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La poesía es hija de la sorpresa – Saint John Perse

Escritor Español Petrusvil

Poeta, escritor, divulgador y analista.
27/03/2022
Tiempo de lectura 4 minutos.
La poesía es hija de la sorpresa - Saint John Perse

Marie-René-Alexis Saint-Leger, cuyo seudónimo fue Saint-John Perse (Pointe-à-Pitre, Guadalupe, 31/V/1887 – Hyères, Francia, 20/IX/1975) Poeta y diplomático francés. Recibió el Premio Nobel de Literatura en 1960. (La poesía es hija de la sorpresa – Saint John Perse)


En nombre de la poesía he aceptado el homenaje que aquí se le está rindiendo, y a ella me apresuro a restituírselo.

La poesía no goza a menudo de honores. Parece que va acrecentándose la separación entre la obra poética y las actividades de una sociedad sometida a servidumbres materiales. Esta separación admitida, pero no deseada por el poeta, sería igual para el sabio sin las aplicaciones prácticas de la ciencia.

Pero lo que se pretende honrar aquí es el pensamiento desinteresado, tanto del sabio como del poeta. Por lo menos aquí, ¡no hayamos de considerarlos como hermanos enemigos!

Cuando se mide el drama de la ciencia moderna y se descubre hasta en lo absoluto matemático sus límites racionales; lcuando, en fisica, vemos a dos grandes doctrinas maestras plantear un principio general de relatividad, la una, y la otra un principio cuantitativo de incertidumbre y no-determinismo que limitaría para siempre la exactitud misma de las medidas fisicas; cuando hemos oído al más grande innovador cientifico de este siglo, iniciador de la moderna cosmología y poseedor de la más amplia síntesis intelectual en términos de ecuación, invocar la intuición en nombre del raciocinio, y proclamar que la imaginación es el verdadero terreno de la germinación cientifica, llegando hasta el punto de reclamar para el sabio los beneficios de una verdadera «visión artística», ¿no tenemos, acaso, el derecho de considerar al instrumento poético tan válido como el instrumento lógico?

En realidad, toda creación poética del espíritu es primeramente poética en el sentido propio de la palabra; y en la equivalencia de las formas sensibles y espirituales, la misma función se ejerce inicialmente en las empresas del sabio y del poeta. En el pensamiento discursivo o en la elipsis poética, ¿quiénva más lejos o viene desde más atrás? Y en aquella noche originaria, en la que andan a tientas dos ciegos de nacimiento
el uno equipado con instrumental científico, el otro ayudadoúnicamente por las radiaciones de la intuición -, ¿quién es elque asciende más pronto a la superficie y más cargado de breve fosforescencia? No importa la respuesta. El misterio es común a los dos. Y la gran aventura del espíritu poético no es menor que las perspectivas dramáticas de la ciencia moderna.

La poesía es hija de la sorpresa – Saint John Perse

Los astrónomos han podido trastornarse ante una teoría del universo en estado de expansión; no menos expansión existe en el universo moral infinito del hombre. Tan lejos como pueda extender sus fronteras la ciencia, y sobre todo el arco extendido de esas fronteras, todavía se podrá oír correr a la jauría cazadora del poeta. Porque si la poesía no es, como se ha dicho, lo real absoluto, es, sin embargo, su más cercano anhelo, su asidero más próximo, en ese último límite de complicidad en que lo real, en el poema, parece tomar consciencia de sí.

Por el pensamiento analógico y simbólico, por la iluminación lejana de la imagen mediadora y por el juego de sus asociaciones, por encima de mil cadenas de reacciones y correlaciones extrañas; por la gracia, en fin, de un lenguaje que refleja el movimiento mismo del Ser, el poeta se inviste de una superrealidad que no puede ser la de la ciencia,

¿Hay, acaso, en el hombre más extraordinaria dialéctica y que más comprometa al hombre?Cuando hasta los filósofos abandonan el umbral metafisico,puede ocurrir que sea el poeta quien releve allí al metafisico,
y entonces será la poesía, y no la filosofía, la que habrá derevelarse como hija de la sorpresa, según expresión del filósofo antiguo que más desconfiaba de la poesía. ¡Orgullo del hombre que camina bajo su carga de eternidad! Orgullo del hombre que camina bajo su fardo de humanidad, cuando para él se abre un humanismo nuevo, de auténtico universalismo y de integridad psíquica… Fiel a su cometido, que es la profundización del misterio del hombre, la poesía moderna se compromete en una empresa en cuya prose-
cución está interesada la plena integración del hombre.

Nada profético hay en esta poesía. Nada tampoco de puramente estético. No es arte de embalsamador ni de decorador. No está dedicada al cultivo de perlas, no trafica con simulacros ni emblemas, y ninguna fiesta musical es capaz de contentarla. En su camino se une a la belleza alianza suprema, pero no busca en ella su fin ni su único alimento. Se niega a separar el arte de la vida, el amor del conocimiento; porque la poesía es acción, pasión, fuerza y constante renovación que cambia las fronteras.

El amor es su hogar, la insurrección su ley, y su sitio está en todas partes por adelantado. Nunca quiere ser ausencia ni rechazo. Sin embargo, nada espera de los adelantos del siglo. Ligada a su propio destino y libre de toda ideología, se sabe igual a la vida misma, que no tiene por qué justificarse. Con un único abrazo como una sola estrofa viva, ciñe en el presente a todo el pasado y porvenir, a lo humano y lo sobrehumano, al espacio planetario y al espacio universal. La oscuridad que le achacan no se debe a su propia naturaleza, que consiste en alumbrar, sino a la noche que ella explora: la del alma y la del misterio que baña al ser humano, Su expresión rechazó siempre lo oscuro, y es una expresión no menos exigente que la de la ciencia.

La poesía es hija de la sorpresa – Saint John Perse

Así, por su total adhesión a lo que existe, el poeta significa para nosotros la unión entre la permanencia y la unidad del ser. Y su lección es una lección de optimismo, Para él, una misma ley armónica rige el mundo entero de las cosas, En este mundo no puede acontecer nada que por naturaleza se salga
de la medida humana.

No temas, dice la Historia quitándose un dia su máscara de violencia y levantando la mano con el gesto conciliador de la Divinidad asiática en lo más estruendoso de su danza destructora, No temas ni dudes. Nada hay vivo que no proceda de la nada y de la nada se prenda. Pero nada conserva forma ni medida bajo el impulso incesante del Ser. La tragedia no reside en la metamorfosis. El verdadero drama del siglo está en laseparación cada vez más amplia entre el hombre temporal y el hombre intemporal. El hombre iluminado en una vertiente, zirá a oscurecerse en la otra? Y su maduración forzada, en una comunidad sin comunión, zno será sólo falsa madurez?…

Sea el poeta indiviso quien atestigüe entre nosotros la doble vocación del hombre. Es levantar ante el espíritu un espejo más sensible a su suerte espiritual. lEs invocar en el propio siglo una condición humana más digna del hombre original. Es asociar, en fin, de manera más amplia, el alma colectiva a la circulación de la energía espiritual en el mundo… Frente a la energía nuclear, ¿le bastará al poeta su lámpara de arcilla para cumplir su propósito? Sí, si es que el hombre se acuerda de la arcilla.

Y ya es bastante para el poeta el ser la mala conciencia de su tiempo.

La poesía es hija de la sorpresa – Saint John Perse

FiN

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