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La Resurrección | La piedra angular de nuestra fe

01/04/2024

Escritor Español Petrusvil

Poeta, escritor, divulgador y analista.
Tiempo de lectura 8 minutos.
La Resurrección | La piedra angular de nuestra fe
La Resurrección | La piedra angular de nuestra fe

Tabla de contenidos

La Resurrección | La piedra angular de nuestra fe

Entonces entendió («eido» del griego: “entender, percibir el significado de”)

El domingo temprano, las mujeres que fueron a ungirle lo pensaron robado.

Nuestra fe encuentra su sustentación última en el no encontrar a Nuestro Señor en su lecho de muerte, según vaticinó, y ver sólo sus envolturas mortuorias como vaciadas del cuerpo que las sostenía y el sudario cuidadosamente doblado a un lado. Allí no había ocurrido un robo sino algo extraordinario.

San Juan, el apóstol que Jesús mostró como hijo a María. fue el que corrió como alma que lleva el Amor y llegó primero pero se quedó fuera mirando biepo«, en las escrituras, del griego: “ver claramente un objeto material”) los lienzos de lino que envolvían a Jesús que, desocupados del cuerpo, se habían vencido literalmente, in situ, sobre la roca que hacía de cama postrera.

Pedro, sí entró resuelto, viotheoreo«, en las escrituras, del griego: “contemplar, observar, escudriñar”) que la ropa estaba aun allí ordenada, era como si el cuerpo se hubiera evaporado dejando allí los lienzos. Aun no creyó Pedro que, ansioso, escudriñaba.

El discípulo predilecto resolvióse a entrar, entonces entendióeido«, en las escrituras, del griego: “entender, percibir el significado de”) y creyó, el único que creyó, sin verle después, eso sí, de María que no necesitó ir al sepulcro ni verle resucitado.

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Cinco veces se apareció Jesús Resucitado el mismo día

Las apariciones de Jesús confirman su Resurrección según los evangelios. Y tienen la finalidad de convencer a sus discípulos asi como de instruirles, llevándoles hacia el apostolado. Jesús se apareció cinco veces el día que resucitó.

Poco antes del amanecer, Jesús acudió a María Magdalena. Así lo cuenta Marcos en su evangelio (16, 9): «Cuando se levantó temprano el primer día de la semana, se apareció primero a María Magdalena, de quien había expulsado a siete demonios». «Noli me tangere» («no me toques» en latín o «no me retengas» en griego) es un texto de la Vulgata (versículo 17 del capítulo 20 del evangelio de San Juan). La de Magdala representa « a todos los pecadores arrepentidos» y que se presentó ante ella para «demostrar que había muerto por los pecadores».

Las segundas que pudieron ver a Cristo después de morir fueron unas mujeres que regresaban del santo sepulcro. Cuando lo vieron, según escribe Mateo (28, 9), «se levantaron, lo agarraron de sus pies y lo adoraron». Este grupo representarían a los humildes.

La tercera visita de Jesús se la hizo a Pedro. No se conocen muchos detalles acerca de su encuentro. Pero es posible que fuese cuando este regresaba de la tumba por una ruta distinta a la de las mujeres. La compilación de textos hagiográficos interpreta el nombre de Pedro aquí como obediente, a todos los que él representa. Esta aparición no es descrita directamente por Lucas, pero es descrita por los otros apóstoles. No está claro si ocurrió antes o después de la aparición de Emaús.

En cuarto lugar, Jesús se apareció, caminó junto a dos discípulos, y fue a cenar a Emaús. Entonces los dos discípulos le reconocieron al partir el pan. Emaús es interpretado como el «deseo de consejo». Y viene a significar a los pobres de Cristo que desean cumplir el «ve, vende lo que tienes y dáselo a los pobres».(Lucas 24:13-35)

Y por último, cuando los apóstoles (a excepción de Tomás) estaban reunidos en una habitación cerrada. Cristo se presenta ante ellos y les dice: «Paz a vosotros». (Lucas 24: 36,39). Los que allí estaban representan a los religiosos de la Iglesia, quienes encerrados en un claustro ven las heridas del resucitado.

Posteriormente:

En Hechos 1:3, que se cree fue escrito por el mismo autor de Lucas (Lucas-Hechos), Jesús se aparece a sus discípulos después de su muerte y se queda con ellos durante 40 días antes de ascender al cielo. A «Simón Pedro («Apacienta mis ovejas»), Tomás llamado el Dídimo, Natanael el de Caná de Galilea, los hijos de Zebedeo, y otros dos de sus discípulos», junto al lago de Tiberíades, que condujo a la pesca milagrosa de los 153 peces y el restablecimiento de Pedro. El discípulo amado de Jesús estaba presente en este grupo. Hechos describe también la aparición de Jesús a Pablo ((Hechos 9:3-9, 22:6-11, 26:12-18)), en la cual una voz le habla y una luz lo ciega, mientras está en camino a Damasco.

Gloria in excelsis Deo

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La fiesta grande del cristianismo

Compruebo que hay un sector importante de gente, que acude a vía crucis, o santos entierros, y que ven la Pasión con un sentimiento de pena, o de ver el sufrimiento de forma desenfocada. Y después no acuden o son incapaces de percibir la alegría de la Resurrección.

En Sevilla esto no suele pasar, la esperanza bulle junto a la pena, y la alegría de la venidera Resurrección se anticipa en cada paso junto al dolor conque el sevillano acompaña a su Señor y a su Virgen más querida. Se vive la pasión como representación viva y como penitencia previas al día de la Gloria del Señor.

No hay que contemplar el sufrimiento en sí mismo. Se debe contemplar el Amor del Cristo sufriente. No hay en toda la Pasión, por parte de Cristo, ni una sola queja. Ni un reproche. Es más, nos justifica ante el Padre pidiendo que nos perdone, pues no sabemos lo que hacemos.

Recibe al buen ladrón, nos da a su Madre, se da a sí mismo a toda la humanidad haciéndonos hijos de María en la figura de San Juan. El Amor de Dios el Viernes Santo está por encima de cualquier sufrimiento, con ello nos muestra que nos quiere hasta su ultimidad. Ese Amor, no puede morir. Ese Amor es el único que puede dar la libertad y vencer a la muerte.

Sólo hay un momento en que dice: “Dios mío, Dios mío, por qué me has abandonado” que no es una queja sino un lamento como muy bien explicó el papa Benedicto XVI: «La palabras de Cristo eran el comienzo de uno de los salmos más profundos del salterio, que Él, como buen judío, conocía muy bien.

En boca de Jesús, este “¿Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?” expresa “toda la desolación del Mesías, Hijo de Dios, que está afrontando el drama de la muerte, una realidad totalmente contrapuesta al Señor de la vida”. “Abandonado por casi todos los suyos, traicionado y renegado por los discípulos, rodeado por los que le insultan, Jesús está bajo el peso aplastante de una misión que debe pasar por la humillación y el aniquilamiento». Por esto grita al Padre, «es un grito de socorro – como el del salmo- un grito que abre los cielos, porque proclama una fe, una seguridad que va más allá de toda duda, de toda oscuridad y de toda desolación. Y el lamento se transforma, deja lugar a la alabanza en la acogida de la salvación”, dijo Benedicto XVI.

Pero en el momento final Jesús exclamó: «Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu» (Lucas 23:46). Y por eso, concluyó el Papa Benedicto XVI“Así poniendo de nuevo toda nuestra confianza y esperanza en Dios Padre, en el momento de la angustia, le podremos rezar con fe también nosotr: os y nuestro grito de auxilio se transformará en cantos de alabanza”.

La Resurrección | La piedra angular de nuestra fe
La Resurrección de Cristo, El Greco

El Señor llamó a los fariseos «sepulcros blanqueados». Mostraban una falsa apariencia, y por dentro sufrían la corrupción del alma, la muerte espiritual, por estar alejados de Dios. Nuestro Dios no es un Dios que viva en sepulcros. Él los vacía. Él es Dios de vivos.

El sepulcro vacío es la clara muestra de ello. No busquemos a Dios en las mundanidades, tan farisáicas, como hoy parece buscársele.

En vez de ello deberíamos ver esa luz, observar el Amor de la Pasión por encima del sufrimiento y la muerte, mucho más allá de eso… No ver esa luz hace a muchos incapaces de reconocer la victoria suprema de la Resurrección.

Cuantos de nosotros, los que a diferencia del Viernes Santo, el Domingo de Pascua, no lo viven intensamente. Viví un domingo pascual en la pequeña isla de Torcello, donde dicen que nació Venecia, con mi mujer, Montse: En Italia es la fiesta grande del cristianismo. La alegría se precipita fuera de sus corazones.

¿Quién es la que falta esta mañana del Domingo? ¿Quién no va al sepulcro? El Evangelio. de la Vigília Pascual, dice que iban a terminar su tarea de amortajar a Cristo: María Magdalena, María de Santiago, y Salomé. Faltaba una mujer que el viernes estaba con ellas viéndole morir en la cruz•

Sí. Falta la Virgen. María no tiene espíritu vencido. Ella recuerda que Jesús habló en varias ocasiones de que Resucitaría al tercer día. | Ella confía y espera como se confió a Dios ante el ángel de la Anunciación. Ella ve el Amor, y participa de Él. Y no irá a terminar ninguna faena el domingo por la mañana, cuando ya no es preciso: Consummatum est, tan solo espera la Resurrección del Hijo de Dios, su hijo. El Señor no necesitó aparecerse ante María.

En Sevilla la Esperanza es la de la Virgen. El puñal lo lleva en el pecho por el sufrimiento y la muerte de su hijo, pero por nombre le pusieron Esperanza, los sevillanos. La Esperanza de la Resurrección y la Vida Eterna.

Habiendo pasado por el sufrimiento de la Pasión, no desfallezcamos y contemplemos, con los ojos de San Juan y la Esperanza contrita de María, el Amor que contiene la vida, pasión y muerte de Cristo. Y veremos que tanto Amor, no puede contenerse y corromperse en un sepulcro. ¡Solo puede vivir y dar Vida!

En la Pasión, de alguna forma, estaba ya inscrita la Resurrección: en esas llagas, heridas, insultos, afrentas y humillaciones, ese sufrimiento intolerable, todo soportado y aceptado por Amor. En el ejemplo del Señor en su Pasión encontramos su misión salvífica que nos trae la gloria de la nueva Vida, la vida eterna.

Himno de Pascua «Regina Coeli», Caballería Rusticana. Pietro Mascagni

Inneggiamo al Signor non è morto! Inneggiamo al Signore risorto oggi asceso alla gloria, alla gloria del Ciel,

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Letra de Regina coeli (Easter Hymn)

CORO INTERNO
(interno della chiesa)
Regina coeli laetare.
Alleluia!
Quia quem meruisti portare
Alleluia!
resurrexit sicut dixit,
resurrexit sicut dixit.
Alleluia!

CORO ESTERNO
(sulla piazza)
Inneggiamo il Signor non è morto!
Ei fulgente ha dischiuso l’avel!
Inneggiamo al Signore risorto,
oggi asceso alla gloria del Ciel!
Ei fulgente ha dischiuso l’avel!
Inneggiamo al Signore risorto,
oggi asceso alla gloria del Ciel!

SANTUZZA
Inneggiamo al Signor non è morto!
Inneggiamo al Signore risorto
oggi asceso alla gloria,
alla gloria del Ciel,
alla gloria del Ciel!

LUCIA E CORO ESTERNO
alla gloria del Ciel!

CORO INTERNO
Alleluia!

[Poi come segue e variamente e combinando:]

LUCIA E CONTRALTI DI CORO ESTERNO
Inneggiamo il Signor non è morto!

CORO INTERNO
Ei fulgente ha dischiuso l’avel!

SANTUZZA E CORO ESTERNO
Inneggiamo al Signore risorto
oggi asceso …

LUCIA E CORO ESTERNO
Inneggiamo al Signore risorto
oggi asceso …

… alla gloria del Ciel!

(FiN) La Resurrección | La piedra angular de nuestra fe

La nueva fe de los obispos