Escritor Español Petrusvil

La eliminación del pensamiento crítico

26/04/2023

Escritor Español Petrusvil

Poeta, escritor, divulgador y analista.
Tiempo de lectura 8 minutos.
La eliminación del pensamiento crítico

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La eliminación del pensamiento crítico

Recientemente, pagué un artículo con la cantidad exacta solicitada,  1 € y 99 céntimos. La vendedora se quedó mirando las monedas y claramente no estaba segura de qué hacer. Sorpresivamente, tomó una calculadora y comenzó a sumar las monedas tal que así: una moneda de 100 céntimos + una de 20 + 4 de 10 + 5 de 5 + 5 de 2 + 4 de 1= 199 céntimos le confirmó la calculadora, cuyo resultado en la pantalla enseñome con una sonrisa de oreja a oreja. (La eliminación del pensamiento crítico)

Habiendo sido educado en la era anterior a las calculadoras, estoy habituado – al igual que mis muchos compañeros de época- a hacer cálculos aritméticos mentales. Este caso en particular evidenció un nivel de «embrutecimiento» mental durante los últimos decenios años que sobrepasaba con mucho lo que hubiera podido imaginar tal como transcurría el observado devenir decadente de lo educativo. (La eliminación del pensamiento crítico)

Los actuales sistemas educativos deterioran el pensamiento independiente y crítico

Dado que el embrutecimiento – como consecuencia de un cada vez más deteriorado sistema educativo- ha prevalecido de manera tan perniciosamente consistente durante décadas, estaba claro que esto no se trata de un accidente, ni de un caso único, ni es uno de los muchos  experimentos de «educación alternativa» de la izquierda que ha fracasado – que lo han sido casi todos-. Es claramente el resultado de un esfuerzo consciente, consistente y prolongado para disminuir la capacidad de pensar de las personas durante un largo período de malévola gestación. 

Lo cierto es que en España durante los últimos 50 años y en sucesivas nuevas leyes educativas se ha ido empobreciendo la formación de nuestros niños y jóvenes. En vez de prevalecer la exigencia y el esfuerzo, en vez de que los mejores aprendieran y colaborativamente tiraran de los peores ayudándose mutuamente, se ha instalado una reducción a la baja para que todo el mundo pudiera pasar de curso. Así se desincentivaba tanto a los mejores académicamente como a los peores. Si el rasero se pone muy bajo todo el mundo lo salta pero nadie se esfuerza en la mejora. La mirada de nuestros jóvenes ha sido dirigida hacia abajo en vez mirar hacia objetivos más altos y beneficiosos tanto para ellos como para la sociedad.

Pero, ¿por qué diantres la élite gobernante de cualquier país buscaría minorar la capacidad de pensar? Sin duda, el uso del raciocinio humano, la razón crítica, el razonamiento deductivo e inductivo, son la base de todo pensamiento independiente operando en libertad. Son los catalizadores de nuevas ideas y la mejora de los bienes y sistemas existentes que conducen a la mejora de toda la sociedad en conjunto. 

La respuesta a la pregunta, que no por esperada es menos cierta, es el control. El pensamiento independiente es el  principal enemigo  de aquellos que pretenden dominar a un pueblo. Por este camino, emprendido hace medio siglo, quienes gobiernan henchidos en su convencimiento de prevalecer y dominar, infortunadamente están sacrificando el progreso tecnológico y social de la humanidad.

Uno podría llegar a pensar que no son estúpidos sino egocéntricos, pues su medraje en la élite lo ansía todo para sí. Y nada o poco para los demás. Esos a los que mantienen exprimidos a impuestos pero entretenidos en el consumismo y en el entretenimiento. El Panem et circenses de toda la vida adaptado a los tiempos modernos. 

La eliminación del pensamiento crítico

La clave para la dominación es controlar no sólo las respuestas sino, más si cabe, las preguntas.

Es la naturaleza de los humanos indagar y cuestionar su situación y su entorno vital. Sin embargo, un líder inteligente supondrá que eso significa que no solo debe proporcionar las respuestas a las preguntas que se hacen sus súbditos, sino orientar en su origen las mentes hacia las  preguntas convenientes.

Si se puede mantener a la gente preocupada con preguntas exageradas e incluso asustantes o apocalípticas, todas inventadas o creadas, pero que son de poca importancia para la élite que, a su vez, proporcionan respuestas que son fáciles de creer o asimilar por la gente, se llegarán a controlar las zonas de pensamiento y, al hacerlo, disminuirá la probabilidad de que el político o sus decisiones u acciones sean cuestionadas.

Desde tiempos inmemoriales, los líderes de éxito han comprendido que, para desviar la atención del pópulo sobre sus acciones, se necesitan distracciones cuidadosa y llamativamente elaboradas.

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Las guerras

Durante siglos, cuando los líderes han sido criticados por sus súbditos, han recurrido a la distracción de la guerra. La guerra no solo tiende a unir a un pueblo entorno a un objetivo común, sino que también le ayuda a aceptar la reducción o  eliminación de sus derechos durante un período de “emergencia”. La última está siendo la guerra de Ucrania que justifica fuertes desembolsoss en armamento y financiación con el celebrado jolgorio de la industria armamentística.

Por supuesto, la mayoría de los líderes no reemplazan los derechos una vez que ha terminado la emergencia sino que eternizan las guerras. Por lo tanto, la guerra también es una buena herramienta para sostener y aumentar el grado tiránico. 

Como bien observó Ludwig von Mises:

“La guerra no era asunto de los pueblos; solo se refería a los gobernantes. Los ciudadanos detestaban la guerra, que les traía perjuicios y les cargaba de impuestos y contribuciones.” Sin embargo, en los tiempos modernos, los propaganderos se han vuelto mucho más sofisticados.

 Veamos algunos.

Adolf Hitler dijo: “Haz que la mentira sea grande, hazla simple, sigue diciéndola y, finalmente, la creerán”.

Vladimir Lenin era un gran creyente en la idea de que: “El arte de cualquier propagandista y agitador consiste en su habilidad para encontrar los mejores medios de influir en cualquier audiencia dada, presentando una verdad definida, de tal manera que sea más convincente, más fácil de digerir, más gráfica y más fuertemente impresionante.”

Dos de los mayores inventos para hacer que la propaganda sea fácil de vender han sido los partidos políticos y la televisión. 

El falso enfrentamiento entre partidos políticos

En los días de los reyes, era común odiar al rey y querer su caída, pero, con los partidos políticos y las monarquías o presidencias democráticas, es posible que la mitad de la gente odie a un partido y al rey y la otra mitad odie al otro partido y ame al rey.  

Entonces, todo lo que se necesita es asegurarse de que cada parte tenga aproximadamente la misma cantidad de poder aparente y que la gente centre toda su atención en el odio de la parte contraria. Y no se percate de quienes mueven los hilos por igual para ambas partes. Los reyes siguen siendo los reyes para siempre, mientras permanecen invisibles. 

Esto se observa con una claridad meridiana en el régimen partitocrático español. Dos partidos medran y se reparten las cuotas de poder político y económico en legislaturas más o menos repartidas. Y, cada uno de ellos, lucha por desbancar al otro captando los votos del centro cuando se produce el consabido desgaste del adversario que ocasiona siempre el hecho de gobernar.

Y mientras la gente no entiende el auténtico teatro de operaciones que montan estos actores de la cosa pública más que gestores sino que piensan que con sus votos deciden y que la democracia es lo menos malo.

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Reconducción de la ira del pópulo: Los medios de comunicación de masas

La idea no es vencer la ira de la gente, sino  reconducirla. Como comentó Friedrich Hayek:

“El propagandista hábil entonces tiene el poder de moldear sus mentes en cualquier dirección que elija, e incluso las personas más inteligentes e independientes no pueden escapar por completo a esa influencia si están mucho tiempo aisladas de todas las demás fuentes de información”.

Esa última frase es clave. En el mundo de hoy, poseemos la herramienta de propaganda más importante que jamás se haya inventado: la televisión (en un sentido amplio: los medios de comunicación). A través de estos medios, podemos crear un problema importante a partir de un incidente menor. Crear dos puntos de vista opuestos, cada uno diseñado para atraer a un grupo u otro. Incentivar el punto de vista oficialista en el grupo mayor. Y luego repetir la propaganda incesantemente hasta que las personas se hayan polarizado por completo entre sí.

El ejemplo más paradigmático lo tenemos muy reciente y lo hemos vivido en nuestras propias carnes. La “pandemia del SarS-CoV-II” y las “Vacunas ARNm génicas”. La labor de los medios ha sido aplastante y permanente; actuando en colusión evidente con los políticos y la OMS.

Si quedaba por demostrar un acto final que demostrara su fuerza cuasi omnímoda para ejercer de propaganderos del poder; este ha acontecido a la vera de una pandemia vilmente exagerada. De voceros moralistas de púlpito – hay que vacunarse, usar mascarilla, encerrarse en casa, lavarse las manos, etc.-;  por el bien de todos y, a su vez, condenadores de los pecadores – negacionistas-. El pensamiento crítico y la disidencia han sido reducidos cuasi a la nada. Con unos pocos individuos que, eso sí, se han mantenido valerosamente hieráticos en sus convicciones. Y que empiezan a ver la luz después de un largo camino de penurias por el desierto en donde fueron exilados.

La eliminación del pensamiento crítico

Un ciclo interminable

Pero todo es un no parar, hay que mantener la tensión como sea. Así que, una vez que este tema se ha desarrollado y no se puede estirar más, puede desaparecer por completo de los medios. Y un nuevo tema toma su lugar preferente.

Como he indicado anteriormente, al crear este medio de propaganda, primero creamos la pregunta en la mente de la gente, luego alimentamos dos respuestas opuestas. Una diseñada para atraer a aquellos que tienen fe en el mensaje transmitido y los que disienten del mismo. Si hacemos bien nuestro trabajo, los grupos se polarizarán tan ciegamente que en las reuniones o redes sociales, habrá invitados/tuiteros enfrentados en una discusión sin acuerdo. Una peligrosa animadversión polarizada y creada por la propaganda.

El éxito en adoctrinar a un pueblo y destruir su capacidad de razonar puede medirse por su vehemencia al rechazar la versión no oficial.

Sin embargo, la razón debe bloquearse de forma continua, o existe el peligro de que vuelva con el tiempo. Ya en el año 600 a. C., Lao Tse se dio cuenta de esto: “El agua más turbia se aclara a medida que se calma”.

De ahí la importancia de la repetición interminable del mensaje, con distintos eventos polarizadores.

Una vez que alcanzamos este nivel de control del pensamiento, es posible ofrecer candidatos absolutamente inaceptables para cargos públicos y aun así lograr que ganen las elecciones (Biden, Sánchez, Trudeau, etc.).

Todo lo que se necesita es que repitan la misma retórica de la que la gente se ha vuelto dependiente, que consumen con fuerte creencia dogmática e incluso emocional y que actúa como elemento que reemplaza a la razón.

Una vez que la gente ha sido condicionada con éxito para permitir que el Gran Hermano dicte el pensamiento. El siguiente paso siempre ha sido el gobierno totalitario. Y en ello estamos hoy y nadie lo remedia.

(FiN) La eliminación del pensamiento crítico

FiN

El hombre moderno: Ese servil ser manadil e inofensivo