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Tiranía de Salud Pública – La idolatría vitalista

Escritor Español Petrusvil

Poeta, escritor, divulgador y analista.
23/12/2021
Tiempo de lectura 4 minutos.
Tiranía de Salud Pública – La idolatría vitalista

Los tecnócratas postmodernos están tomando el control de casi todos los aspectos de nuestras vidas. La salud pública domina el relato político hoy en día. Las vacunas, las mascarillas, el pasaporte Covid el distanciamiento social: estos son los temas sobre los que se debate a diario en nuestra época. No la economía, renqueante desde las restrictivas políticas covid, o la cada vez más volátil situación geopolítica, sino la Salud Pública. ( Tiranía de Salud Pública – La idolatría vitalista )

Y no me refiero sólo a la pandemia de la Covid. De hecho, prácticamente todas las vertientes de la vida social y política del momento están encuadrados en el lenguaje de la salud pública. Los asuntos que antes tratábamos como cuestiones políticas y sociales se nos presentan ahora a menudo como cuestiones médicas.

Incluso, la salud pública, se ha convertido en un método al uso para atacar al oponente político o al ideario y la praxis política del rival. Tal es el caso que, en 2019, un grupo de médicos llegó a escribir una carta a The Guardian en la que calificaban un Brexit sin acuerdo como una «amenaza para la salud pública».

A medida que la salud pública ha sido invadida por la política esta, a su vez – sembióticamente- se ha ido medicalizando.

Muchas de la legislaciones aprobadas en los últimos decenios ya estaban salpicadas por la vigilancia estatista de la salud o de la propia vida generalmente bajo el concepto de mejorar la calidad de vida y el argumento economicista de reducir costes públicos: Tabaco, alcohol, drogas, obesidad ( alimentos procesados, comida “basura”, bebidas gaseosas azucaradas, accidentes de tráfico (casco, cinturón, carnet por puntos y controles de velocidad bajo radares,…), etc. Muchas de ellas acompañadas de amplias subidas impositivas supuestamente para desincentivar ciertos comportamientos pero auténticamente teñidos de un desmedido afán recaudatorio y totalitario.

Tiranía de Salud Pública – La idolatría vitalista

Por mor de la salud y la vida se han tomado muchas medidas limitatorias de la libertad personal menospreciando la capacidad del individuo en tomar libremente sus propias decisiones vitales, generalmente bajo el totalitario argumento de que “no se os puede dejar solos” y “se os tiene que vigilar por vuestro bien”. Este es el argumento autoritarista por excelencia que niega la capacidad del individuo en tomar decisiones responsables bajo su propio análisis de riesgo-beneficio vital.

En una ironía criminal, a “las individuas” humanas si se les autorizó para terminar legalmente con la indefensa vida humana de sus fetos simplemente por afectar a su bienestar personal. A ellas si que se “las puede dejar solas” para esto y no necesitan ser “vigiladas” sino incentivadas e incluso costear sus deseos asesinos con cargo al erario público, ese que dicen defender, bajo la justificación del coste que representan esos otros – supuestamente indeseables- comportamientos humanos mentados anteriormente.

Es decir, desde hace muchos años la libertad y la responsabilidad personal se ha venido cercenando paulatinamente por el intervencionismo y bajo el control de un Estado “sabelotodo” que sabe lo que es mejor para nosotros. El precio de la sociedad de bienestar construida por los estados era nuestra propia libertad.

La asfixia totalitaria empezaba ya a ser un todo huxleydiano con las leyes de la eutanasia – bajo el sibilino y eufemístico argumento de “una muerte digna”- … cuando advino ¿casual o causalmente? el hecho pandémico definitivo que puso en manos de los políticos toda justificación para acometer y someter nuestras vidas a su poder omnímodo.

Tiranía de Salud Pública – La idolatría vitalista

La pandemia ha intensificado esta “medicalización” de la política bajo el mismo argumento del “todo es por tu bien”, “por tu salud y para evitar tu muerte”. El totalitarismo moderno vende vida para todos del mismo modo que el comunismo vendía, y sigue vendiendo, igualdad- lo que ahora llaman eufemísticamente equidad-.

El nuevo comunismo tecnocrático – que yo llamo “metacapitalismo tecnocolectivista”- que ha sustituido a la sociedad del bienestar que vendía calidad de vida, no sólo nos vende consumo hedónico sino “hipersalud” – debemos estar muy sanos para sus fines- y “muerte digna”.

Ahora no hay prácticamente nada que no pueda ser concebido como una cuestión de salud pública. Hasta el mismo racismo es un caso palmario de salud pública. si no miren:

En la revista Lancet de este año, el académico identitario Kehinde Andrews insistió en que «el racismo es una crisis de salud pública». En Estados Unidos, la directora de los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC), Rochelle Walensky, hizo una afirmación similar a principios de este año: «El racismo es una grave amenaza para la salud pública que afecta directamente al bienestar de millones de estadounidenses», afirmó. Desde entonces, los CDC han lanzado un nuevo portal web sobre «Racismo y Salud«.

Tiranía de Salud Pública – La idolatría vitalista

Todo esto cambia el significado originario del racismo. La opresión racial se entendía en términos de dominación política, social y económica. Ahora se entiende en términos de “mala salud”. Los oprimidos por motivos raciales tienen ahora la misma posibilidad de ser vistos como pacientes que necesitan atención médica que como víctimas de la injusticia política. “El racismo no es sólo injusto, nos está enfermando».

Asimismo, los activistas antirracistas wokes presentan el racismo como un problema de salud mental. Los “despertados” se sienten traumatizados cuando están ante la presencia o ven estatuas, pinturas, películas, libros que dicen teñidos de racismo histórico. Hasta se vuelven violentos los pobres – ¡hay que compadecerse de ellos!- y destruyen esos “símbolos de la opresión blanca”.

Cada vez se usa más la escenificación de un problema social como una supuesta amenaza para la salud pública para llamar la atención sobre él. Hasta Biden optó recientemente por tildar la violencia de las armas como una “epidemia de salud pública”. Al no poder expresar una crítica de la violencia y el crimen en términos morales, decidió ofrecerla a través del lenguaje de la medicina.

Todo un metalenguaje, ya ven, al modo de la “neolengua” de 1984.

Tiranía de Salud Pública – La idolatría vitalista

Prácticamente todos los ámbitos de la vida se han reformulado como una cuestión de salud pública. “La homofobia es un problema de salud«, afirma un académico. El juego también lo es bajo la enfermedad ludopática. También lo son el cambio climático y la guerra – esta última se cae por la obviedad-. Incluso el aburrimiento se ha clasificado como una amenaza para la salud pública. Todas las medidas de la Agenda 2030 están tomadas bajo la óptica de la Salud Pública que es el nuevo paradigma totalitario.

El miedo a la muerte se ha cebado en esta sociedad que, habiendo matado a Dios para endiosarse individualmente, ha encontrado en el dios Estado – y en su cohorte de ángeles tecnocráticos- el supremo hacedor de un nuevo “paraíso terrenal” que puedes perder si te mueres por no seguir sus normas. Y es lo único que tienes porque ya no crees en un cielo después, sólo te espera la nada.

Incluso a ese terror a la muerte insuflado por los gobernantes han sucumbido los cristianos y su clero, presos también de la idolatría vitalista. Mientras el único Dios verdadero los mira “incrédulo”, aunque a Él nada puede sorprenderle y menos la compulsiva huída hacia adelante ante la insoportable «enfermedad» de la triste condición humana.

(FiN) Tiranía de Salud Pública – La idolatría vitalista

FiN

Covid – Una “histeria» política de Salud Pública

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