
Paiporta | Solos ante la riada
Paiporta | Solos ante la riada
–>| Paiporta, un mes en el fango: un pueblo roto ante el abandono del Gobierno. (La Gaceta)
Dicen que el tiempo es el olvido y esto es máxima referencial para los politicastros infames de nuestros días.
Lo saben, son muy conscientes de que tienen que manejar el tempus político pero lo que habitualmente hacen estos caciqueses dejarlo pasar. Estos sátrapas creados a sí mismos que llegaron a auparse a las altas jerarquías políticas. por dedicar todo su tiempo vital a trepar como comadrejas por el árbol del aparato político respectivo.
Es especialmente dañino y pertinaz como a las malas noticias dan puerta y salida de la realidad política, como las dejan aparcadas en el cementerio de elefantes de sus errores por omisión o inacción y de su desidia institucional. Sitas, las tragedias, en el desierto seco y yermo del olvido, la placidez hedónica del jerarca consume sus días de desgobernanza con la tibieza del inane y las ojeras del masturbador político compulsivo.
Un mes ha pasado y la asolada y desolada Paiporta sigue esperando auxilio de una clase política que abandona a sus ciudadanos en la desgracia, en su pena, en la pobreza sobrevenida injustamente y sobre la podredumbre que anida en el lodo y en las aguas putrefactas.
Rebasa más que la indignación, es una ignominia, es execrable, de una maldad inimaginable, fechorías de malnacidos, de unos personajes sin dignidad ni corazón que en mucho parecen sicarios del diablo, y sólo piensan en su predio político y en sus prebendas.

Es incomprensible la pasividad de la sociedad española, no en la ayuda en la que generosamente se ha volcado, sino por la apatía que denota su mansa servidumbre. Pueblo ayuda a pueblo, sí, pero pueblo derroca a tiranos también. Y es mucho más efectivo porque impide al mal hacer su trabajo y devuelve la sociedad al bien común y al orden. Ese que para nuestros políticos ha dejado de existir, para los que sólo existe el bien propio.
La historia está llena de levantamientos, unos exitosos y otros fracasados, pero había gallardía donde ahora sólo hay la cobardía del pueblo. De estos que por confiar en mantener su predio, lo que tienen, mirando hacia el otro lado, lo perderán todo por su inacción. De esto también hay ejemplos en la historia.
La pasividad del político a lo largo de los años, la mirada vuelta hacia sí mismo ante una catástrofe humanitarial, sin precedentes cercanos y no por reiteradamente avisada por los hechos sobradamente repetidos durante cientos de años en la zona de la Rambla del Poyo, que no ha sido ni prevenida ni resuelta. Y ahí deberían penar todos los políticos de toda sigla y color. Ni uno se salva desde el presidente, ministros, todas la oposición, ptes de CCAA, … hasta los consistorios locales.
La mentiras y los falsos relatos, jurados y perjurados todos con la mano vilmente puesta sobre los cuerpos inertes de los muertos y sobre la desgracia de los que sobrevivieron a la debacle, que quedan abocados a una inesperada y horrible vida de ruina y desolación. Esta ignominia teatrera de los politicastros echándose las culpas mutuamente mientras las gentes de Paiporta imploraban, clamaban a gritos ayuda: Esos ilícitos penales por omisión del deber de socorro deberían ser juzgados como crímenes de lesa humanidad.
FiN

By Petrusvil













