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Meditaciones

23/06/2024

Escritor Español Petrusvil

Poeta, escritor, divulgador y analista.
Tiempo de lectura 12 minutos.
Meditaciones

Tabla de contenidos

Meditaciones

Meditaciones

Meditación del oyente y del hablante

Meditaciones

Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse, …

Santiago 1, 19

La atención es la forma más rara y pura de generosidad.

Simone Weil

Abandónase uno cuando se entrega para escuchar al otro, cuando ama su palabra, también entregada, que viene generosa del interior ignoto del otro.

Como cuando entrega su alma a Dios el que Le habla, la entrega también el que Le escucha, así también, el que al prójimo engalana con toda la atención puesta en su espíritu pues, este a su vez, va con todo su ser, entregado.

No encuentro amor más desprendido que entregar al otro una parte de mi vida para amar la suya que sale de su boca, ni tal distingo del amor del otro cuando muda su alma al que escucha. La entrega es mutua pues uno escucha y otro habla, tal es la sinapsis que une las almas.

Y es que para escuchar al otro hay que desprenderse de uno mismo para poder aprehender todo esa ánima expuesta, a llaga viva, yacente sobre su verbo entregado, ese que el oyente gana para sí, al entender al otro, al alcanzar otro modo genuino, distinto, de comprender la vida, vista esta desde otra alma desnudada.

Contemplar la belleza interior del otro pocas veces nos es cosa dada por lo que hay que permanecer atento a su acontecer, y cuando llega: Mudo para abarcarla y vacío para llenarse de obra tan regalada.


Meditación: Instrumento de Dios

Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. 16 El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.

Marcos 16:15-18

Me puse a hablar como si estuviera despierto; pero pronto me di cuenta de que las palabras que decía no eran mías, sino que alguien las ponía en mi boca: ¡Oh, Jesús todopoderoso! Junté las manos y empecé a rezar; entonces sentí que otra mano apretaba firmemente las mías.

Seguí rezando, sin detenerme ni un momento. A poco me vi en Su seno, contemplándole cara a cara. Dirigiéndose a mí, me preguntó si estaba preparado para su llamada y le contesté: «¡Señor! Mejor lo sabrás tú que yo, sea tu voluntad».

Entonces —me dijo— «estás preparado, sigue, tienes mucho trabajo que hacer en mi nombre. No desfallezcas estoy contigo y hablo por tí. Serás mi instrumento».


Meditación sobre el amor y su benéfico influjo

La mejor autoayuda, la mejor alza personal es que nos amen. Que te quieran y dejarse amar – amor recíproco-, aceptar ese amor, mejora ipso facto – como una levadura del alma- al afortunado.

El amor nos permite ver a los demás a nuestra imagen y semejanza, como Dios los ve, imagen tal que a la suya propia nos creó.

Al serte entregado el amor libremente y ser aceptado, libremente también, se te muestra el Amor Conyugal como Dios lo pensó. Algo que asusta, como supieron Adán y y Eva, nuestros primeros padres. Lo del pecado original que nubla el entendimiento humano, lo de las hojas de parra lo recibimos en heredad pero el Amor nos devuelve en el espejo que nos pone por delante – liberándonos de la bruma para ver con claridad- lo que auténticamente somos: Hijos de Dios.

Vemos a Dios en nuestro cónyuge y se convierte, porque así lo hemos querido y prometido, en nuestra ayuda adecuada para lanzarnos hacia donde no alcanza nuestra vista. La persona amada nos dice a lo que tenemos que aspirar pues, a la vez que nos ama, nos exige. Complementa nuestra alma como nadie más puede llegar a hacerlo.

Quien te ama te muestra, en la imagen reflejada en sus dos pupilas, un rostro tuyo que vale mucho más de lo que tú vales sólo; y, además, una vulnerabilidad a la decepción que no puedes permitirle, un deseo irrefrenable de no fallarle ni faltarle, porque te exige en la misma medida que se te entrega por entero. Quien te ama se pone en tus brazos. No puedes dejarlo caer porque entonces caes tú detrás. Y este lazo, este sostener al otro, va en las dos direcciones, es recíproco. En eso consiste la lealtad.

Sostenerlo es asir la imagen elevada que de tí tiene, que es a la vez la que te eleva y la que te exige. Este es el motivo por el que las personas le tienen tanto miedo a esa promesa, y es así porque además de la dulzura y el gozo de ser amado, eso te obliga a ser infinitamente mejor de lo que eres.

El amor no es ciego: mira con unas lentes de aumento moral, un telescopio divino, que te impele a elevarte, a ser mejor. El legado de la libertad que Dios nos entregó lleva consigo la responsabilidad sobre quién hemos elegido amar.


Meditación: El bien supremo del fracaso del mal

Cuando el mal fracasa se produce un bien Supremo, el obrar del Dios providente aparece diáfano y nos señala la senda del bien. Debemos prestar especial atención a estas manifestaciones divinas.


Soledad, fe, comunidad cristiana y salvación

Meditación

El privilegio de la soledad es no tener que negociar el trayecto vital con nadie. Esto lo podemos hacer, es más conviene hacerlo de vez en cuando para orientarnos o reencontrarnos con nosotros mismos. Pero no podemos hacerlo absoluta ni continuamente pues supone un triste privilegio porque en el encuentro en común con el otro, y en lo que este supone de renuncia, hallamos el amor que entregamos y recibimos. Amor que escribimos con mayúsculas divinas si tenemos presente a Dios.

Se da la paradoja que el ermitaño o la monja  de clausura que viven en soledad, no están solos porque renuncian a todo por Dios, entregando sus vidas a Dios, y a rezar por los demás, están en el Amor más grande concebible.

Pero el cristiano laico, el religioso, y el sacerdotal – que ejerce su ministerio epistolar, apostolar y de vehículo intermedial de Cristo en los sacramentos que nos dejó- aun pudiendo o debiendo, ambos, buscar la soledad en ocasiones – incluso aquellos sitos en su soledad temporal sobrevenida, como es mi caso – digo, que pueden estar ocasional y parcialmente solos para estar y hablar consigo y con Dios que con ser cosa muy importante no basta: Pues principalmente la mayoría de su vida la deben vivir con sus hermanos en Cristo, esto es recibir y dar ejemplo de vida cristiana, de todos y a todos.

Todos, constituímos la Iglesia de nuestro Señor Jesucristo. Todos somos hermanos en la fe y todos debemos dar ejemplo. La vida en comunidad cristiana busca y se esfuerza cotidianamente en vivir como Cristo vivió. Por eso Cristo creó la Iglesia.

El cristiano que vive su fe de modo intimista, encerrándola en su interior, y la adapta al peculiar y circunstancial mundo que le ha tocado vivir es propiamente peor que un pagano, pues vive en la apostasía nihilista que le lleva a una fe vacilante y acomodaticia. A una fe Protestante, esto es, cree que sólo con la fe, obviando sus obras, su comportamiento y sus pecados, se salva: Cree en una salvación sobrevenida, en la que sólo basta la fe (fideísmo). El protestantismo manifiesta así su contínua y malévola intrusión en el catolicismo para destruirlo. Los hechos históricos han demostrado que la lucha contra este cisma de la Iglesia que emprendieron los españoles hace quinientos años estaba más que justificada.

Muchos católicos postmodernos, por más que disimulen o simulen socialmente su pertenencia, ya no son miembros de la Iglesia de Cristo porque viven su escasa espiritualidad en soledad, es más, no necesitando a Cristo en su vida ni necesitando la ayuda espiritual de sus hermanos en la Iglesia, puesto que creen que le fe «per se» ya les salva, viven en la soledad espiritual más absoluta no exenta de la vacuidad y la frivolidad del pagano. Así, aunque equivocadamente lo supongan, no son ni pertenecen ni viven en la comunidad cristiana que impele y ayuda a sus miembros a llevar una vida en Cristo coadyuvada con sus sacramentos, los cuales nos fueron otorgados por Cristo para ayuda y salvaguarda de nuestras almas. La fe sin obras es una fe inútil:

Mc 10.17,19 Le preguntó: ‘Maestro bueno, ¿qué tengo que hacer para conseguir la vida eterna?. Jesús le dijo: …Ya conoces los mandamientos …
Stgo 2.26 Porque así como un cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe que no produce obras está muerta.
Ap 2.23 Así entenderán todas las Iglesias que yo soy el que escudriña el corazón y la mente, dando a cada uno según sus obras.
Ap 20.12 Entonces fueron juzgados los muertos de acuerdo con lo que está escrito en esos libros, es decir, cada uno según sus obras.

Cristo no fundó una iglesia porque sí, sus motivos eran muy evidentes: El «no es bueno que el hombre esté solo» del Génesis toma una dimensión universal y salvífica- con la Verdad Revelada- y de hermanamiento en la fe: La Iglesia es el lugar común del cristiano en esta vida, donde cada cristiano deja de estar sólo y transita en en compañía hacia la Salvación. El mensaje de Jesucristo es claro y diáfano, tanto y en tal medida que sigue siéndolo hoy en día tal cuál fue transmitido. No se adapta al mundo sino que exige que seamos como Él fue y estemos dentro de la Iglesia que Él nos dejó junto con toda la Verdad Revelada.

Hay una vida espiritual individual de cada hombre con Dios iluminada por el Espíritu Santo que se complementa, se apoya y se nutre espiritualmente de una vida comunitaria en la Iglesia que nos lleva a la Salvación. Sirva de ejemplo de una obra de muchas posibles que cuando rezamos, se esté sólo o en congregación, se está con Dios y con la Iglesia, con todos nuestros hermanos en la fe y con aquellos que ya no están con nosotros. Incluso debemos hacerlo con más ahínco por los que, en estos tiempos convulsos, la tienen extraviada y sus actos devienen baldíos. Es más, debemos ayudarles con nuestro ejemplo a que la recuperen y vuelvan al redil.

Lo demás, humildemente, lo dejaremos a la providencia de Dios. Él sabe mejor que nosotros.

Anexo: Citas del Antiguo y del Nuevo Testamento

En otras palabras, si decimos tener fe, pero no la traducimos en buenas obras, nuestra fe es inútil, como vemos claramente en los siguientes textos:

Gn 22.16 ‘Juro por mí mismo – palabra de Yavé – que, ya que has hecho esto y no me has negado a tu hijo …, te colmaré de bendiciones… Y
porque has obedecido mi voz, todos los pueblos de la tierra serán bendecidos a través de tu descendencia’.
Mt 3.8 Muestren los frutos de una sincera conversión, pues de nada les sirve decir: ‘Abraham es nuestro padre’.
Mt 3.10 El hacha ya está puesta a la raíz de los árboles, y todo árbol que no da buen fruto, será cortado y arrojado al fuego.
Mt 5.16 Hagan, pues, que brille su luz ante los hombres; que vean estas buenas obras, y por ello den gloria al Padre de ustedes que está en los Cielos.
Mt 19.17 Si quieres entrar en la vida, cumple los mandamientos.
Mt 16.28 Sepan que el Hijo del Hombre vendrá con la gloria de su Padre, …, y entonces recompensará a cada uno según su conducta.
Mt 25.29 Porque al que produce se le dará y tendrá en abundancia, pero al que no produce se le quitará hasta lo que tiene.
Mt 25.40 El Rey responderá: “…les digo que, cuando lo hicieron con alguno de los más pequeños de estos mis hermanos, me lo hicieron a mí”.
Mc 10.17,19 Le preguntó: ‘Maestro bueno, ¿qué tengo que hacer para conseguir la vida eterna?. Jesús le dijo: …Ya conoces los mandamientos: No mates, …
Lc 10.28,37 Jesús le dijo: ‘¡Excelente respuesta! Haz eso y vivirás’ … Y Jesús le dijo: ‘Vete y haz tú lo mismo’.
Lc 18.18,20 Le preguntó: ‘Maestro bueno, ¿qué tengo que hacer para heredar la vida eterna?’ Jesús le dijo: ‘Ya sabes los mandamientos: no cometas adulterio’
Hch 24.16 ‘Por eso yo también me esfuerzo por tener siempre la conciencia limpia ante Dios y ante los hombres’.
Rom 2.6 El (Dios) pagará a cada uno de acuerdo con sus obras.
Rom 2.10 La gloria, en cambio, el honor y la paz serán para todos los que han hecho el bien.
Rom 2.13 Porque no son justos ante Dios los que escuchan la Ley, sino los que la cumplen.
Rom 6.15 Díganme: el hecho de que ya no estemos bajo la Ley sino bajo la gracia, ¿nos autoriza a pecar?. Claro que no.
Rom 6.22 Ahora, en cambio, siendo libres del pecado y sirviendo a Dios, trabajan para su propia santificación, y al final está la vida eterna.
Rom 11.22 Fíjate que Dios es a la vez bondadoso y severo: … bondadoso contigo, siempre que perseveres en el bien.
Rom 12.9,11,13 Aborrezcan el mal y procuren todo lo bueno … Sean diligentes y no flojos … Compartan con los hermanos necesitados…
Rom 13.13 Comportémonos con decencia, como se hace de día: nada de banquetes y borracheras, nada de prostitución y vicios, …
1 Cor 6.9 ¿No saben que los injustos no heredarán el Reino de los Cielos? No se engañen: ni los que tienen relaciones sexuales prohibidas…
1 Cor 15.58 Dedíquense a la obra del Señor en todo momento, conscientes de que con él no será estéril su trabajo.
2 Cor 5.10 Hemos de comparecer ante el tribunal de Cristo, para recibir …lo que ha merecido en la vida presente por sus obras buenas o malas.
2 Cor 11.15 Pero su fin será el que merecen sus obras.
Gal 5.6 Solamente vale la fe que actúa mediante el amor.
Gal 5.21 Les he dicho, y se lo repito: los que hacen tales cosas no heredarán el Reino de Dios.
Gal 6.9 Así, pues, hagamos el bien sin desanimarnos, que a su debido tiempo cosecharemos si somos constantes.
Ef 5.5 Ni el corrompido, ni el impuro, ni el que se apega al dinero, que es servir a un dios falso, tendrán parte en el reino de Cristo y de Dios.
Ef 6.8 El Señor retribuirá a cada uno según el bien que haya hecho, sea siervo o sea libre.
Col 1.10 Que lleven una vida digna del Señor y de su total agrado, produciendo frutos en toda clase de buenas obras.
Col 3.23 Cualquier trabajo que hagan, háganlo de buena gana, pensando que trabajan para el Señor y no para los hombres.
Col 3.25 El que no cumple recibirá lo que merece su maldad, pues Dios no hará excepciones a favor de nadie.
Flm 6 Ojalá esa fe se vea en las obras y manifieste todo lo bueno que tenemos en Cristo.
1 Tes 1.3 Recordamos ante Dios, nuestro Padre, su fe que produce frutos, su amor que sabe actuar.
2 Tes 1.11 Rogamos por ustedes: que nuestro Dios los haga dignos de su llamada, … haciendo que su fe sea activa y eficiente.
1 Tim 6.18-19 Que practiquen el bien, que se hagan ricos en buenas obras, … De esta forma … conseguirán la vida eterna.
Tit 3.8 Una cosa es cierta, y en ella debes insistir: los que creen en Dios han de destacarse en el bien que puedan hacer.
Heb 10.24 Tratemos de superarnos el uno al otro en la forma de amar y hacer el bien.
Heb 11.7 Por la fe Noé escuchó el anuncio de acontecimientos que no se podían anticipar, y construyó el arca en que iba a salvarse.
Heb 11.17 Por la fe Abraham fue a sacrificar a Isaac cuando Dios quiso ponerlo a prueba.
Heb 12.14 Procuren estar en paz con todos y progresen en la santidad, pues sin ella nadie verá al Señor.
Heb 13.16 No se olviden de compartir y de hacer el bien, pues tales sacrificios son los que agradan a Dios.
Stgo 1.22 Pongan por obra lo que dice la Palabra y no se conformen con oírla, pues se engañarían a sí mismos.
Stgo 1.27 La religión verdadera y perfecta ante Dios, consiste en esto: ayudar a los huérfanos y a las viudas en sus necesidades…
Stgo 2.10 Porque si alguien cumple toda la Ley, pero falla en un solo punto, es como si faltara en todo.
Stgo 2.13 Habrá juicio sin misericordia para quien no ha sido misericordioso.
Stgo 2.14 Hermanos, si uno dice que tiene fe, pero no viene con obras, ¿de qué sirve? ¿Acaso lo salvará esa fe?
Stgo 2.17 Lo mismo ocurre con la fe: si no produce obras, muere solita.
Stgo 2.18 Y sería fácil decirle a uno: “Tú tienes fe, pero yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin obras, y yo te mostraré mi fe a través de las obras”.
Stgo 2.20 ¿Será necesario demostrarte, si no lo sabes todavía, que la fe sin obras no tiene sentido?
Stgo 2.24 Entiendan, pues, que uno llega a la verdadera rectitud a través de las obras y no sólo por la fe.
Stgo 2.26 Porque así como un cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe que no produce obras está muerta.
1 P 1.17 El Padre que invocan no hace diferencias entre personas, sino que juzga a cada uno según sus obras.
1 P 2.12 De este modo, esos mismos que los calumnian y los tratatn de malhechores notarán sus buenas obras y darán gloria a Dios.
1 Jn 3.18 Hijitos, no amemos con puras palabras y de labios para afuera, sino de verdad y con hechos.
2 Jn 8 Tengan cuidado, para que no pierdan el fruto de sus trabajos, sino que reciban el pleno salario.
Ap 2.23 Así entenderán todas las Iglesias que yo soy el que escudriña el corazón y la mente, dando a cada uno según sus obras.
Ap 20.12 Entonces fueron juzgados los muertos de acuerdo con lo que está escrito en esos libros, es decir, cada uno según sus obras.
Ap 22.12 Voy a llegar pronto y llevo conmigo el salario para dar a cada uno conforme a su trabajo.


El mesianismo de las élites

El problema de nuestras élites es que ya no se conforman con ser necias y corruptas sino que se pretenden mesiánicas, que de satánicas maneras aspiran a pervertir la genuina naturaleza del alma humana.

Esa linde sagrada es el último valladar de defensa del hombre libre y debemos defenderla sin cejar en el empeño.

Prestémosnos a acorazar nuestro espíritu. Tenemos a Dios de nuestra parte, a Cristo como modelo de perfección y a la Virgen, como seguro amparo maternal. En la oración hallaremos la fuerza para combatir al maligno y a sus huestes.


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(FiN) Meditaciones

La contemplación de la belleza

By Petrusvil