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2022 Feliz Año Nuevo: ¡Que sea nuevo de verdad!

Escritor Español Petrusvil

Poeta, escritor, divulgador y analista.
31/12/2021
Tiempo de lectura 2 minutos.
2022 Feliz Año Nuevo: ¡Que sea nuevo de verdad!

Alzo mi copa para hacer dosmilveintidos brindis por lo que se irá para siempre jamás y por el que de una vez nuevo, impoluto sea, vendrá. No sé si mi deseo podrá más que la realidad y las malas intenciones de los burócratas de la salud;pero desearlo es un ejercicio de salubridad mental, de sanas aspiraciones de un mañana mejor;si cabe que el que nos deseamos habitual y ancestralmente al comenzar cada Año Nuevo: ¡Por el fin del Pandemonium Covid! ( 2022 Feliz Año Nuevo: ¡Que sea nuevo de verdad! )

Por el final de la enfermedad vírica y por el de esta funesta dictadura de Salud Pública que nos ha asolado durante dos años,;haciendo más terrorífico lo que ya era terrible. Por “nuestro bien” nos decían los que han labrado “nuestro mal”.

¡Qué Omicron nos devuelva a los inicios de 2020 para volver a empezar de nuevo! Para proseguir con esta, nuestra única vida – que otra no tenemos-, que quedose anclada en tan aciago momento;y nos alienó durante más de seiscientoscincuenta días de insidia autocrática y que deben pasar al olvido de los tiempos.

Por el final agónico y definitivo de los encierros, confinamientos, aislamientos -o Lock Downs como prefieran llamarlos-,;los cierres perimetrales, las cuarentenas, las limitaciones de aforo y demás barbaridades inútiles y dañinas.

Por el fin del sucedáneo abstruso y orweliano de la ‘nueva normalidad’, de los saludos codianos,;de las asfixiantes mascarillas, los peceerres – viles instrumentos de inflado epidémico de casos (los PCR-RT acaban de ser desautorizados para uso de emergencia por la FDA a solicitud de los CDC´s)-, de las distancias sociales, de las largas colas con distancia de seguridad. Tenemos que volver a juntarnos y rechazar sin contemplación alguna todo aquello que nos ha apartado a unos de otros.

2022 Feliz Año Nuevo: ¡Que sea nuevo de verdad!

Por el fin de las persecuciones aéreas o pedestres por las playas, y de los profanadores del sacrosanto domicilio privado. Por el fin de la stasicovid estatista,;y de los camisas pardas que se dedicaban a denunciar y de los lelócratas del «por culpa de unos pocos pagamos todos’. Un recuerdo ácido y abrasivo a los histéricoides perseguidores, estigmatizadores compulsivos de los que discrepamos de su relato;de insano pensamiento único y de los que no queremos vacunarnos en el uso de nuestra libertad. Y, en particular, y a los rastreros moteantes bebelejeadores.

Tiremos al basurero hediondo de los totalitarismos los pasaportes Covid, los toques de queda;y los Estados de Alarma perpetuados por los mandriles políticos y sus hiénidos lacayos de Salud Pública.

Dejemos en paz a nuestros niños y a nuestros ancianos que ambos recorran su tránsito vital a su necesaria manera. Y recemos por nuestros seres queridos fallecidos cualesquiera que haya sido la causa ¡qué vaya Ud. a saber con tanto falaz protocolo covidiano!

Tenemos que recuperar el “hogar dulce hogar” convertido por mor de la estulticia histérica de nuestros gobernantes en un martirio claustrofóbico entre paredes, que se nos echaron encima de tanto mirarlas desde dentro. Recuperemos nuestra morada que había sido convertida en una cárcel de esclavos.

2022 Feliz Año Nuevo: ¡Que sea nuevo de verdad!

Sobre todo, mandemos al carajo a la clase política, a los acientíficos gestores de Salud Pública, a los medios de comunicación – apaguemos las teles-, a los organismos supranacionales, a los epidemiólogos de salón achatadores de curvas, a la élite de tarados iluminados que quieren reinventar el mundo, a los agenderos dosmiltreinta esos amasonados con oropeles de coloridos quesitos en la solapa, a los niguotas (NWO) de grandes reinicios, y a los plañideros de la sostenibilidad y la climatería dogmática.

En fin, a toda esa caterva de aprovechados de la desgracia ajena que muchos carroñeros ha habido merodeando estos dos años como meroderon otros abuitrados congéneres en todas las guerras precedentes.

Demos, otra vez, la bienvenida a la vida, a los ósculos amorosos, a los abrazos apretujados ( Abrácense durante ocho segundos eso basta para liberar oxitocinas, la hormona de la empatía, al bailar pegados, a nuestras muchas fiestas que afloran en los pueblos de nuestra rica geografía a lo largo de tantos y tantos días del año.

Recuperemos en todo su esplendor la libertad perdida y la cercana hermandad de todos los hombres de buena voluntad. Abran su puertas y salgan a la calle a vivir muy juntitos. Amén.

FelIz Año 2022 a todos mis lectores,

2022 Feliz Año Nuevo: ¡Que sea nuevo de verdad!

FiN

¡Año Nuevo Covid fuera!

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