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En defensa de la misa tradicional

06/07/2024

Escritor Español Petrusvil

Poeta, escritor, divulgador y analista.
Tiempo de lectura 6 minutos.
En defensa de la misa tradicional

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En defensa de la misa tradicional

En defensa de la misa tradicional

Seamos claros: invertir el rumbo en la complicadísima situación en la que la liturgia y la música sacra de la Iglesia católica se encuentran en el novus ordo no es nada sencillo, de hecho algunos pueden pensar que es casi un intento desesperado. La grandeza del rito de la misa tridentina está en acercar a Dios al hombre, en hacerle presente en nuestras vidas a través de la ecucaristía, en elevarle a sus alturas.

Y tomando el pan, dio gracias, lo partió y les dio, diciendo: Esto es mi cuerpo, que por vosotros es dado; haced esto en memoria mía.

Lucas 22:19

Recientemente, han llegado noticias preocupantes desde Roma de que la misa en latín será desterrada de casi todas las iglesias católicas. Se trata de una perspectiva dolorosa y confusa, especialmente para el creciente número de jóvenes católicos cuya fe se ha nutrido de ella. La liturgia tradicional es una «catedral» de texto y gestos, que se ha ido desarrollando como lo hicieron esos venerables edificios a lo largo de muchos siglos. No todo el mundo aprecia su valor y eso está bien; pero destruirla parece un acto innecesario e insensible en un mundo donde la historia puede fácilmente olvidarse. La capacidad del antiguo rito para fomentar el silencio y la contemplación es un tesoro que no se puede reproducir fácilmente y, cuando desaparece, es imposible reconstruirlo.

¿El sentido de la misa tradicional?

Será difícil borrar de la mente de muchas personas que la liturgia no es un momento de entretenimiento espiritual, sino que Dios debe estar siempre en el centro. No olvidemos que la liturgia es para la gloria de Dios y. luego para la edificación de los fieles. Si no consideramos que Dios debe estar en el centro, realmente perdemos el punto esencial de lo que debe ser la liturgia.

Con el paso de los años se ha hecho inentendible para el cristiano común, adosado a una misa festiva, comunitaria y de cánticos alegres, piensa que es para su disfrute, olvidando que el asunto es muy serio, no festivo.

  • Que el sacerdote dé la espalda es porque el centro de la liturgia es Dios, no él.
  • |Que todo se dice en latín porque es la lengua vernácula del cristianismo, una lengua común para todos los cristianos que invita al recogimiento y a estar con Dios.
  • |Que la música y el canto tradicional eleva el corazón de los fieles.
  • Que los silencios medidos nos invitan al recogimiento.
  • Y que toda la liturgia tradicional está enfocada a producir los necesarios frutos espirituales de los que tan necesitados estamos.

El sostenimiento del rito, la liturgia y la música sacra necesitan recursos, se necesita dinero. Haber desterrado de las iglesias a organistas, cantantes y músicos profesionales ha empobrecido notablemente la liturgia y devastado la música sacra. La situación en general en el orbe cristiano es trágica. Una mentalidad terrible se ha apoderado de muchos involucrados en la liturgia, que confunden la gratuidad, que es una actitud interna, con el apoyo necesario a las necesidades materiales de todos. Los laicos debemos ayudar a este sostenimiento de la tradición litúrgica.

Dejemos de denigrar el pasado con los modernismos al uso. Como católicos tenemos la suerte de tener y de ser parte de una maravillosa tradición litúrgica y musical. Y debemos sentirnos orgullosos de ello y promoverla,. No denigrarla como si fuera algo de lo que avergonzarnos. Basta de acusaciones absurdas contra quienes, con razón, aman a la Iglesia también por todo lo que hizo antes de 1965, que es verdaderamente maravilloso.

Dejemos que los símbolos vuelvan a hablar. Debido a la profunda ignorancia en la que ha caído la ecúmene católica, hemos perdido el sentido de los símbolos visuales y sonoros. Que hablen nuevamente los símbolos, la belleza de las vestiduras litúrgicas, la suntuosidad de las ceremonias, el canto armonioso. El hombre necesita del ritual para preparar y elevar su espíritu a Dios.

Los católicos encontramos en la liturgia tradicional de la Iglesia un perenne testimonio de ortodoxia de la fe, un cántico a la misericordia de Dios. Una asumpción de la humildad que nos pone en Sus manos, una sólida base para la vida interior,. Una fuente de la que fluye sin cesar la caridad, y una encarnación viviente del auténtico espíritu católico.

¿Se tendrá en consideración todo esto? La razón me dice que no, todas estas cosas serán ignoradas como siempre, pero la fe nos obliga a creer en los milagros.

En defensa de la misa tradicional
El vaticano prohibe la misa tradicional en Covadonga. Julio de 2024

Desde 1965 hasta la fecha ha habido innumerable solicitudes para mantenerla

El 6 de julio de 1971, The Times publicó un llamamiento al Papa Pablo VI en defensa de la misa en latín firmado por artistas y escritores católicos y no católicos, entre ellos Agatha Christie, Graham Greene y Yehudi Menuhin. Esta carta se conoció como la «carta de Agatha Christie», porque supuestamente fue su nombre el que impulsó al Papa a conceder un indulto, o permiso, para la celebración de la misa en latín en Inglaterra y Gales. La carta sostenía que «el rito en cuestión, en su magnífico texto en latín, también ha inspirado logros inestimables… por parte de poetas, filósofos, músicos, arquitectos, pintores y escultores de todos los países y épocas. Por lo tanto, pertenece a la cultura universal».

Una vez más, desde hace años, se repite la petición de salvar la misa tradicional. Como, recientemente, una carta firmada por importantes personalidades del arte y la cultura que se publicó The Times (Londres) en la que se pide al Vaticano salvar la misa tradicional. Entre otros firmantes, se encuentran Bianca Jagger (nicaragüense, mujer de Mick Jagger), Lord Lloyd-Webber (compositor y productor teatral), Dame Kiri Te Kanawa (cantante lírica), Princess Michael of Kent (mujer del duque de Kent, tío del rey Carlos y miembro de la familia real), Sir Andras Schiff (pianista húngaro), Tom Holland (escritor e historiador), Lady Antonia Fraser (historiadora angloirlandesa) y Lord Fellowes of West Stafford (escritor, autor entre otros, de Downton Abbey). La noticia con el listado completo de los firmantes pueden consultarla en la página de la Federación Internacional Una Voce

La carta está acompañada por una nota escrita por el director y compositor Sir James MacMillan, que dice:

Señor,

El 6 de julio de 1971, The Times publicó un llamamiento al Papa Pablo VI en defensa de la Misa tradicional en latín firmado por artistas y escritores católicos y no católicos, entre ellos Agatha Christie, Graham Greene y Yehudi Menuhin. Se la conoció como la “carta de Agatha Christie”, porque, según se dice, fue su nombre el que indujo al Papa a emitir un indulto, o permiso, para la celebración de la Misa en latín en Inglaterra y Gales. La carta argumentaba que “el rito en cuestión, en su magnífico texto latino, también ha inspirado logros inestimables… de poetas, filósofos, músicos, arquitectos, pintores y escultores de todos los países y épocas. Pertenece, pues, a la cultura universal”.

Recientemente han llegado noticias preocupantes desde Roma de que la misa en latín va a ser desterrada de casi todas las iglesias católicas. Se trata de una perspectiva dolorosa y confusa, especialmente para el creciente número de jóvenes católicos cuya fe se ha nutrido de ella. La liturgia tradicional es una “catedral” de textos y gestos, que se ha ido desarrollando a lo largo de los siglos como esos venerables edificios. No todo el mundo aprecia su valor y es previsible que así sea; pero destruirla parece un acto innecesario e insensible en un mundo en el que la historia puede perderse en el olvido con demasiada facilidad.

La capacidad del antiguo rito para fomentar el silencio y la contemplación es un tesoro difícilmente reproducible y, una vez desaparecido, será imposible de reconstruir. Este llamamiento, como su predecesor, es “totalmente ecuménico y apolítico”. Entre los firmantes hay católicos y no católicos, creyentes y no creyentes. Imploramos a la Santa Sede que reconsidere cualquier nueva restricción de acceso a este magnífico patrimonio espiritual y cultural.

Existe un libro editado por Joseph Shaw en el que se tratan detalladamente todas las peticiones formales que se hicieron a la Santa Sede para preservar la misa tridentina, desde 1966 hasta 2007. La primera petición fue iniciativa de la escritora italiana Cristina Campo quien pensó el pedir el apoyo de personas de la cultura y de las artes, más allá de su fe o práctica religiosa. Consiguió un buen número de adherentes, entre ellos, dos argentinos: Jorge Luis Borges y Victoria Ocampo.

La situación actual es un reflejo de la misma paradoja de los duros años ’60. Los católicos le decimos al Papa que , al menos, conserve la misa tradicional para la Iglesia como un acto de piedad y de respeto a la Tradición. Y, también, para el mundo como un intangible monumento cultural.

(FiN) En defensa de la misa tradicional

El Papa Francisco en sede vacante

By Petrusvil