en las políticas de Salud Pública frente Omicron. Son realmente considerables y potencialmente hacen de Omicron un cambio definitivo en las reglas de juego. COVID-19 debe ser manejado, desde una perspectiva nueva de política pública de vuelta a la normalidad pre-Covid. (jOmicron: El fin del totalitarismo de Salud Pública)

lOmicron: El fin del totalitarismo de Salud Pública

tOmicron produce una enfermedad leve, es muy contagiosa y se propaga muy rápidamente. Su sintomatología predominante es dolor de garganta, fatiga y dolores de cabeza y es muy poco probable que requiera ingreso hospitalario. De hecho, la gran mayoría se recupera rápidamente sin ningún tipo de tratamiento.

Omicron afecta tanto a los vacunados como a los no vacunados. En realidad, los doblemente vacunados parecen ser los más expuestos a la infección por Omicron, ya que los datos indican;que la eficacia de la vacuna es negativa (la doble vacunación favorece la infección por Omicron).

Se espera que tanto los vacunados como los no vacunados desarrollen una inmunidad natural robusta y duradera después de la vacuna. En otras palabras, Omicron es una especie de vacuna viva atenuada que se extiende por todo el mundo. A diferencia de las inyecciones expedrimentales de ARNm, al conferir una inmunidad natural robusta y duradera,;Omicron debería contribuir a la inmunidad de rebaño y a poner fin a esta pandemia,;convirtiendo a la COVID-19 en una enfermedad endémica pero mayormente benigna.

Omicron: El fin del totalitarismo de Salud Pública

Como ha adaptado Sudáfrica sus medidas con Omicron

Omicron llevó a las autoridades sudafricanas a tomar las siguiente decisiones con efecto inmediato: Detener el rastreo de contactos; detener toda cuarentena con efecto inmediato tanto para los contactos vacunados como para los no vacunados; no requerir aislamiento para las personas asintomáticas (incluso con una prueba positiva). Para el caso de síntomas leves,»no es necesario realizar la prueba Covid-19 (ni PCR, ni antígenos) antes de volver al trabajo. Sólo para los casos graves está justificado el aislamiento y la realización de pruebas, que deben estar respaldadas por un informe médico.

A pesar de todo esto la gran mayoría de países han seguido con sus políticas de Salud Pública histéricas,;hieráticas, totalitarias y desproporcionadas para combatir una variante, Omicron,;de efectos leves y de una altísima transmisión. que en realidad actúa como una vacuna viva. Con lo que además de absurdo es inútil enfrentarse a ella con encierros, mascarillas,;distancia social, aislamiento, rastreo de contacto, cuarentenas, y otras medidas inútiles destinadas a prevenir una propagación imparable.¡Están anclados en los autócráticos métodos que han empleado durante dos años! ¡Esperemos que recuperen la sensatez y paren de una vez!

Las implicaciones y los cambios que ocasionará Omicron para las políticas de salud públicas son considerables. Veamos cuáles deberían ser las políticas adecuadas a aplicar con Omicron.

Omicron: El fin del totalitarismo de Salud Pública

Implicaciones de Omicron en las políticas de Salud Pública

Vacunas: Suspender inmediatamente la vacunación y las vacunas de refuerzo

Dado que Omicron es una variante leve, y que las vacunas no protegen mucho contra ella,;no tiene sentido seguir impulsando la vacunación ni los refuerzos como respuesta a esta variante. Además, la inmunidad conferida por las vacunas (si es que la hay) no es robusta ni duradera. . Esto se aplica no sólo a los grupos de bajo riesgo, como los niños y los adultos jóvenes,;para los que nunca ha habido una buena justificación para la vacunación, sino también a los grupos de mayor riesgo,;de más edad, para los que, cuando es necesario, el tratamiento ambulatorio temprano puede prevenir eficazmente la enfermedad grave y la muerte.

Los datos revelan una eficacia negativa de la vacuna frente a Omicron: los vacunados tienen más probabilidades de infectarse. Si se combina el beneficio nulo o negativo con los numerosos efectos adversos conocidos de las vacunas, incluidos los graves y mortales; la relación riesgo/beneficio se orienta y mucho en contra de las «vacunas». La narrativa de «segura y efectiva» de las vacunas se vuelve descaradamente falsa cuando se trata de Omicron.

La capacidad de las vacunas de proporcionar inmunidad de grupo se está demostrando ahora que es absolutamente falsa con el Omicron. Está claramente demostrado que estas inyecciones no evitan el contagio, las infecciones y las enfermedades. Además, ahora sabemos que las inyecciones facilitan la propagación del Omicron, en lugar de frenarla. El número de nuevos casos diarios está por las nubes en países altamente vacunados como el Reino Unido, Canadá, Dinamarca y muchos otros,;lo que lleva a expertos como Geert Vanden Bossche a afirmar que la vacunación masiva contra el COVID-19 es ahora un fracaso probado.

La política pública correcta con Omicron es suspender inmediatamente la vacunación -algo que debería haberse hecho hace mucho tiempo-,;dados los importantes eventos adversos que existen con la actual generación de «vacunas». Cualquier política dirigida a promover las «vacunas» o coaccionar para ello, incluyendo los mandatos y los pasaportes, también debería ser suspendida inmediatamente.

Y no hay que olvidar que las vacunas se administran, en su gran mayoría, a personas sanas. El número de personas sanas que hay que inyectar para salvar una sola vida de Omicron es probablemente de cientos de miles, si no de millones, lo cual es poco práctico y costoso. Es más, un número tan grande de inyecciones conduciría a numerosos eventos adversos graves y probablemente a muertes por las inyecciones normales o de refuerzo, lo que debe contrastarse con el riesgo esencialmente nulo de morir a causa de Omicron si se aplica un tratamiento temprano de calidad a los muy pocos (y sólo a aquellos) que desarrollan una enfermedad moderada o grave.

Omicron: El fin del totalitarismo de Salud Pública

Retomar la denostada inmunidad natural post-COVID

Las autoridades públicas de todo el mundo han renegado sistemáticamente de la inmunidad natural post-Covid. Esta negación no se basa en la ciencia, ya que hay pruebas considerables de que la inmunidad natural post-Covid es real y muy superior a cualquier inmunidad inducida por las “vacunas experimentales ARNm”. Omicron ha demostrado a las claras que la «inmunidad inducida por las vacunas» es una falsedad, ya que los datos muestran ahora una eficacia negativa de las vacunas, especialmente con las inyecciones dobles.

La postura oficial de negar la inmunidad natural post-Covid es muy peligrosa y debe corregirse lo antes posible. Numerosas personas que ya son inmunes por haber pasado la Covid están siendo obligadas a vacunarse o reforzarse, siendo el beneficio nulo para ellos, sólo asumen riesgos. La inmunidad natural post-Covid está ampliamente presente entre los niños, que ya tienen un riesgo extremadamente bajo de desarrollar Covid grave por lo que debe de pararse su programa de vacunación – para ellos, todo son riesgos, cero beneficios.

Los trabajadores de la salud también tienen una alta prevalencia de inmunidad natural post-COVID. Los trabajadores sanitarios naturalmente inmunes deberían desempeñar un papel crucial cuando hay brotes. Pero, trágicamente, ocurre todo lo contrario, y muchos son despedidos por haber tomado una decisión típicamente bien informada y racional de no vacunarse.

El público necesita urgentemente ser reeducado sobre la inmunidad natural post-Covid – para dejar de vivir con miedo y enmascarados-,;que puede contribuir decisivamente a acabar con la pandemia mediante la creación de la inmunidad de grupo, especialmente entre;la población de menor riesgo, es decir, los niños y los adultos sanos más jóvenes.

Omicron: El fin del totalitarismo de Salud Pública

Cancelación definitiva de los bloqueos, restricciones de viaje, pasaportes covid, distancia social, aislamiento, rastreo de contactos, mascarillas, pruebas asintomáticas y otras medidas destinadas a prevenir la propagación

Con una variante altamente transmisible y clínicamente muy leve, las políticas como los cierres,;las restricciones de viaje, el distanciamiento social, el aislamiento de positivos Covid o de contactos,;el rastreo de contactos, las mascarillas, las pruebas asintomáticas, no lograrán frenar de ninguna manera la propagación. Entonces, ¿por qué deberíamos aplicar estas medidas? Una pregunta mejor es ¿por qué habría que contener la propagación de una variante leve que trae en la mochila una inmunidad natural mundial? Debido a la inmunidad natural post-covid que confiere, Omicron está contribuyendo tanto a la inmunidad individual como a la inmunidad de rebaño.

En Sudáfrica, la zona cero de Omicron, se controlan cuidadosamente los ingresos en hospitales y UCI. A pesar del fuerte aumento de los casos, no hubo un incremento de estos ingresos. Esto ocurrió en el contexto de un país que no ha aplicado ninguna medida dura para prevenir la propagación del virus. En ausencia de un aumento de las admisiones hospitalarias, no tiene sentido aplicar medidas inútiles para evitar la propagación.

De hecho, es indubitable que las medidas restrictivas tendrán muchos más efectos perjudiciales que beneficios.

Incluso en el «estado carcelario» de Australia, no se están aplicando políticas coercitivas de «virus cero» para Omicron, que se está extendiendo, y rápidamente. En el momento de escribir este artículo había casi 10.000 nuevos casos al día,;lo que supone un fuerte contraste con el pasado mes de julio, por ejemplo, en el que había unos 100 nuevos casos al día.

Omicron: El fin del totalitarismo de Salud Pública

Volver a los tratamientos ambulatorios tempranos

Con las «vacunas», que ahora se han demostrado ineficaces y arriesgadas,;estamos casi en el punto de partida en lo que respecta a la lucha contra el COVID-19, con algunas excepciones notables. Una de ellas es volver a los tratamientos ambulatorios;tempranos anteriores a SarS-CoV-II que, además, ha mejorado considerablemente desde los inicios de la epidemia en 2020. Existen varios protocolos.

Cuando estos protocolos se aplican correctamente, junto con una buena atención médica, entonces la enfermedad grave y los ingresos hospitalarios se reducen esencialmente a cero. Esto ocurre con cualquier variante, pero aún más con Omicron,;que es leve, y para la que el ingreso hospitalario o el traslado a la UCI son realmente raros. En el caso muy improbable de una progresión hacia la enfermedad grave, es fundamental que se disponga de un tratamiento ambulatorio temprano. Además, no olvidemos que no es como si Delta hubiera sido erradicado por Omicron. Todavía está ahí.

Los primeros protocolos de tratamiento temprano han demostrado ser muy flexibles y adaptables a las nuevas variantes. Es una de las principales ventajas del tratamiento precoz en régimen ambulatorio: puede adaptarse rápidamente a las condiciones de las nuevas variantes. Está claro que seguiremos necesitando un tratamiento ambulatorio precoz, para los casos poco;probables de enfermedad grave con Omicron, y para las nuevas variantes que vengan.

(FiN) Omicron: El fin del totalitarismo de Salud Pública

FiN

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