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El acoso Trans: La cruel desprotección de la niñez

Escritor Español Petrusvil

Poeta, escritor, divulgador y analista.
04/07/2022
Tiempo de lectura 3 minutos.
El acoso Trans: La cruel desprotección de la niñez

No se es consciente de que las mayores amenazas para nuestras democracias vienen siempre, directa o indirectamente, de perversiones educativas. Esto es debido a que el efecto de la educación sobre nuestra vida social no se nota hasta diez o veinte años despuës. ¿Quién va a plantearse problemas a tan largo plazo? (El acoso Trans: La cruel desprotección de la niñez)

Además, los peligros educativos se perciben siempre como ocultamiento o falsificación de la historia en la formación de infantes (nacionalismos o ideologías de izquierdas). Así como sustitución de lecciones científicas por visiones ideológicas como el wokismo, legetebismo, generismo, etc.; idearios que asolan nuestras universidades. 

Es decir, lo habitual es imaginar que lo que pervierte la educación son las influencias supersticiosas y retrógradas del pasado, no las supersticiones y oscurantismos del presente que apuntan al futuro. Esto constituye un gravísimo error porque estos últimos son los más dañinos y difíciles de combatir. Como bien señaló Chesterton, lo que hay que hacer es arriesgarse y esforzarse en combatir las nuevas ideas, no las viejas; por lo mismo que hay que esforzarse más para vencer a un hombretón de veinte años que a su abuela.

Actualmente, tanto en los países de la UE como en EE.UU., una de las más dañinas perversiones educativas (;que cuenta con el apoyo contagioso de las RR.SS. , medios de comunicación pero también de docentes y médicos sin escrúpulos) es la ideología queer o trans. Esta ofrece a los niños desde trempana edad la posibilidad de «elegir» su sexo; y modular su género de acuerdo con una disponibilidad ilimitada de opciones,; que no veta nada y detesta la normalidad sexual.

Para los niños así se produce un secuestro ideológico, el sexo deja de ser un hecho biológico inamovible. Y más tarde será desarrollado por cada cual de acuerdo con sus preferencias eróticas. Lo que era normal es atacado calificándolo como una coacción restrictiva surgida de la conspiración de los intolerantes.

El acoso Trans: La cruel desprotección de la niñez

Los niños padecen actualmente a través de las escuelas y las redes sociales un bombardeo educativo que convierte el cambio de sexo en una opción atrayente; un gesto de moda que confiere distinción a quien lo adopta y sobre todo atrae la atención de compañeros y adultos sobre el sujeto en un momento vital en que tal regalo es especialmente codiciado. 

Cuando hace público que «ha nacido con un cuerpo equivocado» y por tanto exige cambiar de nombre, de indumentaria, de alojamiento y de categorías deportivas; antes de pedir tratamiento hormonal y cirugía para completar de modo casi irreversible su transformación fisiológica (que desde luego siempre será ortopédica y nunca llegará a sus cromosomas). El neófito es acogido por un grupo de acólitos que le blindará contra los demás, empezando por sus padres; y le dictará la nueva jerga que debe utilizar pero también le aprisionará como cualquier secta y le afeará como una vergonzosa traición cualquier retroceso en el camino emprendido.

Esas sectas, que no renuncian a utilizar las amenazas y hasta formas de violencia contra los «fascistas» que se oponen a su manipulación de menores; inspiran un santo pánico entre adultos (a veces los propios padres, otras endocrinólogos, psicólogos, ministros, etc…) que no quieren verse «cancelados» por esos activos nigromantes al servicio del espíritu de los tiempos.

Desde luego, hay que ayudar a quienes sufren problemas de adaptación a su cuerpo y la interacción social; aunque rara vez los trastornos de la pubertad se resuelven con intervenciones médicas. El profesor Paul R. McHugh, jefe de servicio en psiquiatría del hospital Johns Hopkins, explica: «¿En qué la creencia de un hombre de que es una mujer aprisionada en el cuerpo de un hombre difiere de los sentimientos de una paciente de anorexia que se ve obesa? Sin embargo, no se trata el trastorno de esa paciente con una liposucción. Entonces, ¿por qué amputar a los pacientes que sufren disforia de género de sus genitales?».

El acoso Trans: La cruel desprotección de la niñez

 Lo cierto, como en el caso del aborto, es que hay importantes intereses económicos por enmedio: cada persona que inicia los tratamientos de cambio de sexo (y cuanto más joven mejor) se convierte en cliente esclavizado por las farmacéuticas de por vida. Entregar a quienes no tienen madurez afectiva ni física a estos procesos complejos que condicionarán gravemente su vida para siempre (tanto si prosiguen con el tratamiento como si tratan de revertirlo, lo cual es más difícil y doloroso cuando no imposible) es un auténtico crimen de lesa infancia, que además aspira a revestirse del oropel de la emancipación contra la tiranía de los binarios…

Lo cierto es que esta campaña engañosamente virtuosa en nombre del bien del niño es en realidad una negación de su derecho a ser protegido. En nombre de un supuesto bien del niño lo desprotegen y le dañan de por vida.

El transgenerismo no es más que el síntoma de una coyuntura política marcada por derivas identitarias y caracterizada por una crisis profunda de la racionalidad. Educar es formar seres humanos capaces de potenciar su humanidad y reforzarla del modo más veraz, solidario y creativo. Pero si no hay cuerpos, sexo, ni mujeres, ni niños… ¿qué queda de lo humano? Ser humano es aceptar la renuncia a la omnipotencia interiorizando los límites naturales. 

Nuestras sociedades padecen una auténtica disforia educativa, es decir, un rechazo ideológicamente inducido a cumplir la misión que ha correspondido a la paideia desde nuestros orígenes griegos y cristianos. Pero sin paideia humanista tampoco tendremos mucho tiempo democracia humanizadora…

FiN

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