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Hoy la información sólo es propaganda

Escritor Español Petrusvil

Poeta, escritor, divulgador y analista.
15/02/2022
Tiempo de lectura 7 minutos.
Hoy la información sólo es propaganda

Tabla de contenidos

Antes de 2015 o 2016, aún podías leer lo que querías on line sin mucha interferencia o ruido interesado en distorsionar. Esto ha cambiado, ya que los propagandistas o vendedores del relato globalista;– junto a otros actores importantes, como Big Tech, los gobiernos y los políticos –;se han infiltrado en los medios y en internet, para poder controlar la información que nos llega. ( Hoy la información sólo es propaganda) I

Hoy la información sólo es propaganda

Vendedores del relato único

La verificación de hechos, un término oscuro por su similitud con la censura;y que ahora se ha generalizado, es una parte del plan para controlar lo que oyes y ves en los medios y online; y, por lo tanto, lo que piensas y cómo percibes la realidad. Todo forma un red monopolizadora de la información mediante una artimaña global que se encarga de difundir e imponer una ‘verdad oficial’.

Todo lo que vemos y escuchamos ha sido cooptado o tomado, es decir,;toda la información es cocinada por unos pocos y transmitida a través de los medios para servir a una agenda mayor:

Los verificaciones de hechos (Factcheking) tampoco son diferentes; han sido cooptadas en muchos casos o creadas con el propósito de distribuir narrativas oficiales que,;supuestamente, son ‘certificadas’ por el verificador, censurando como ‘falso’ lo que no cuadre con el relato.

Alguien decidió la forma en que se realiza esta ‘verificación de hechos’; y cómo redactarla de manera que pudieran transmitir sesgadamente lo que es cierto o no – cuando en el fondo realmente es incierto o no-; enviando, en base a una fiabilidad autootorgada, el mensaje de que debes creer en ellos aunque tu sentido común o crítico te diga lo contrario.

Eso ha sido creado como parte de un esfuerzo de propaganda a nivel mundial que distribuye una narrativa monocorde;y única al público común, manipulando toda la información desde su origen hasta su divulgación.

Hoy la información sólo es propaganda

Todo el panorama de la información está siendo controlado

El Factcheking nació bajo la excusa de controlar las fakenew; obviando el hecho de que, quien verifica los hechos, es propiamente un censor,;está fabricando sus propias fake news con los hechos que presume como ciertos; mediante certificación de Verdadero o Falso. Además ¿quién factchekea al factchequeador?

Cualquier ajuste de una realidad que es en sí tan compleja supone una imposición de la visión particular de quien hace el ajuste,;es decir, quien ajusta la realidad está creando su propia fakenews como una interpretación de su visión de la realidad. Recorta la realidad, como el censor de películas recortaba trozos de film, para obtener y mostrar su versión censurada de una película.

Wikipedia, Snopes y la mayoría de los verificadores de «hechos» (maldita.es, Newtral, EFE Verifica, Décodex, etc.); por nombrar algunos, junto con HealthFeedback.org, que es un grupo científico falso utilizado por Facebook y otras compañías de Big Tech están todas ellas fuertemente manipuladas.

Los verificadores de hechos a menudo se autoetiquetan pomposamene como científicos; pero esto no es más que es «un panorama bien organizado y bien financiado que dicta y sesga la información que quieren que tengamos». Antes, a pesar de los intentos de controlar la información de los medios, los reporteros de noticias eran independientes; y se oponían a las organizaciones como entes propensos a ocultar y/o falsear para asegurarse de que el público tuviera el lado que de la historia que estaba siendo ocultado.

Hoy la información sólo es propaganda

¿Cómo comenzó todo?

Sin embargo, a principios de la década de 2010 se notó un cambio de los esfuerzos para dar forma a la información de manera que se ocultaba parte de la misma. Esto fue particularmente cierto entre las compañías farmacéuticas que contrataron a grandes empresas de relaciones públicas para evitar que sus oscuras historias vieran la luz.

Pero, definitivamente, la práctica de informar sesgadamente despegó entre 2015 y 2016, con Donald Trump. Con Trump ya se organizó una campaña a través de los medios para desinformar desde el sesgo ideológico y socavar esa figura política que inoportunamennte se había interpuesto en los planes globalistas de los Demócratas.

Todo esto empezó a crear este alocado panorama informativo al que hemos llegado hoy. En lugar de periodistas que buscan desentrañar la verdad, tenemos ahora «escritores que buscan difundir cualquier cosa que las empresas, los científicos o políticos establecidos quisieran que se dijera, sin ser sometidos a verificación, a contrastación ni a análisis crítico y a expensas, a menudo, de la precisión informativa.

Ahora, en lugar de periodistas y reporteros reales, los medios están infiltrados con propagandistas o divulgadores sesgados que deciden qué son «noticias falsas» y cuales no. Las Big Tech se incorporaron a la campaña contra Trump desde el principio. Una campaña de cabildeo de propagandistas entre bastidores se reunió con Facebook y acordaron qué era lo que se debía comenzar a censurar y que información estaba sujeta en verificación, verificación que propiamente era una censura. Propiamente acusaron a Trump y a sus seguidores de lanzar fakenews para crear sus contrafakenews.

El término «noticias falsas» se popularizó después de la elección de Trump, pero en realidad comenzó antes de eso: fue una invención del sitio web de activistas políticos First Draft News , que está parcialmente financiado por Google. I

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Hoy la información sólo es propaganda

Invitando a propagandistas a la sala de redacción

Estamos en medio de una guerra de información en la que es difícil distinguir la verdad de la ficción o la mentira. Los periodistas ya no son los guardianes de la verdad de antaño; sino que toman la información de escasas fuentes centralizadas y conflictivas, y luego tratan de convencer al público para que crea en ese punto de vista particular que transmiten.

La ardua labor del periodista de antaño, de escarbar para sacar a relucir la verdad ha sido cambiada por la comodidad de tomar directamente las noticias de unas fuentes sectorizadas y sectarizadas que se encargan de centralizarlas, depurarlas separando lo que interesa al relato oficial y difundirla a los medios. Y toda información que entre en conflicto con el relato oficial es censurada o “desacreditada”.

Es un momento inusual en la historia en el que la propaganda ha invadido la profesión periodística y se realizan ímprobos esfuerzos para manipular a la gente de forma que confíe en una información censurada o sesgada y que aprecie como fiables a los verificadores de «hechos» de terceros, que se introdujeron como una herramienta para confundir y manipular aún más al público.

Así pues, cuando solo y siempre se escucha un lado de la historia y no se puede acceder a la otra parte de la información contraria, es casi imposible descubrir la verdad, y esa es precisamente la cuestión.

Muchos propagandistas han invadido en parte los medios, y aunque solía haber un cortafuegos que aseguraba la veracidad entre los reporteros y las personas sobre las que informaban, eso se acabó hace mucho tiempo.

En los medios no solo se invita a los propagandistas a influir en lo que informan, sino que los contratan, no solo como expertos y analistas o contertulios, sino también como reporteros. Los propaganderos tienen presencia editorial dentro de las redacciones. El reportero fiel a la veracidad e independiente ha desaparecido de la escena.

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La campaña de desinformación de COVID

A principios de 2020, cuando la pandemia comenzó a gestarse, Bastante rápido se observó que ciertas cosas que se decían públicamente eran falsas o dudosas, y ciertas cosas que otros científicos decían en privado sonaban ciertas, y en retrospectiva se ha demostrado al final que son eran ciertas, al menos, ahora dos años después se empieza a disipar la neblina covidocrática .

Al principio, bastantes científicos cuestionaron los consejos que daban los científicos y responsables de salud de los gobiernos, pero pronto bajo la presión del relato oficial empezaron a decir, en privado, que no se atrevían a hablar por miedo a ser tachados de polémicos y a que los llamaran ‘negacionistas del coronavirus’- frase que fue tomada como grito de guerra por los medios-. Y en segundo lugar, temían contradecir a los que habían sido imbuidos como emisores «fiables» del relato.

Ciertamente, las opiniones de esos científicos merecían ser escuchadas, pero el miedo a hablar los hizo callar. Temían perder sus subvenciones, ya que la mayoría de las subvenciones para investigación son financiadas por el gobierno. Si al gobierno no le gusta lo que alguien dice o hace, lo pueden despedir o no volver a obtener una subvención nunca más, poniendo fin a su carrera y amenazando su sustento futuro.

Un entorno realmente peligroso tomó posesión de la «verdad científica» la ocultó en parte e impidió que los científicos que tenían información y opiniones valiosas ejercieran su labor de divulgación crítica.

La controvertida financiación del gobierno de EE. UU. de la investigación de ganancia de función en China y la idea de que el SARS-CoV-2 podría haber venido de un laboratorio chino fueron extraídas de la escena informativa.

Literalmente se dio forma sesgada a la información usando reporteros para hacerlo. Las figuras de salud pública están fuertemente involucradas en toda esta falsedad pública.

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La ‘teoría de la conspiración’ se usa para descalificar a los discrepantes

De forma intencional el término «teoría de la conspiración» ahora se usa para descartar narrativas que van contra la corriente. El término mismo fue ideado por la CIA como respuesta a las teorías sobre el asesinato de JFK.

El término «teoría de la conspiración» ha perdido significado ahora porque se ha abusado en su uso. «Desmentido», «charlatanería» y «antivacunas» son términos que se utilizan de manera similar como herramientas de propaganda.

Se ha depauperado tanto el término que ahora, cuando las personas lo escuchan, están condicionadas a pensar que lo que dicen los ‘conspiranoicos’ es falso. Es un diseño psicológico que induce la percepción de que algo es falso. Sin embargo, el sentido común nos dice que si alguien está tratando de desacreditar algo, generalmente significa que hay un gran interés detrás del asunto y debería encender nuestras ganas de buscar más información sobre el asunto.

Hoy la información sólo es propaganda

La realidad está siendo alterada en tiempo real

Tal como está, la información se cambia en tiempo real para cumplir con la agenda común. Esto incluye definiciones, y en sitios web oficiales de los gobiernos. Los ejemplos de definiciones que se han cambiado recientemente incluyen las de pandemia, inmunidad colectiva, vacunas y antivacunas.

Prácticamente todas las formas de información y fuentes que pueden ser adulteradas lo han sido. Eso incluye las definiciones porque estas son formas importantes de influir en el pensamiento. El lenguaje es muy poderoso. La gente no quiere ser identificada con ciertos nombres y etiquetas.

Recuerden ‘1984’, la novela de George Orwell sobre una sociedad futurista, bajo la cual la historia se reescribía en tiempo real para encajar con la versión que el gobierno quería o el partido quería que fuera. Las definiciones ahora se están reescribiendo y cambiando en tiempo real para que encajen con la visión que el statu quo quiere que la gente piense.

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Conclusión

La verdad siempre ha requerido de los esfuerzos del hombre mientras que la mentira fluye sin trabas; para escapar de esta haga su propia investigación, tome sus propias decisiones, piense por sí mismo. Confíe en su disonancia cognitiva, use su sentido común. Va a tener razón más a menudo de lo que piensa, pero abra su mente, lea mucho, piense mucho y no crea la narrativa predominante al pie de la letra. Alcanzar la verdad hoy en día no es tarea para vagos.

Decía Ortega y Gasset que «En toda lucha de ideas o de sentimientos, cuando veáis que de una parte combaten muchos y de otra unos pocos, sospechad que la razón está en estos últimos. Noblemente prestad vuestro auxilio a los que son menos contra los que son más».

(FiN) Hoy la información sólo es propaganda

FiN

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