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Tu ausencia | Prosa poética

10/03/2024

Escritor Español Petrusvil

Poeta, escritor, divulgador y analista.
Tiempo de lectura 1 minutos.
Tu ausencia | Prosa poética

Tu ausencia | Prosa poética

Tu ausencia | Prosa poética

Jamás conocí tal angustia dolorida
que interroga tu ausencia,
y habiendo anidado en ti,
ahora vuelo como pajarillo
extraviado.

Desde que te fuiste
te percibo, autoengañado,
en la sedosa brisa sutíl
que recorre mi piel,
como si fueras tú.

Mis doloridos pensares
se consuelan en el aura
que me queda de tu legado.
Enajenado te busco donde
ya no moras.

La naturaleza contemplo,
queriendo verte en ella.
Perdido, busco tu rostro
y tu resplandeciente sonrisa
en las obras de Dios.

Contemplo el sideral infinito
por encontrarte en una estrella,
en las constelaciones,
hasta en la Luna lunera,
tan loco, miro yo.

Afligido por tu ausencia,
sentida al pasar por cada lugar
donde juntos nos amamos:
Ese fue, nuestro común vivir,
singular en el amar.

Echo de menos la vida
esplendorosamente derramada,
unidos en lo sencillo cotidiano,
durante treinta y tres años
y pocos días más, treinta y tres.

Y pienso: ¡Sí, me casé contigo
con treinta y tres años!
Y me sorprendo ¡ya ves!
Porque el número se repite,
tan cristiano.

En broma te decía: “Me casé
a la edad que a Cristo lo mataron”
y me mirabas con infantil cara de enfado,
|y yo me reía por tu ceño fruncido
y te miraba arrobado:

Estabas tan llena de lozanía,
era tan prístina tu alma,
ese adorable candor
que enamorado me tenía,
que te llamaba: Mi Bambi,

¡Montsita mía!

Mi cervatilla de piernas alargadas
pero temple decidido y acerado,
añoro tus ojos grandes encendidos
de goce en admirar la vida
como una chiquilla.

Me refugio en la añoranza
de tu ser irrepetible, único,
que en plenitud llenaba mis días,
mis horas, como una arrolladora
sinfonía.

Mi vida contigo, Montse,
no tuvo dos mañanas iguales,
cada jornada era una sorpresa,
una aventura cotidiana que
nuestro amor henchía.

Arrastrado por los rápidos
de tus cristalinas aguas
nacidos de tu vigorosa fuente,
de tu fértil y brillante
intuición vital.

Y yo, fiel enamorado de tí,
gustoso me dejaba llevar
tan animoso como felíz
en tu mundo sorprendente,
estiloso y elevado.

Mas toda esa plenitud
la perdí abruptamente
ese malhadado día
que la parca se te llevó,
arrancándote de mi lado.

Sólo me queda la espera,
de un tiempo ya adiado,
que Dios dado me tiene
antes de volver a tu vera:
Espero no sean otros 33 años.

¿No sé si podría vivir
tanto tiempo separados?
Indeciso entre más vivir
o que sea llevado hacia tí.
Pero cuando llegue ese día…

Mi gran amor, cuando,
eternamente los dos,
estemos abrazados,
proseguiremos, mi Bambi,
donde lo habíamos dejado.

Valldoreix, a 10 de septiembre de 2023

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