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La libertad del poeta Hijo de Dios – Paul Claudel

Escritor Español Petrusvil

Poeta, escritor, divulgador y analista.
28/06/2022
Tiempo de lectura 5 minutos.

La libertad del poeta Hijo de Dios - Paul Claudel

Paul Claudel (Villeneuve-sur-Fère, Picardía; 6/VIII/1868- París, 23/II/1955) fue un diplomático y poeta francés. Representante principal del catolicismo francés en la literatura moderna. Académico desde 1946, cultivó la poesía lírica en la que utilizó un versículo bíblico en ritmo libre de propia invención. (La libertad del poeta Hijo de Dios – Paul Claudel)


Preludio

Nunca falta una objeción para presentar desde el punto de vista religioso contra la representación de las pasiones humanas en la escena. Es tan seria que ha impuesto silencio a un Racine, y Bossuet la ha desarrollado con gran fuerza en su carta al P. Caffaro. Se la resume en la siguiente frase: La naturaleza humana es tan débil y nuestras pasiones hacen presa de tal modo sobre ella, que su pintura sobre la escena o en un libro debe ser desaconsejada. Creo que se puede responder a este argumento impregnado de jansenismo y que no ha detenido a auténticos cristianos y aun a sacerdotes como Calderón y Lope de Vega. 

Pienso que ninguna porción del alma humana debe ser prohibida de ese modo y, si puedo decirlo, excomulgada, salvo esos tópicos de nuestro mundo interior donde los impulsos, y los motivos que forman nuestra existencia toda, adquieren su resplandor al estado de instintos salvajes. No existe región en el alma humana que no se preste a la exploración y a la evangelización y que no merezca estuđio y atención aunque fuese bajo la forma de una pintura experimental. Las pasiones no son sólo para el hombre una fuente de error, una esclavitud y un castigo, sino, además, un medio de purgación según la expresión de Aristóteles y de curación.

Resumiré diciendo que nunca una pasión debe ser separada de la Cruz. Falta algo a la pasión si el dolor no se mezcla a ella, y si ella no tiene una Cruz para abrazar. Y, por otra parte, falta algo a la Cruz y al Crucificado si esta Magdalena de hombros desnudos y dispersa cabellera no figura en el cuadro en que ella ha entrado en la Eternidad, El Cristo y la Magdalena son, para siempre inseparables.

 Es a sus pies [de la Cruz] que la belleza pagana se ha consumado, es el lugar que le ha sido reservado desde siempre y que no le será nunca quitado. Entre la Religión y la Música, entre la Religión y las Artes Plásticas y no hablo sólo del arte primitivo sino del arte de Miguel Angel y aun del Tintoretto, de Rubens y del Tiziano, jamás ha cesado de reinar la concordia.

La libertad del poeta Hijo de Dios – Paul Claudel

Sigue en Prosa poética: Yo, el hombre.

Yo, el hombre.

Yo sé lo que hago,

De la retoñada y de este mismo poder de nacimiento y de creación

IYo uso, yo soy dueño,

lYo estoy en el mundo, yo ejerzo por todas partes mi conocimiento.

jYo conozco todas las cosas y todas las cosas se conocen en mí.

tYo llevo a toda cosa su liberación.

Por mí

Ninguna cosa permanece ya sola, pues yo la asocio a otra en mi corazón.

¡Esto no es bastante aún!

¿Qué me importa la puerta abierta, si no tengo la llave?

¿Mi libertad, si yo no soy su propio dueño?

Miro todas las cosas, y ved todos que no soy su esclavo, sino el dominador.

¡Toda cosa

Sufre menos que lo que impone, obligando a que uno se reconcilie con ella, todo nuevo ser

¡Una victoria sobre los seres que eran ya!

¡Y vos que sois el Ser perfecto, vos no habéis impedido que yo sea también!

Veis este hombre que soy y este ser que yo tomo en vos.

La libertad del poeta Hijo de Dios – Paul Claudel

¡Oh Dios mío, mi ser suspira hacia el vuestro!

¡Liberadme de mí mismo! ¡Liberad al ser de la condición!

¡Soy libre, liberadme de la libertad!

¡Bien veo modos de no ser, pero no hay más que un modo sólo

De ser, que es ser en vos, que es vos mismo!

El agua

Aprehende el agua, el espíritu huele la esencia.

¡Dios mío, que habéis separado las aguas inferiores de las aguas superiores,

Mi corazón gime hacia vos, liberadme de mí mismo porque vos sois!

¿Qué es esta libertad, y qué tengo que hacer en otra parte?

Necesito sosteneros.

Dios mío, yo veo al perfecto hombre sobre la cruz, perfecto sobre el perfecto Arbol.

iVuestro Hijo y el nuestro, en vuestra presencia y en la nuestra clavado por pies y manos con cuatro clavos,

El corazón roto en dos y las grandes Aguas han penetrado hasta su corazón!

¡Liberadme del tiempo y tomad mi corazón miserable; tomad, Dios mío, este corazón que late!

La libertad del poeta Hijo de Dios – Paul Claudel

¡Pero yo no puedo esforzarme en esta vida

Hacia vos a causa de mi cuerpo y vuestra gloria es como la resistencia del agua salada!

¡La superficie de vuestra luz es invencible y yo no puedo encontrar,

El defecto de vuestras esplendorosas tinieblas!

Los estáis aquí y yo estoy aquí.

lY vos me impedís pasar y yo también os impido pasar.

l Y vos sois mi fin, y también yo soy vuestro fin.

¡Y como el gusano más ruin se sirve del sol para vivir y de la máquina de los planetas,

Así no hay un soplo de vida que yo no tome de vuestra eternidad!

¡Mi libertad está limitada por mi puesto en vuestra cautividad y por mi ardiente parte en el juego!

A fin de que no escape este rayo de vuestra luz creadora de vida que me está destinado.

Y extiendo mis manos a izquierda y a derecha.

A fin de que por mí

¡No exista ninguna laguna en el perfecto cercado que es de vuestras criaturas!

¡No hay necesidad de que yo muera para que vos viváis!

Vos sois en este mundo visible como en el otro.

¡El movimiento inefable de los Serafines se propaga a los Nueve Ordenes de los Espíritus,

Y he aquí el viento que se levanta a su vez sobre la Tierra, el Sembrador, el Cosechador!

Así el agua continúa el espíritu, y lo sostiene, y lo alimenta,

Y entre

Todas vuestras criaturas hasta Vos hay como un líquido lazo.

¡Yo os saludo, oh mundo liberal a mis ojos!

Comprendo por qué cosas estáis presente,

Pues que el Eterno está con vos, y que donde está la Criatura, el Creador no la ha abandonado.

¡Yo estoy en vos y vos estáis en mí y vuestra posesión es la mía,

Y ahora en nosotros al fin

Estalla el principio,

Estalla el día nuevo, estalla en la posesión de la fuente

yo no sé qué juventud angélica!

El corazón ya no marca el tiempo, es el instrumento de mi perduración,

Y el imperecedero espíritu mira las cosas pasajeras.

Pero, ¿he dicho pasajeras?; he aquí que ellas recomienzan.

¿Y mortales?; ya no hay más muerte conmigo.

La libertad del poeta Hijo de Dios – Paul Claudel

Todo ser, como es una

Obra de la Eternidad, es la expresión de ella.

Ella está presente y todas las cosas presentes tienen lugar en ella.

Esto no es el texto desnudo de la luz: ved, todo está escritode un extremo a otro:

Se puede recurrir al detalle más divertido: ni una sílaba falta.

La Tierra, el cielo azul, el río con sus barcos y tres árboles cuidadosamente en la orilla,

La hoja y el insecto sobre la hoja, esta piedra que sopeso en mi mano,

La libertad del poeta Hijo de Dios – Paul Claudel

El pueblo con todas estas gentes con dos ojos que a la vez hablan, tejen, regatean, encienden fuego, llevan fardos, completo como una orquesta que toca,

Todo esto es la eternidad y la libertad de no ser se le ha retirado,

¡Yo los veo con los ojos del cuerpo, yo los produzco en mi corazón!

¡Con los ojos del cuerpo, en el paraíso no me serviré de otros ojos que no sean estos mismos!

iAcaso se dice que la mar ha perecido porque ya la otra ola, y la tercera, y la decumana, sucede

A aquella que se resuelve triunfalmente en la espuma! 

Está contenida en sus riberas y el

Mundo en sus límites, nada se pierde en este lugar que está cerrado,

Y la libertad está contenida en el amor,

Recreo

En inventar en todas las cosas la más exquisita aproximación, toda belleza en su insuficiencia.

Yo no os veo, pero yo soy continuo con estos seres que os ven.

No se devuelve más que lo que se ha recibido.

¡Y como la gota seminal fecunda la figura matemática, distribuyendo la carnada abundante de los elementos de su teorema,

Así el cuerpo de gloria desea bajo el cuerpo de barro, y la noche

Ser disuelta en la visibilidad!

FiN

La libertad del poeta Hijo de Dios – Paul Claudel

Nota: Conferencia dada en Inglaterra en septiembre de 1925, copiada por Madge para Du Bos.

Captar el ritmo extraño e irregular de la vida – Henry James

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