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La idiotización de la especie humana

Escritor Español Petrusvil

Poeta, escritor, divulgador y analista.
14/10/2022
Tiempo de lectura 3 minutos.
La idiotización de la especie humana

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Entre todas las amenazas existenciales, falta una en todas las agendas. Y, sin embargo, será determinante en el futuro de nuestra especie. Esta es la disminución general en el cociente intelectual (CI). De ella depende el futuro de la ciencia, de la cultura, de la capacidad de comprender el mundo. (La idiotización de la especie humana)

La idiotización de la especie humana

Caída en el cociente intelectual

Todos los estudios psicométricos en el mundo muestran una caída en el cociente intelectual desde el año 2000. Cuanto mayor es el nivel del cociente intelectual nacional, mayor es la caída. Aparte de los estudios psicométricos, el empirismo también lo demuestra. Un adolescente de 14 años entiende en promedio lo que habría entendido un niño de 10 años nacido antes de 1975. Uno de los síntomas de esta regresión es la pérdida de vocabulario, reportada por numerosos estudios desde 2017.

La existencia de un marcador de diferencia genotípica (inteligencia heredada) no ha sido definitivamente demostrada. Por otro lado, la inteligencia fenotípica o inteligencia adquirida es medible. Y es el que estalló con las notables mejoras en la calidad de vida, a partir de la revolución industrial.

El final del efecto Flynn

Este salto cualitativo en sapiens se debe al efecto Flynn, llamado así por el economista neozelandés James Flynn. Es un aumento continuo del cociente intelectual gracias a la conjunción de la seguridad alimentaria, el acceso a la educación y, en general, un clima propicio para el desarrollo cognitivo.

La idiotización de la especie humana

La entrada en el siglo XXI marca un retroceso para el desarrollo de la inteligencia humana. En Dinamarca, donde el cociente intelectual de los reclutas se registra desde 1959, se observó que entre 1959 y 1989 aumentó 3 puntos por década. Sin embargo, entre 1989 y 1998, este mismo CI marcó un primer retroceso, reduciendo prácticamente a la mitad su progresión a +1,6 puntos. A partir de 1998, la caída es de -2,7 por década. Este estudio y otros convergen en el hecho de que el efecto Flynn se descompone.

La imbecilización sería multifactorial. El papel de los disruptores endocrinológicos provoca efectos neurológicos. Esta probado. La masividad de los metales pesados ​​en los alimentos, incluidos los alimentos orgánicos hasta el aire que se respira provocan enfermedades cerebrales. Habría también en las sociedades ricas, matrices de conducta instaladas, como el retraso en la entrada en la vida adulta por la desaparición de los ritos de paso y toda una serie de prescripciones psicologizantes consistentes en la prolongación del tiempo de la ‘infancia’. En definitiva, toda una forma de educación orientada hacia la regresión que produce una forma estructural de retraso madurativo y, por tanto, intelectual.

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El declive intelectual por transferencia a la inteligencia de la máquina

Y luego está la coincidencia del declive de la inteligencia humana concomitante con la transferencia de sus habilidades a la inteligencia de la máquina. El confinamiento de los humanos en 2020 habrá marcado el desconfinamiento de la inteligencia artificial. Lo que quedaba de las operaciones mentales aún a cargo de los humanos le fue arrebatado. Una función entre otras, fundamental, la espacialización está muerta. El GPS ‘apaga partes del cerebro’, describe un estudio del University College of London (UCL) publicado por Nature Communications el 21 de marzo de 2017.

El experto en tecnología de la información Nicholas Carr afirma enumerar en su libro «todo lo que Internet le hace a su cerebro».  ” ( The Shallows: lo que Internet le está haciendo a nuestros cerebros, Norton & Company Publishing, 2020) (Ver video debajo)

A esto hay que sumar el efecto hipnótico de herramientas adictivas como los canales de streaming , la confusión entre ficción y realidad, la disminución de la capacidad de concentración en la lectura, etc. Sería muy ingenioso pensar que todo esto no deja cicatrices evolutivas.

Ante tal palpitación del cerebro humano, la escuela debería ser una fortaleza pero en ella se ha instalado la falta de exigencia y la permisividad. Se hubiera esperado que los niños de los países emergentes, menos expuestos al consumo de herramientas tecnológicas, representaran un reservorio de cerebros intactos pero el empobrecimiento, sobre todo a raiz de los nefastos efectos del confinamiento Covid, tira hacia el otro lado.

A todos estos factores se suma la normalización del consumo de cannabis. Sin embargo, todos los estudios sobre el tetrahidrocannabinol (THC) muestran daños irreversibles en el cerebro, además de promover ciertas enfermedades psiquiátricas, incluida la esquizofrenia. Su legalización y la campaña de legitimación social que la acompaña son aún más preocupantes.

La idiotización de la especie humana

Hay que escribir en forma fácil

Esta asociación de estupidez y locura es la marca de la idiocracia, la crueldad y la maldad que no sufren sanción moral muy al uso hoy en día. Al contrario. Se animan. Un poco como esos videos amateur que circulan en las redes sociales en los que los adolescentes golpean a uno de sus compañeros de clase, y lejos de avergonzarse de la cobardía, lo publican en sus redes sociales. La censura definitiva como castigo al que opina distinto al pensamiento único, la cultura del cancelamiento, la humillación de pensadores divergentes, es del mismo orden de violencia.

La ciudadanía se mueve en un universo de significantes muy pobres, que afectan estrictamente su función excitante de placer (Hedonismo). Por ejemplo, en Líbano en 2019, antes del confinamiento, millones de jóvenes salieron a las calles a protestar contra el gobierno porque el estado quería imponer un pago de 20 céntimos por usar WhatsApp. Nunca en la historia de corrupción del Líbano han tenido lugar tales manifestaciones.

El significante y las palabras para decirlo claro. En España en 2019, el premio nacional del Ministerio de Cultura y Deporte recayó en una autora, Cristina Morales, por su libro Lectura Fácil. En occidente, los principales periódicos han optado, desde los años 90, por escribir en “fácil”. Google te posiciona mal si no escribes en modo “fácil”. No hay palabras «complicadas», el matiz se considera grandilocuente. La realidad no viene con gris. La complejidad del mundo cede ante una narrativa instalada. Las oraciones cortas son imprescindibles e imperantes. Es el reino idiota de la demagogia intelectual.

La imbecilización es una amenaza para la democracia. Ya se observa la instalación del sofisma en la gestión de las crisis, crisis mismas creadas por un personal político de calidad desastrosa. Para 2050, el cociente intelectual global promedio rondará los 80. Un ciudadano del siglo XX, con un CI de 80 era considerado con un leve retraso mental. Un escenario que ni Darwin ni Alexis de Tocqueville podrían haber previsto.

(FiN) La idiotización de la especie humana

FiN

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