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Panegírico a Montse de su hijo Ale

21/02/2024

Escritor Español Petrusvil

Poeta, escritor, divulgador y analista.
Tiempo de lectura 5 minutos.
Panegírico a Montse de su hijo Ale

Panegírico a Montse de su hijo Ale

Sant Cugat del Vallés, Barcelona, España. 6 de agosto de 2023 (Panegírico a Montse de su hijo Ale)


Carta póstuma a Montserrat Viñeta Manero de su único hijo, Alejandro Villegas Viñeta


Querida Montse, hija, hermana, prima, amiga, profesora, tía, esposa, madre (o, como siempre preferiste, mami):

Naciste en Borgonyà (en Sant Vicenç de Torelló), un 24 de agosto de 1954, hace poco menos de 69 años como indica la dedicatoria que hemos repartido. Sí, 5 años antes de lo que figura en tu DNI. Nunca te gustó cumplir años. Como mujer de fe impertérrita, eras más del día de tu santo, la nostra rosa d’abril. Aún recuerdo que siempre decías que tenías la misma edad, hasta que un buen día cogí tu cartera a escondidas para revisar tu DNI. Tan sólo unos años después descubrí tu edad verdadera cuando la tía Mari Carme (tu hermana menor, que en paz descanse) cumplió 50 años antes que tú (algo no cuadraba). Nos quedaremos con la duda sobre cómo lograste urdir tal argucia contra el inexorable paso del tiempo.

Los que hemos tenido el honor de conocerte bien sabemos lo tenaz y persuasiva que fuiste. No sólo con chascarrillos como este, sino fundamentalmente para lograr el bien para tus prójimos, quienes fuimos siempre el centro de tu vida: tus padres, tus hermanos, tus primos, tus amigos, tus alumnos, tus sobrinos, tu marido y tu hijo. Tu carisma y tu personalidad arrolladora estuvieron siempre al servicio de los demás.

Hija de Vicenç Viñeta (descansa en paz, Avi) y de Ana María Manero (yaya, tus 8 hijos, los que están aquí y en el Cielo, tus 26 nietos y tus 7 bisnietos, te queremos muchísimo; no sabes lo mucho que te adoraba y admiraba tu primogénita, Montse, y cómo nunca perdía ocasión de mencionarlo cada vez que volvía a casa después de estar un rato contigo).

La mayor de 8 hermanos, tras pasar gran parte de tu infancia ya en Sant Cugat (en la escuela de las franciscanas, de dónde conservaste buenas amigas), te fuiste de casa con apenas 17 primaveras. Estuviste unos cuantos años en la Obra y te acabaste titulando en Física (Astro-física, para más señas) tras vivir en Zaragoza y Palma de Mallorca

Panegírico a Montse de su hijo Ale

Nunca hablaste en mucho detalle de aquella época, pero, además de forjar, nunca mejor dicho, amistades para toda la vida, conservaste un amor sincero por la Obra que nunca se marchitó. Hermana de 6 alumni de Viaró, decidiste (y fuiste tú, porque Papá solamente tuvo la última palabra que todo buen hombre debe conocer: “Sí, cariño” —disculpad, son dos palabras; Mamá, con lo perfeccionista que fuiste, sé que me estarás corrigiendo desde el Cielo) […decidiste] que tu único hijo se escolarizara también en Viaró. Por ello te estaré agradecido siempre. Los hermanos que no tuve en casa, los conocí ahí sin duda.

En cualquier caso, siempre fuiste un pájaro libre. Nunca te gustó que nadie te dijera lo que tenías que hacer (aunque a veces no habría venido mal, no te enfades). Como decía, tuviste una fe a prueba de balas que ojalá se nos pegara a todos. Viviste cristianamente, pero también intensa y libremente, labrando tu ca-mino a tu manera. Sin ira, libertad, que cantaba Jarcha. Reina de los torneos de bridge, la espeleología, los vuelos en avioneta, los días enteros a la orilla del mar cual lagartija, las escapadas a tus amadas Baleares y a tu queridísima Costa Brava al son dels mariners de Calella, aquellas Habaneras que hacían las delicias de tus oídos…

Desde un punto de vista profesional, fuiste una profesora incansable durante prácticamente toda tu vida, incluso antes de acabar la facultad. Dedicaste miles y miles de horas a tus alumnos (con el acrónimo de MVM con el que eras archiconocida en las facultades, especialmente en la de Farmacia). No sólo transmitías conocimientos de como Matemáticas, Química y, la más temida de todas, Físico-Química (para ello, contabas con una inteligencia preclara y una memoria prodigiosa, todos lo sabemos).

También dabas apoyo moral y emocional (eso que hoy en día se llama ser “coach”, tú ya lo eras desde tu época universitaria). Tus alumnos superaron situaciones difíciles y lograron sus objetivos gracias a la ayuda y la atención que, con tanto cariño, les prestaste. Dejaste una huella imborrable en ellos que, en muchos casos, permaneció en forma de bellas amistades que has conservado hasta tus últimos días.

Panegírico a Montse de su hijo Ale

Conociste a Pedro (Papá), el que te llamaba Bambi y te escribía poesías de amor, y supongo que en algún momento te preguntaste: “¿Qué hace una chica como yo, con un chico como este?”. Una catalana y un sevillano. Tú, tan ordenada, correcta, fina, seria (esto último no siempre, eras camaleónica en el buen sentido de la palabra). Papá, más caótico, con su guasa andaluza, sus bromas e incluso sus historietas sobre antiguos ligues que tanto te escandalizaban.

Lo vuestro no fue fácil, ni salió adelante a la primera. Te hiciste de rogar, pero no había muralla que la poesía del literato de la familia no pudiera traspasar, pedida de mano en los jardines de Aranjuez mediante. Os casasteis un 30 de junio de 1990 en tu Borgonyà natal. Debes haber sido de las pocas novias que llegó con puntualidad suiza a la iglesia y que, para colmo, tuvo que esperar en el altar porque Papá se perdió (en aquella época no había Google Maps). L’avi Vicenç señaló con acierto, y algo de sorna, que toda la familia Viñeta ya estaba presente pero todavía no había llegado ningún sevillano…

Con una mijina de retraso, os disteis el sí quiero, ese día y cada día durante 33 años de matrimonio, hasta que tu repentina muerte os ha separado. Habéis cumplido con creces los votos matrimoniales, esto es, os habéis amado y respetado en la prosperidad y en la adversidad, en la salud y en la enfermedad, todos los días de vuestra vida juntos.

Y mami, me has dado la vida. No hay palabras para describir todo lo que has hecho por mí. Te doy las gracias con todo mi corazón y te pido perdón por las veces en que te he fallado, aunque a veces no lo pusieras fácil. Te quiero y te querré siempre y tus consejos guiarán mi camino hasta el día en que me muera.

Querida Montse, hija, hermana, prima, amiga, profesora, tía, esposa y madre:

Te has ido al Cielo de repente, sin previo aviso. Tras superar una neumonía hace unos meses, pensábamos que te quedarías con nosotros más tiempo. Nos has dejado un ejemplo póstumo de vida virtuosa, cumpliendo la máxima: “Vive de tal manera que tu muerte sea escandalosamente injusta”. Sin duda, tu muerte lo ha sido.

Como todo ser humano, has tenido tus fortalezas y tus flaquezas. En cuanto a las primeras, has sido la viva personificación de la caridad y la generosidad. No mencionaremos las segundas, pues ni es el momento, ni nos corresponde a nosotros hacerlo. En su conjunto, has vivido una
vida buena que, como fieles depositarios de tu legado, intentaremos emular y que San Pedro, a buen seguro, certificará a las puertas del Cielo.

El último mensaje que me enviaste entre una y dos horas antes de tu repentino fallecimiento fue “Yo te quiero más”. Como (casi) siempre, tenías razón. Nos has querido más y mejor. Por favor, sigue cuidándonos desde el Cielo a la espera de volver a estar otra vez juntos.

Descansa en paz, mami.

Misa funeral por Montserrat Viñeta Manero. (D.E.P. , 3 de agosto 2023)
Sant Cugat del Vallés, Barcelona, España
6 de agosto de 2023

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