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Las falacias del fin del Amazonas y del deshielo

Escritor Español Petrusvil

Poeta, escritor, divulgador y analista.
03/12/2021
Tiempo de lectura 5 minutos.
Las falacias del fin del Amazonas y del deshielo

En el año 2019 el mundo volvió su mirada hacia Brasil, el frenesí alcanzó un tono febril e histérico. Caracterizada como el «corazón del planeta » o los «pulmones del mundo»; la vasta Amazonía está siendo atacada por incendios furiosos provocados por el hombre para limpiar el bosque para la agricultura y el pastoreo de ganado. (Las falacias del fin del Amazonas y del deshielo )

Dejando a un lado los obvios absurdos de los influencers (Cristiano Ronaldo compartió fotos de un incendio en el sur de Brasil en 2013; Madonna y Leonardo DiCaprio llevaron a sus millones de seguidores a la acción con fotos de incendios de décadas en el Amazonas),; os políticos mundiales condenaron al presidente brasileño, Jair Bolsonaro, y culpó a sus políticas de quemar el Amazonas.

Muchas de las afirmaciones melodramáticas también son incorrectas o engañosas: los incendios parecen estar limpiando campos ya deforestados y no estar fuera de control. El Amazonas no suministra al planeta el 20 por ciento de su oxígeno (ni siquiera el 6 por ciento ); más bien, consume todo el oxígeno que el mismo produce.

Las falacias del fin del Amazonas y del deshielo

Empecemos por el fin del Amazonas

La selva amazónica es enorme. Tan enorme, de hecho, que pocos de nosotros podemos siquiera imaginar lo desproporcionadamente enorme que es. Los números simplemente no le hacen justicia: ¿alguien se puede hacer idea de lo que son 6,7 millones de kilometros cuadrados? El principal río Amazonas, sin contar sus miles de afluentes, tiene unos 6.400 km de largo. Viajando a una acomodada velocidad de 20 km / h, se necesitarían dos semanas viajando ininterrumpidamente día y noche,;posiblemente más debido a las lluvias. corrientes y escombros de sedimentos y follaje. El área boscosa del Amazonas equivale al tamaño de todos los estados de EE. UU. al oeste del Mississippi (menos Alaska). Eso sería desde el Golfo hasta la frontera con Canadá, desde el Pacífico hasta el Mississippi, todos cubiertos de selva tropical.

Además de eso, tenemos la zona del Cerrado, un área al sur y al este del Amazonas – del tamaño de los EE. UU. hacia el este del Mississippi-, que es propiamente una sabana tropical, pero aun considerablemente boscosa.

Cuando la revista científica Nature regurgita un titular de los suyos que viene a decir que «la tasa de deforestación en 2020 es la mayor de la década«, no están mintiendo pero el dato es científicamente insuficiente. La asustante BBC incluso lo supera con la frase hipocondríaca «aumentos de la deforestación máximos durante los últimos 12 años«. Entonces, tenemos la impresión de que la deforestación brasileña es realmente devastadora.

El editor de ciencia de la BBC, David Shukman, tardó poco en mencionar la conocida métrica del “campo de fútbol por minuto”. El área deforestada el año pasado fue de alrededor de 1.552.320 campos de fútbol británicos estándar, o más de 4.000 de ellos cada día,;a poco menos de 3 campos de fútbol por minuto. Si bien Shukman y muchos otros han tratado de hacer que el tema sea visualmente comprensible para un lego,;podemos imaginar el tamaño de tres campos de fútbol adyacentes,;nuestra imaginación se ve rápidamente desbordada por un «área enormemente grande con la que ni siquiera puedo lidiar». Rápidamente, cuando pasamos esos minutos a horas y días,;tenemos la impresión de que grandes áreas de este importante bosque se están derritiendo más rápido que un helado en un caluroso día de verano.

Las falacias del fin del Amazonas y del deshielo

En el gráfico anterior se muestra la superficie deforestada cada año (línea azul); la línea de tendencia sencilla (línea recta de puntos) y un promedio móvil de diez años (línea curva de puntos). Los 11.000 km2 deforestados el año pasado fueron de hecho los más altos desde 2008,;pero es mucho menor que los picos anteriores del 2004 (26.500 km2) y de 1995 (28.000 km2).

El gráfico muestra que la deforestación realmente está decreciendo. Aun así, debemos preguntarnos: ¿es mucho 11.000 km2? Realmente es el 0,16% del total lo que parece una cifra insignificante y ese porcentaje anual,;además, ha caido a la mitad en los últimos 32 años. Los brasileños tardarían 600 años en acabar con la selva amazónica a un ritmo de “3 campos de fútbol por minuto” pero ni aun así se sostiene porque la tasa anual de deforestación es decreciente por lo que nunca llegarían a acabar con el Amazonas.

Sabemos lo suficiente sobre el desarrollo económico y las curvas de Kuznets para saber que los brasileños no deforestarán el Amazonas actuando tan inconscientemente durante tanto tiempo. Sin embargo, la imagen que el lector lleva consigo es una deforestación descontrolada en lugar de un leve regreso a una tendencia decreciente a largo plazo.

Sigamos con el catastrofismo del deshielo

El mundo del hielo no es mucho mejor. Aquí no empleamos la métrica inútil y poco científica de los campos de fútbol quemados por minuto, sino piscinas olímpicas para medir la cantidad de agua de deshielo para comparar cantidades de hielo (principalmente en la Antártida y la capa de hielo de Groenlandia, o ‘GIS ‘).

Aquí The Guardian, siempre listo para ofrecer su alarmismo folletinero, informó que el GIS perdió un récord de 530 mil millones de toneladas métricas de hielo en 2019. Nuevamente, nos enfrentamos a un número que no podemos evaluar científicamente. ¿Eso es mucho? El periodista calculó amablemente que es alrededor de 1 millón de toneladas de hielo por minuto, pero ese número temporalizado tampoco es relevante. ¿Dónde puedo almacenar un millón de toneladas de hielo?

Usemos piscinas olímpicas en vez de campos de fútbol. Piense en siete piscinas olímpicas, llenas hasta el borde con hielo de Groenlandia. Y ahora pensemos en 7 piscinas olímpicas de hielo de Groenlandia deshelándose por segundo. Rápidamente nos llevaríamos las manos a la cabeza, nos encontramos con el mismo problema que tuvimos con los campos de fútbol:;Esto no es más que una gran cantidad de hielo que se está derritiendo. Las imágenes parpadean ante nuestros ojos: un mundo sin hielo, el agua extra en los océanos barriendo nuestras ciudades y ahogándonos a todos. Al estilo de «El día después de mañana«, la famosa película .

Las falacias del fin del Amazonas y del deshielo

Por alguna razón desconocida, los periodistas se olvidaron de informar cuán increíblemente montruoso de grande es el GIS. La capa de hielo que cubre el 80% de Groenlandia es una cúpula de hielo permanente, de 1,7 millones de km2 y unos 2-3 km de espesor máximo. Comparándolo en tamaño con los estados de EE. UU. es algo así como el área de Texas, California, Nuevo México, Arizona y Montana combinados, cubiertos de kilómetros de hielo. Las estimaciones lo sitúan en 2,85 millones de kilómetros cúbicos de hielo, de los que el año pasado perdimos unos 530 km3. Eso es 0.02% de la capa de hielo. Al GIS le queda suficiente hielo para llenar siete piscinas olímpicas por segundo durante más de cinco milenios a ese ritmo sostenido. Otra vez vemos que un 0,02% es ridículo.

Un oyente del programa More or Less del economista y estadístico británico Tim Harford se preguntó acerca de una cifra que había escuchado en los medios de comunicación de 70 metros de aumento del nivel del mar si toda la Antártida se derritiera. Bethan Davies, de la Universidad de Londres, ayuda a recalcular, que si todo el hielo de las capas de hielo de la Antártida se derritiera, estaríamos viendo un aumento de unos 58 metros en el nivel global del mar.

Pero Davis rápido corrigió y disipó cualquier idea de que eso llegara a suceder. «Eso no pasará, el nivel del mar en las circunstancias de deshielo actuales subiría cero pelotero, nada de nada». Las vastas capas de hielo de la Antártida probablemente contribuirían al aumento imperceptible del nivel del mar durante el próximo siglo, pero nada que ver con los más de 50 metros que evocan los aterradores cálculos hipotéticos de deshielo masivo, llegándose a imaginar paredes de agua del océano que de repente invaden inclementemente nuestras tierras costeras.

Aún así, los periodistas se emperran en seguir hablando de un futuro sin hielo, de veranos sin hielo en el Ártico, de osos polares hambrientos que emigran y, sistemáticamente, lanzan sus aterradores soflamas del aumento del nivel del mar si tal lugar se derritiera por completo como si tal lugar estuviera en peligro de derretirse por completo por cualquier cosa que no fuera a un ritmo cuasiestático dentro del marco geológico de los tiempos.

Esto coloca ideas completamente equivocadas en la cabeza de sus lectores y desinforma gravemente al público sobre el mundo. Los médicos siguen la rega de «lo primero, no hacer daño». Quizás los periodistas también deberían aplicarse esta máxima: “lo primero informar fehacientemente, sin exagerar ni aterrorizar”.

FiN

SOURCES:

La falacia del aumento de muertes por el Cambio Climático

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