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Medio siglo del estreno de El Padrino

Escritor Español Petrusvil

Poeta, escritor, divulgador y analista.
07/04/2022
Tiempo de lectura 2 minutos.
Medio siglo del estreno de "El Padrino"

El 24 de marzo de 2022 hizo cincuenta años del estreno de El padrino (1972), de Francis Ford Coppola. Sin duda, es una de esas obras de arte cinematográficas que los cinéfilos,;la crítica y el público reconocen universalmente como una de las mejores películas de todos los tiempos. Lo que quizás sea más extraordinario es que El Padrino, Parte II (1974); y la Parte III de alguna manera lograron alcanzar el mismo nivel de perfección; y de éxito a pesar de que las secuelas suelen ser inferiores. (Medio siglo del estreno de «El Padrino»)

El mensaje que deja la película es que la búsqueda del poder por sí mismo lleva irremediablemente a la renuncia al amor.

Considere aquella escena en la II Parte, donde, inmediatamente después de matar a Don Fanucci, el joven Vito Corleone (Robert De Niro) regresa al seno de su familia; se trata de un padre amoroso y un esposo obediente. Pero Vito ya es un hombre escindido, roto moralmente. Por un lado, es un ladrón y un asesino; y a la vez, es un padre bondadoso y un buen vecino que ayudará a una viuda anciana del acoso de un casero sin escrúpulos.

Para Vito, el poder no es principalmente un fin en sí mismo, sino el medio por el que garantiza el bienestar; y la prosperidad de los que ama y de los desprotegidos. Sin embargo, desde ese momento, sin saberlo, ha sembrado la semilla del mal que crecerá destruyendo a su familia desde el interior.

Sin embargo, hará falta la persona de Michael Corleone (Al Pacino), quizás el personaje más trágico de la historia del cine, para llevar las contradicciones en la familia a tal punto que mantenerla (la familia) significa simultáneamente perderla. Michael se percata de esto, pero su adicción al poder lo deja literalmente impotente para evitar la crisis final.

Medio siglo del estreno de «El Padrino» 

Michael Corleone pierde a su familia por su propia culpa, y todo en nombre de la protección de la misma: primero su cuñado; luego su esposa, Kay (Diane Keaton), quien lo deja; su hijo por nacer; y finalmente su hermano Fredo (John Cazale), quien se atreve a cometer un acto de traición en su contra. Solo cuando mata a su hermano, Michael finalmente se separa del mundo humanamente reconocible. Este último acto monstruoso se lleva a cabo con la lógica fría y metódica de la venganza.

Hay dos formas primordiales de responder a una ofensa: por un lado, me puedo revolver en mi dolor y, entonces, decidir devolver el daño al otro a cambio. En ese caso, estoy siguiendo la lógica de la venganza. La venganza es la esencia de todas las respuestas no espirituales al daño. Aferrarse a ese dolor y no dejarlo ir es quedar atrapado en el pasado y dejar que determine mi futuro. De este modo no tengo futuro pues este está condicionado por mi pasado. 

Por otro lado, puedo dejar ir mi dolor y mi daño. Puedo perdonar. Lo que hago cuando perdono es deshacer el pasado, este deja de existir y de fijar mi futuro. De esta forma, el acto de perdonar es el acto espiritual supremo. 

Estar imbuido en la lógica de la venganza es estar irrevocablemente atrapado en el pasado, por lo tanto el futuro se reduce a la consecuencia interminable de agravios pasados por vengar. Esa es la vida encadenada a la venganza, sin futuro de Michael Corleone. La tragedia final es que, en su lucha por mantener el poder, Michael pierde la capacidad de perdonar aunque busca el perdón para sí mismo al final de la tercera entrega de la serie.

Medio siglo del estreno de «El Padrino»

FiN

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