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Emocionismo vs razón y fe

03/07/2024

Escritor Español Petrusvil

Poeta, escritor, divulgador y analista.
Tiempo de lectura 2 minutos.
Emocionismo vs razón y fe

Emocionismo vs razón y fe

Vivimos en una sociedad emocional, la razón está ensuciada por las emociones. Esto está relacionado con el hedonismo y el narcisismo vital que son el modus vivendi del hombre postmoderno. (Emocionismo vs razón y fe)

Esto es consecuencia directa del pensar nietzschiano y la huella freudiana-darwiniana que ha dejado al hombre en un vano vacío moral. La soberbia del hombre que se entrega a su ‘voluntad de poder’, no se debe Dios ni a regla externa alguna, así cae en el nihilismo y se entrega a los placeres porque su vida ya no tiene sentido. La vida ha dejado de ser ‘in excelsis transit’. 

Se busca constantemente la emoción porque es gratificante, es más fácil sentir que pensar. La emoción es como el sexo o como una droga, de hecho, si nos dejamos arrastrar por las emociones es porque tienen una rápida pero fugaz recompensa hormonal y vital. El cuerpo preso de las emociones libera unas hormonas que inducen el placer,  el bienestar y el éxtasis: Endorfina, serotonina, dopamina y oxitocina. La recompensa vital es un falso estado de vacía felicidad.

Así la respuesta a un mensaje emocional es más automatizada porque el hombre de nuestros días está más predispuesto a dejarse llevar por la emoción. Esto se ve cotidianamente en el exceso de consumo de entretenimientos: TV, RRSS, deportes, pornografía, etc.

Los políticos lo saben, lo alientan y lo usan, TODOS sin excepción (tanto Sánchez como Trump,  … TODOS) En este sentido todos son populistas. 

Esto no quita que ellos también sean emocionales, sólo que su especialización – otro mal de nuestro tiempo porque produce hombres incompletos- les lleva a ser racionalmente emotivos en su discurso pero no dejan de ser hombres de su tiempo.

Con lo dicho las distintas opciones políticas se inflan de emotividad. ‘Los míos’, ‘piensan como yo’, ‘los que no piensan como yo, son malos’… Estos es la llamada polarización política, la política de bandos al uso. No hay contraste de opiniones, ni crítica razonada, todo es una pulsión y una confrontación.

Incluso en el seno religioso se da esta confrontación dentro de cada religión y de cada iglesia pero se da, curiosamente, una búsqueda compulsiva en otras religiones, esto cuadra con el nihilismo, todo vale porque no hay nada cierto o cognoscible – este es el argumento que depaupera la razón-. También es el rechazo a la religión que supuestamente practico porque no se ajusta a mi ‘particular creencia’ y el acercamiento a las otras porque son menos conocidas y se necesita encontrar la que más me interesa, una religión personal «ad hoc». Ocurre ahora que hay tantas religiones como hombres. 

Yo, particularmente, he encontrado en mi fe Católica, en el mensaje diáfano e histórico de Cristo mi pilar, en la racionalidad que no está descartada por esa fe – Sto. Tomás y San Agustín y su concordancia con el pensamiento griego-. Razón y fe no están reñidas, puesto que las dos nos han sido dadas por el Creador para lograr atisbar el mundo con nuestras limitaciones (Benedicto XVI y San Juan Pablo hablaron también de ello). 

El cristianismo me llena de libertad, racionalidad y amor, y me libera de este insano emocionismo, del hedonismo y el narcisismo compulsivos como cosa malsana. Hay que ser humildes y recuperar la hidalgía. 

En mi escrito del Conservador están reflejadas estas ideas, la poquedad del hombre pero también su grandeza, lo que ha construido a lo largo de los siglos en la tradición usando la razón pero llegando a construirla, no como producto último de ella, sino por un ejercicio de prueba y error: ‘empirismo civilizatorio’ lo ,llamo. Sí, soy conservador, racional, consciente de mi poquedad y de mis limitaciones, nada mesiánico pues, un Hijo de Dios.

Conste, claro está y para aclarar, que no descarto en absoluto las emociones humanas que forman parte consustancial de nosotros mismos, y nos son útiles complementando la razón con las sensaciones y la intuición; hablo del emocionismo como actitud vital hedonista del hombre moderno, que doblega voluntades y animaliza al hombre.

Petrusvil