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La Unión Europea contra los agroganaderos

04/03/2024

Escritor Español Petrusvil

Poeta, escritor, divulgador y analista.
Tiempo de lectura 7 minutos.
La Unión Europea contra los agroganaderos

La Unión Europea contra los agroganaderos

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En toda la Unión Europea, los agricultores y ganaderos se levantan contra la Política Agrícola Común (PAC) a pesar de que esa política los subvenciona. Los gobiernos les responden con medidas de ajuste, simplificando los trámites burocráticos, más subvenciones y con discursos emocionales para animarlos. En realidad, los gobiernos nacionales forman parte de una estructura concebida para aplicar una ideología que resulta absurda: El climaterismo y la Agenda 2030. (La Unión Europea contra los agroganaderos)

=> La Agenda 2030 ya fracasó y llevó a Sri Lanka a la hambruna (antigua Ceilan)

Los agroganaderos descontentos desplegaron al menos mil tractores para protestar en la sede de la UE en Bruselas contra su política de la Unión. Una ola de desesperación y cólera se ha expandido por Europa occidental y central, los agroganaderos están protagonizando manifestaciones. Primero fue en Países Bajos, en Italia, Suiza y Rumania. Ahora está sucediendo en Francia, Alemania, Polonia y, por último, en España.

Breve historia de la PAC

En la firma del Tratado de Roma, que instituyó la Comunidad Económica Europea (CEE), en 1957, los 6 países fundadores (Alemania Occidental, Bélgica, Francia, Italia, Luxemburgo y Países Bajos) aceptaron el principio de la libre circulación de las mercancías. Renunciaban así a toda posibilidad de adoptar políticas agrícolas nacionales, fue el principio de la dilución de las naciones en Europa, que han pervivido durante cinco siglos.

Para proteger a los campesinos y garantizar sus ingresos ante la apertura libre de mercados, la CEE instauraró una política agrícola común. Según los Estados miembros Se asignó una ayuda a las regiones, que a su vez reparten esa ayuda entre los agricultores o la entregan directamente a quienes explotan las tierras. Este es el «Primer Pilar». La Comisión Europea establece además normas de producción para mejorar la calidad de vida de las poblaciones rurales y la calidad de lo que producen. Este es el «Segundo Pilar».

El Primer Pilar no soportó la ampliación de la Unión Europea, ni el acceso al libre intercambio global –la UE se unió a la Organización Mundial del Comercio (OMC) en 1995–  lo que se condujo a un uso desorbitado de las subvenciones de la UE ante la invasión de productos extranjeros a menores precios y con menos exigencias fitosanitarias y medioambientales..

El Segundo Pilar fue pulverizado por el Pacto Verde para Europa (instaurado en 2019) que tiene como objetivo el NetZero en la huella de carbono mediante el control de las emisiones de gases de efecto invernadero.

La Unión Europea contra los agroganaderos

No hay solución posible para el fracaso del Primer Pilar –el principio de libre intercambio global es incompatible con el libre intercambio europeo compensado por la PAC europea. Los precios mínimos de los productos agrícolas, tal y como han sido anunciados por diferentes ejecutivos nacionales, no salvarán a los agricultores. Al contrario, acabarán con ellos en la medida en que se sigan aceptando productos importados mucho más baratos y con menos exigencias fitosanitarias.

En cuanto al Segundo Pilar, su inicial objetivo político de ayudar a las zonas rurales ha devenido en un objetivo ideológico, el NetZero. Todo esto en base a la falsa afirmación del calentamiento climático con datos “retocados” por el IPCC de la ONU (Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático). Y la afirmación según la cual el supuesto calentamiento global no proviene de causas astronómicas sino de la actividad humana no resiste al rigor del debate científico.

Es importante recordar que el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (GIEC) y del Panel Intergubernamental del Cambio Cimático (IPCC) no son un grupo de científicos sino un conjunto de altos funcionarios –sólo algunos son científicos, pero figuran en el GIEC como altos funcionarios. De hecho, curiosidades de la vida, el GIEC fue creado en 1988 por iniciativa de la jefa del gobierno británico, Margareth Thatcher, para justificar en su pais la transición del carbón al petróleo y, después, el paso a la energía nuclear. Las conclusiones del GIEC, aprobadas por los gobiernos fueron enérgicamente rechazadas por importantes círculos científicos, como la prestigiosa Academia de Ciencias de la Federación Rusa. El supuesto «consenso científico» sobre el cambio climático tiene m ucho de ficticio. Lo único cierto es que la ciencia no funciona “por consenso” como hace IPCC sino a través de sistema de la experimentación y el error, y cualquier teoría científica está sometida a refutación. Decir que el Cambio Climático no ha alcanzado el rango de teoría científica sino política.

La Unión Europea contra los agroganaderos

¿Y qué va a pasar con los agricultores y ganaderos?

En la UE, esta política ideológica, ha conducido a mayores costes de producción para reducir sus emisiones de CO2,. Dejando a los agroganaderos (y la industria en general) indefensos ante los productos de otros países que no siguen las políticas NetZero y que los están desplazando de los mercados europeos. El efecto final es la deslocalización del sector primario continental.

A este paso nos hubiera salido menos oneroso que los jerarcas uropeños se hubieran inclinado por una política de protección arancelaria temporal que por la costosa e inútil, se ve, política de subvenciones. Con ello se habría dado tiempo a los agricultores para volverse más competitivos. Siempre, claro está, que se hubieran olvidado de la interminable lista reguladora que los asfixia-. No, no se lleven las manos a la cabeza. Por poner un ejemplo palmario, el mismo Trump y otros presidentes americanos han aplicado estas políticas políticas proteccionistas con sus industrias. Políticas que la UE tuvo que soportar durante años.

La subvención genera incentivos perversos en el productor, vulgarmente se echa a la bartola, mientras que el arancel temporal avisa de la provisionalidad de la protección y obliga a los productores a espabilarse, a prepararse para un mercado competitivo para cuando lo retiren..

Los vanos intentos de desarrollar un “turismo verde” en las zonas rurales no salvarán a las empresas del campo. En el mejor de los casos unos modestos ingresos por atraer algunos turistas para alquilarles habitaciones en sus granjas. El problema no es cambiar de actividad sino dejar en paz a los agroganaderos, dejarles vivir decentemente y alimentar a las poblaciones de su entorno.

Los campesinos del centro y del este de Europa dependen hoy de las subvenciones que reciben de la Unión Europea. No se oponen a la UE, que les permite sobrevivir, pero denuncian las contradicciones de esa entidad porque les ahogan subiendo sus costes. No se trata entonces de abrogar este o aquel reglamento sino de decidir qué tipo de Europa se quiere construir.

Las próximas elecciones europeas están previstas para junio. De esa consulta saldrán los diputados que representarán a los países en el Parlamento Europeo. No parece que estas elecciones vayan a cambiar nada, todo seguirá igual. El votante medio no se entera de qué va la cosa y sólo ejerce ciega y orgásmicamente su derecho a voto con lo cual parece conformarse.

Conclusión y dos buenas noticias

Ante el panorama devastador de la PAC (Política Agrícola Común) que hemos descrito anteriormente, lo cierto es que la causa de esa crisis es la sumisión a la ideología angloamericana por la Unión Europea. Una Unión Europea subyugada por EE.UU. y las maquinaciones de la ONU y el FEM sobre el Cambio Climático y la Agenda 2030. Ese es el verdadero problema.

Al convertirse en miembro de la Organización Mundial del Comercio (OMC), la UE abandonó, a la chita callando, la libre circulación europea y pasó a la libre circulación global. Las ayudas de la Unión Europea nunca podrán compensar la competencia extranjera, que obedece a otras reglas o casi no las tiene. Poco a poco nos dirigimos hacia una especialización del trabajo a escala global. El espacio de los agroganaderos europeos en esa especialización del trabajo a escala global será cada vez más reducido, deslocalizándose sin remedio sus empresas en países en desarrollo como Marruecos,

Dependeremos de países externos con lo que puede llegar el día en que el comercio internacional se vea interrumpido o simplemente nos chantajeen con ello. Y entonces vendrá el hambre y los europeos se verán obligados a reconstruir a prisa y corriendo su agricultura y ganadería.

Idénticamente, el Pacto Verde para Europa, formulado por la presidente de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, no es una respuesta al cambio climático sino a la ideología construida alrededor de esa cuestión. Con el Pacto Verde para Europa, la Unión Europea se implica en el programa que la ex jefa de gobierno británica Margaret Thatcher pergeñó allá por los 80´s y en la ideología climatista desarrollada por otro anglosajón: Al Gore. El objetivo ya no es producir más con una industria y una agricultura fuertes sino con… servicios financieros, turismo y sector servicios. En Reino Unido esa política ha traído prosperidad únicamente a la minúscula City of London. Sin embargo, ha ocasionado el derrumbe económico del Gran Manchester que está empezando a levantar cabeza desde primeros del s. XXI.

Mientras tanto no sabemos lo que van a durar las protestas de loa agroganaderos, ni si tendrán éxito, aunque por experiencias anteriores parece que no.

Para salvar a los campesinos europeos no basta con oponerse a la deriva supranacional de la Unión Europea. Primero que todo habrá que liberar a la UE de su nefanda ideología cambioclimatera. Esa ideología no está inscrita en sus tratados fundacionales y por ahí hay una vía de salida. Suecia ya se ha desmarcado de la Agenda 2030. Y otros países están optando por la energía nuclear,. Con excepción de la irreconocible Alemania y la pacata España, ambas empeñadas en autodestruirse como los únicos países del mundo que se quedarán sin centrales nucleares.

Ineludiblemente los costes debidos a las exigentes regulaciones debería desaparecer:. Pero esto parece imposible, por ahora, las mentes de los burócratas uropeos están trastornadas por el climaterismo.

También JP Morgan Chase y BlackRock han decidido abandonar la alianza con la ONU en sus Objetivos de Desarrollo Sostenible (ESG) junto con su distópica Agenda 2030. Esta es otra buena noticia que ha de ser digerida por los jerarcas europeos y, ¿quién sabe?, a cambiar su delirio ideológico.

(FiN) La Unión Europea contra los agroganaderos