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Ayer hubo en el Congreso un banquete de buitres

Escritor Español Petrusvil

Poeta, escritor, divulgador y analista.
26/11/2021
Tiempo de lectura 2 minutos.
Ayer hubo en el Congreso un banquete de buitres
Buitres leonados

Ayer hubo en el Congreso un banquete de buitres parlamentarios leonados a costa de los cada vez más menudos;restos de mi España bajo la mirada pétrea de los dos leones hieráticos que les flanquean la entrada.

Emplatados en ostentosa vajilla de plata unos Presupuestos pendraivados,;cosa no más cierta que un vergonzoso reparto entre alimañas de las ganancias sisadas al pueblo llano- PeGeA’s acrónimamente los llaman -. Esas cuentas de las arpías lecheras que nuestro futuro al albur de una deuda insostenible empeñan, y empañan.

Nunca hubo gobierno que más porfía pusiera en cuidarse de tan pocos y pedigüeños animales de carroña cual brincantes alimañas aladas,;rapiñosas aves de mal agüero con las alas negras desplegadas que de todo son menos compatriotas de esfuerzo generoso; sino seres roidos por su vagancia rapiñera regalada.

Jamás hubo dignatario mendaz como el arribista mocionero – ese ser innoble que en su democracia draculiana nos empala para degustación de su buitreña mirada-;que anunciase tan a bombo y platillo tantas promesas hueras de que nadie atrás quedara mientras a todos inermes dejara;ante la plaga vírica y las siete plagas que en venidas detrás nos asolarán.

Ayer hubo en el Congreso un banquete de buitres

Ganó el bulero y felón narcisista un año más de grata estancia en su castillo monclovita-transilvano repartiendo despojos sanguinolientos entre sus aves de rapiña;que alborozadas botan en su derredor y le votan por la sangre que gotea de sus colmillos presupuestarios draculinos;que regala en un despreciable boca a boca.

Todo esto sucede tristemente mientras los buitres de sus señorías se sacian;con los restos de tantas desventuras hechas de mala sangre y despedazadores afanes carnívoros; esas ávidas alimañas que usan de sus picudos picos que nunca se cansan de desgajar restos y usan sus arpiosas garras;para desgarrar la carne cada vez más enjuta y escasa de sus moribundas víctimas ciudadanas.

Da el reparto pantagruélico hasta para infinidad de hienas subvencionadas que merodean los restos esparcidos. Esas criaturas de sibilinas risas histriónicas, mantenidas por los cada vez más enflaquecidos súbditos – ciertamente, en su estupidez, zombies aborregados-; desta monarquía que diciéndose del pueblo parlamentaria ensalza y da espléndido cobijo a los festineros carroñeros mientras débil deja, exhaustos y vencidos,;en las lindes apartadas y oscuras de la patria a los seres esquilmados, esos deshumanizados deshechos llamados ciudadanos,;que para la políticada casta tan sólo son los despojos parias.

Ayer hubo en el Congreso un banquete de buitres

Da grima y congoja observar en estas alimañas politiqueras la mirada del ladrón insaciable de restos huesudos y de tripas arrancadas. El gesto goloso del que medra del carnal pecunio, otrora abundante, mas cada vez más escaso; devoradores por anticipo de nuestro futuro que nos sisan al empeñarnos hasta las trancas descarnadas. Esos ávidos cánidos de la carroña que a la mendicidad futura nos conducen, cual ingenuos mamíferos engañados por la babeante mendacidad;destos perros necrófagos que acechan los despojos con sus afilados dientes sableadores y se deleitan con jugosa carne ajena.

Y henos aquí obligados, rendidos y asfixiados por el obrar implacable del gran recaudador carroñero, de un Estado cada vez más orondo,; engolado en sus pútridas y reblandecidas carnes – en su morbidez eternamente insatisfecha-,;tal cual obeso sátiro de soeces gracias, ademán chusquero, labia bífida y mordedura ponzoñosa.

Ayer hubo en el circo romano del hemiciclo sáñido un banquete de buitres, uno más de tantos y nadie da por sentida en la piel sus garras, vagamos zombies sin saberlo con las carnes al vivo, desgarradas y sanguinolientas por los ora páramos yermos de la otrora rica y esplendorosa España.

Ayer hubo en el Congreso un banquete de buitres

FiN

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