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Oriente Medio se emancipa de Occidente

29/03/2023

Escritor Español Petrusvil

Poeta, escritor, divulgador y analista.
Tiempo de lectura 4 minutos.
Medio Oriente se emancipa de Occidente
De izquierda a derecha, el consejero de seguridad nacional de Arabia Saudita, Musaad ben ‎Mohammed Al Aiban; el director del Buró Central de Relaciones Exteriores de China, Wang Yi; y ‎el almirante Alí Shamkani, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, ‎durante la apertura de la ceremonia oficial de la firma del tratado de reconciliación en Pekín.‎

Se ha producido recientemente un hecho de transcendental relevancia que ha sido poco divulgado por los medios de comunicación occidentales. Se trata de la reconciliación entre Arabia Saudita (Sunnitas) e Irán (Chiítas), lo que abre la puerta a una ‎era de paz en Oriente Medio. ( Oriente Medio se emancipa de Occidente)

Oriente Medio se emancipa de Occidente

Esta reconciliación ha llegado a iniciarse y llegado a buen término ‎gracias a Rusia, aliada común de estos dos “enemigos de la misma familia”.

Se mantuvieron negociaciones en Irak ‎y en Omán que han fructificado. Gracias, también, a la mediación China, que ‎siendo aliada milenaria de Irán ha ejercido su diplomacia y mostrado su aquiescencia al acuerdo. La ‎reconciliación entre Riad y Teherán cierra 11 años de guerras. Y de permanente presencia e influencia ‎occidental – sobre todo americana, inglesa y francesa; con momentos puntuales de la OTAN en las últimas guerras. ‎

Esto, unido a los acuerdos económicos de las BRICS vaticina un cambio de paradigma internacional estableciéndose un nuevo equilibrio multipolar en el mundo que va camino de sustituir al unipolar estadounidense. La BRICS la forman Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica.

Estamos ante un acontecimiento capital cuya importancia no es percibida claramente fuera de Oriente Medio. ¡Arabia Saudita e Irán han firmado un acuerdo de reconciliación… en Pekín! ‎Tres firmas al pie de un documento vienen a modificar radicalmente todo el panorama regional y mundial. ‎

El mundo árabe, en el siglo XIX, cayó bajo la dominación del Reino Unido y de ‎Francia –construida sobre las ruinas del imperio otomano–. Y, más adelante, bajo el control de la EE.UU. Estas potencias llevaron a la región tanto libertad como ‎opresión.

El Reino Unido se volcó en separar a los actores regionales, enfrentándolos unos ‎contra otros para así poder explotar las riquezas de la región con poca presencia militar. Francia, ‎mientras tanto, se se mostró ambivalente actuando como colonizadores de la peor especie o como “descolonizadores” visionarios. Mientras que Estados Unidos siempre tuvo una visión imperial del Medio Oriente. ‎

Ese largo periodo de la historia del Medio Oriente parece haber concluido. Primero con la presencia de Rusia en Siria y luego con la aparición de China ‎en la región. China ha sabido mantenerse al margen y observar durante años la situación antes de comenzar a ‎actuar. Con cautela, lentitud y sigilo pero con su característica perseverancia.

Antes de llegar a los acuerdos, hubo largas negociaciones, en Irak y luego ‎en Omán. Una tercera parte de los iraquíes son musulmanes sunnitas y dos terceras partes son ‎chiitas. Por ello, más que cualquier otro ‎país de la región, Irak necesita esta reconciliación entre Irán y Arabia Saudita. Omán, ‎sin embargo, no es propiamente chiita ni sunnita. En ese sultanato se practica el ibadismo ‎‎(ibadiyya), que es una tercera corriente del islam, lo cual facilita y legitima su papel de mediador ‎entre sunnitas y chiitas. ‎

Cuando viajó a Riad, en diciembre de 2022, el presidente chino Xi Jinping no usó la adulación como método de acercarse a sus ‎interlocutores para obtener precios ventajosos en sus compras de petróleo. Xi ‎hizo todo lo contrario: recalcó que mientras la región fuese teatro de interminables ‎guerras no tendría la posibilidad de beneficiarse con las nuevas «rutas de ‎la seda» ni de desarrollar un comercio más beneficioso. ‎

Xi tampoco trató de defender en Riad lo que sus aliados de Teherán presentan como los ‎‎“intereses iraníes en determinadas zonas de Irak”. 

Oriente Medio se emancipa de Occidente

Pero el presidente Xi, maniobró con habilidad, dejó constancia por escrito ‎de su apoyo a Emiratos Árabes Unidos en el Comunicado Conjunto que firmó con el Consejo de ‎Cooperación del Golfo (CCG). Fue la autoridad que le confirió ese comportamiento ‎imparcial, lo que le permitió asegurar que China era capaz de garantizar que Irán no iba a tratar de ‎dotarse de armas nucleares, aun sabiendo que los chinos son aliados de Irán desde hace milenios. 

En la antigua ciudad de Persépolis hay muchas estatuas chinas y a todo lo largo de la histórica ‎Ruta de la Seda, que usó Marco Polo, la lengua más usada era el farsi persa no el mandarín. ‎Además, China participó en las negociaciones sobre el programa nuclear iraní y Pekín conoce que, a pesar de las contínuas acusaciones de Occidente contra Irán, Teherán no pretende ‎dotarse del arma nuclear. 

Arabia Saudita, y los países árabes en general, han podido comprobar fehacientemente que la ‎posición diplomática e imparcial de China no ha dependido de sus propios intereses ni de los intereses de sus aliados (Irán y Rusia) y que ‎Pekín aplica una política de principios. China ha logrado posicionarse como un interlocutor fiable, o ‎al menos, más digno de confianza que las potencias occidentales. ‎

Hace años que el Medio Oriente sufre de parálisis. Las dos grandes vertientes del islam ‎se han venido enfrentando entre sí, sunnies y chiíes. Exactamente como querían las potencias occidentales, en un conflicto que también ‎Israel alimenta por es claramente beneficioso para sus intereses. ‎

China negoció el acuerdo irano-saudita sobre la base de la no injerencia en los asuntos internos. ‎Los iraníes podían temer que los chiitas de Arabia Saudita se viesen afectados por el acuerdo. ‎Pero Teherán ha entendido que los tiempos han cambiado. Riad tendrá que respetar su minoría ‎chiita porque la paz favorece sus propios intereses. ‎

La concepción de las relaciones internacionales que Pekín y Moscú están promoviendo ‎no se basa en el enfrentamiento sino en el respeto mutuo. Frente a la división y las guerras ‎promovidas por Occidente (USA y la OTAN), Rusia y China proponen promover el intercambio, el comercio y la ‎cooperación. ‎

Occidente no tiene pinta de cambiar sus escaladas bélicas (Ucrania) y sus nefastas políticas woke y climatistas. Y, mientras nuevos actores mundiales están retirando la tierra bajo sus pies. Rusia y China ya le están ganando por la mano con conciertos económicos alternativos, menos miramientos con el uso de energías fósiles y pacíficando territorios que cooperarán con ellos. 

(FiN) Oriente Medio se emancipa de Occidente

FiN

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