
Volver a navegar tus gráciles aguas (Poesía)
Ándome aquí, desquiciado, solo,/
en la esteril soledad creadora/
Tal que, en queriendo, no me afloro/
en consolar a mi alma que llora./
Acongojado moro sin decoro/
en las tristes sombras de la aurora,/
en las iluminadas noches de oro/
que mi alma aciaga añora./
Reconcomido por el cruel desdoro/
de mi otrora vitalidad gozosa,/
que musicaba un vivir sonoro,/
en fértil sinfonía hacendosa./
Sumergido en tu río fogoso/
fiel a las aguas donde tú morabas/
admirado en tu amor más hermoso/
que llenaba, alegre, mis jornadas./
Tu presencia me hechía de gozo,/
fiel a tu fiel mirada amorosa/
era mi briosa vida un alborozo/
eras mi sol, de mi jardín la rosa./
Ahora no estás, te fuíste mi amor/
No estás en tu elevada balconada/
Ansioso miré y no se asomó tu flor/
una fría mañana soleada./
Mi vieja soledad mostró su nada/
en el vacío tu flor no se secó/
mas quedóse sólo imaginada/
en tristes sueños bruñidos de dolor./
Ando de tí perdido, mi amada/
y postrado en mi pena le pido a Dios/
que te mantenga entera en Su Morada/
y nos reúna eternamente a los dos./
¡Que quiero volver un día, mi amor,/
devolverte lo mucho que me amaras/
anclarme a tu prístino corazón/
y navegar en tus gráciles aguas!/
(FiN)














