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El genuflexo felón tarambana

Escritor Español Petrusvil

17/09/2021
Tiempo de lectura 1 minutos.
El genuflexo felón tarambana

Por sus actos le conoceréis no por la palabra que gasta. La testa vence como buey de carga, sumiso al yugo de los que sostienen la ambición que le castra,;esa por la que suspira su narcisona fachada. (El genuflexo felón tarambana)

Semejante sátrapa se vende como carne de portada arrastrando su dignidad por los páramos sedicentes de España; llevando tras él la pesada carreta de sus felonías; mancillando el honor del alto reino en el que plantó sus pezuñas enfangadas de cornudo desleal de mirada vacua o, mejor, «evacuada».

Para sostenerse enculado en la poltrona por donde encima nos mea y nos caga no dudará desmembrar y vender a trozos su patria. Veinte monedas de plata por cada retal de bandera, veinte votos comprados por cada quintal de soberanía regalada.

Corretea impúdica cual burdelera madama, atendiendo solícita los vicios de condes golpistas y gudaris terroristas que extorsionan con sus sicalípticas fronteras inguinales. Cucos parasitarios que al son de sus insaciables piadas el peculio de todos engullen para sus orgiásticas pajarradas.

El genuflexo felón tarambana

Pasose el ínclito tarambana veinte días de vangacia pagada en la Mareta ensayando la servil postura genuflexa. Practicando la rendición encorvada del gorrino banderas, perfeccionando las flexiones de cerviz para la cuatribarrada bandera de los barretinados mestas. «Mírese fijamente las puntas de los pies» le insistía el jefe de protocolo; y le costaba un mundo al gañán de terciopelo, no por rebajarse en la súplica, cosa que dominaba, sino por la narcisista soberbia que domeña su alma atrofiada.

Rebuscando por la historia humana sólo encuentro unos personajucos que son fiel reflejo de sus rastreras andadas: Aquellos soldados de rapiña que repartiéronse en cuatro partes las divinas ropas y sorteáronse la luminosa túnica blanca, tejida de una pieza, a los pies de la cruz cristiana. Seméjales en grado sumo el corrupto mercenario que estas letras glosan a modo de ripiosa prosa, escarnecedora de sus supurantes bajezas ladronas.

No se recuerda en nuestra historia tamaño menda que osara tan vil afrenta, ni petimetre engolado dotado de tanta fatuidad infecta. En vender lo que no es suyo su caciquismo sustenta. Y pensar que su arribismo mocionero nos lo puso en la chepa con la anuencia rastrera de diputadillos aupados por esta democracia de pega,; engendros vampíricos de los restos electorales que en nuestra España medran: ¡Cómo no va a inclinar ante ellos su huera cabeza!

El video de la retirada de la bandera españolo por orden de Aragonés:

El genuflexo felón tarambana

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