
Tabla de contenidos
La caló y el fundamentalismo climático
La campaña de alarmismo climático de todos los veranos
La habitual campaña de alarmismo climático resurge con fuerza cada verano aprovechando “la caló” que acompaña habitualmente a la estación. Sin embargo, este año los sacerdotes climáticos andan desvaídos y cabizbajos: la pertinaz sequía – no predicha por estos fundamentalistas- terminó cediendo con los lluviosos meses de marzo y junio, cosa que tampoco predijeron con su empañada bola de cristal y les llegó el sorpaso de un mes de junio fresquete [Resumen mensual climatológico de España (PDF aemet.es], como birujinosa ha sido la primera mitad de julio.

La AEMET qué pronosticó, suponemos que chupándose el ideológico dedo índice, y alzándolo al viento, otro verano infernal como una gehena terrenal: Una primavera más cálida de lo normal dará paso a un verano con temperaturas muy altas – AEMET. Pues bien, los mismos augures meteorologicenses que no atinan ni con el tiempo de la semana que viene pretenden hacernos creer que saben al dedillo – cambien el índice por un enhiesto dedo medio- cómo será el clima del planeta dentro de 6 años (2030) o de 50 o de 100.
La farsa climatera hace aguas por todos lados
La gran farsa teatral escenifica una emergencia climática que es por nuestra culpa – nuestra gran culpa, golpéense fuerte el pecho y penen largamente por su pecado climático- con temperaturas jamás alcanzadas. Pero a estos cambioclimateros les están fallando los atrezos y los fondos de escenario.
- Como ocurre en el presente con esta lluviosa primavera y este fresquito verano; con la población de osos polares que sigue creciendo; con los corales de la Gran Barrera de Coral alcanzando máximos en 2024; con el aumento de la superficie helada del Ártico; con la disminución de un 25% de superficie quemada por incendios forestales; con que en Europa (incluída Rusia), America del norte, Oceanía y Asia ha habido forestación neta y con que no han aumentado en frecuencia o severidad los fenómenos meteorológicos extremos. Por mostrar algunos de muchos.
Así lo reconoce hasta el IPCC en los capítulos científicos del IPCC AR5, WG 1, Chapter 2.6, p.214-220 e IPCC AR6, WG 1, Chapter 12, p. 1770-1856, donde deja claro que «la evidencia es limitada o no hay señal» de que hayan variado significativamente las precipitaciones, ni las inundaciones, ni las sequías, ni los huracanes, ni la cobertura de nieve ni la acidez del océano, otorgando una «baja confianza» a las afirmaciones que se hagan al respecto.´
- Como ocurre con la temperatura media de la Antártida (-57ºC), que acumula el 90% de hielo del planeta, que se mantiene estable desde 1979, como lo está su hielo continental y flotante, que incluso podría haber aumentado en la última década. Asimismo, la capa de hielo de Groenlandia (reservorio del 9% del hielo del planeta) es hoy superior al que había en el Holoceno Medio, hace 6.000 años (informe IPCC AR6, WG 1, 9.6.2.), cuando probablemente la temperatura del planeta era superior a la actual. No olviden que Groenlandia significa «Tierra Verde» por sus pastos cuando fue habitada durante el Período Cálido Medieval.
- Como ocurrió en el pasado con las altas temperaturas del primer tercio del s.XX, en plena era industrial, una caló más asfixiante que la de ahora que tanto se empeñan en ocultar; con los restos arqueológicos en glaciares que no existían en el Período Cálido Medieval o el Romano (hace unos 800 y 2000 años, respectivamente) o el reciente descubrimiento de restos fósiles de mamíferos y aves más allá del Círculo Polar Ártico, demostrando que hubo una época más cálida en el Máximo del Holoceno (hace unos 8.000 años) de manera que, hasta el totémico IPCC (Intergovernmental Panel on Climate Change) duda si la temperatura actual llegará a ser superior a la de aquel entonces (informe IPCC AR6, WG 1, TS 112.).
Sesgo informativo y propaganda
No es casualidad que el globalismo utilice la meteorología como arma de dominación, pues tenemos una memoria climática muy corta y nos limitamos a reproducir creencias populares: “el tiempo ya no es el de antes”, “cada vez hace más calor”, «ojú qué caló» 🙂 son hoy los mantras cotidianos. De hecho, los brujos climateristas llaman ciencia a lo que no es más que dogma y propaganda. Esto se pone de manifiesto en la asimetría nominativa con la que se denominan fenómenos de distinto signo, pero idéntica naturaleza. Cuande llueve y hace frío, el mítico arco del judío ha devenido en un fenómeno meteorológico pasajero, puntual o aislado, sea una DANA (Depresión Aislada en Niveles Altos) o una BFA (Borrasca Fría Aislada). Pero si hace calor o sequía, estos fenómenos se tildan de anómalos, frecuentes, en alza y acompañados de otros cada vez más virulentos y, desde luego, siempre ocurren por el cambio climático. Estamos sometidos a lo que han dado en llamar pomposamente; «Anomalías climáticas«. Cabría preguntarse ¿qué fue de los anticiclones? y ¿de las estaciones?
No obstante, el instrumento más eficaz para promover el miedo al apocalipsis ha sido ligar al cambio climático los fenómenos meteorológicos extremos (Niños, todos a la vez, canten conmigo: ¡Anomalias extremas! ¡Alarma climática! ¡Desastre climático! ¡Hecatombe climática!). El primero en comprenderlo fue avispado aprendiz de brujo, Al Gore – que se hizo con eso multimillonario- que utilizó las impactantes imágenes del huracán Katrina (2005) como base de su conocido documental propagandístico (2006). Estas supuestas relaciones de causalidad, sin embargo, nunca estuvieron fundamentadas en la ciencia ni en la observación ni en el empirismo. Son, de hecho, un trabajo metódico, contínuo y martilleante de publicidad doctrinal. Un goteo por gota a gota sobre las maleables seseras del pusilánime humano postmoderno, y que han terminado inseminando el miedo a una opinión pública muy tendente a la polinización cruzada con farsas terroríficas y trolas rimbombantes, como ocurre con las ladinas esporas propagandísticas del cambio climático que inundan los medios de comunicación..
Naturalmente, los medios de comunicación continúan su labor sedimentaria ligando cada cada sequía, cada huracán, cada incendio forestal y cada inundación al cambio climático a pesar de que incluso la Organización Meteorológica Mundial advierte de que «ateniéndonos al estado actual de conocimiento de la ciencia, ningún huracán u otro evento concreto puede atribuirse al cambio climático inducido por el hombre» ( Citado por S. Koonin, El Clima: no todo es culpa nuestra, La Esfera de los Libros, 2023.)
La mayor estafa de la Historia
Dada la ingente cantidad de dinero que depende del catastrofismo climático, la aplastante presión y censura sobre los científicos y el significativo número de caraduras que viven de ello, probablemente nos encontremos ante la mayor estafa de la Historia.
Sin embargo, no debemos olvidar que ante todo nos encontramos frente a una agenda de poder con la que el globalismo sueña alcanzar su distopía. Esto es, una sociedad controlada, sin libertad ni prosperidad y sometida a todo tipo de prohibiciones y restricciones por miedo a un apocalipsis inexistente por inventado. Mencken lo describió hace más de un siglo:. «El único objetivo es mantener a la población asustada (y, por tanto, clamando por su salvación) amenazándola con una interminable serie de temores, casi todos imaginarios. (Citado por S. Koonin, El Clima: no todo es culpa nuestra, La Esfera de los Libros, 2023)»: Grábense esta cita en la memoria y, al menos, no vivirán con miedo.
(FiN) La caló y el fundamentalismo climático
By Petrusvil













