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Datación de Jesús en la Historia – Joseph Ratzinger

Escritor Español Petrusvil

Poeta, escritor, divulgador y analista.
05/01/2023
Tiempo de lectura 4 minutos.
Datación de Jesús en la Historia - Joseph Ratzinger

Todavía abundan los que arguyen que Jesús no es más que un mito al que no reconocen su historicidad. En estas líneas Ratzinger nos resume las dataciones de Jesús en la Historia efectuadas por los evangelistas. Según Ratzinger la figura mítica es intemporal, no es ubicable en la Historia. Sin embargo Jesús si está ubicado en la Historia: Bajo dos emperadores romanos- Augusto y Tiberio- y con Herodes, como rey de Judea. ( Datación de Jesús en la Historia – Joseph Ratzinger)

Datación de Jesús en la Historia – Joseph Ratzinger

La vida pública de Jesús comienza con su bautismo en el Jordán por Juan el Bautista. Mientras San Mateo   fecha este acontecimiento sólo con una fórmula convencional -«en aquellos días»-, San Lucas lo enmarca intencionalmente en el gran contexto de la historia universal, permitiendo así una datación bien precisa. 

“Este nombre de cristianos viene de Cristo, que fue ejecutado durante el reinado de Tiberio por el procurador de Judea Poncio Pilato» 

Tácito (Anales, XV. 44.3)

A este respecto, se ha de notar que Lucas no sitúa la genealogía de Jesús al comienzo del Evangelio, sino que la pone en relación con la narración del bautismo, que sería su final. Nos dice que Jesús tenía en ese momento unos treinta años de edad. Es decir, que había alcanzado la edad que le autorizaba para una actividad pública.

Datación de Jesús en la Historia - Joseph Ratzinger

En su genealogía, Lucas -a diferencia de Mateo-retrocede desde Jesús hacia la historia pasada. No se da un relieve particular a Abraham y David. La genealogía retrocede hasta Adán, incluso hasta la creación, pues después del nombre de Adán Lucas añade: de Dios. De este modo se resalta la misión universal de Jesús: es el hijo de Adán, hijo del hombre. Por su ser hombre, todos le pertenecemos, y El a nosotros; en El la humanidad tiene un nuevo inicio y llega también a su cumplimiento.

Datación de Jesús en la Historia – Joseph Ratzinger

Volvamos a la historia del Bautista. En los relatos de la infancia, Lucas ya había dado dos datos temporales importantes. Sobre el comienzo de la vida del Bautista nos dice que habría que datarlo «en tiempos de Herodes, rey de Judea» (Lc 1, 5). Mientras que el dato temporal sobre el Bautista queda así dentro de la historia judía. El relato de la infancia de Jesús comienza con las palabras: «Por entonces salió un decreto del emperador Augusto…» (Lc 2, 1). Aparece como trasfondo, pues, la gran historia universal representada por el imperio romano.

 Este hilo conductor lo retoma Lucas en la introducción a la historia del Bautista, en el comienzo de la vida pública de Jesús. Nos dice en tono solemne y con precisión: «El año quince del reinado del emperador Tiberio, siendo Poncio Pilato gobernador de Judea. Y Herodes virrey de Galilea, su hermano Felipe virrey de Iturea y Traconítide, y Lisanio virrey de Abilene, bajo el sumo sacerdocio de Anás y Caifás …» (Lc 3, 1 s). 

Con la mención del emperador romano se indica de nuevo la colocación temporal de Jesús en la historia universal. No hay que ver la aparición pública de Jesús como un mítico antes o después, que puede significar al mismo tiempo siempre y nunca; es un acontecimiento histórico que se puede datar con toda la seriedad de la historia humana ocurrida realmente; con su unicidad, cuya contemporaneidad con todos los tiempos es diferente a la intemporalidad del mito. 

No se trata sin embargo sólo de la datación: el emperador y Jesús representan dos órdenes diferentes de la realidad. que no tienen por qué excluirse mutuamente, pero cuya confrontación comporta la amenaza de un conflicto que afecta a las cuestiones fundamentales de la humanidad y de la existencia humana. 

«Lo que es del César, pagádselo al César, y lo que es de Dios, a Dios» (Mc 12, 17), dirá más tarde Jesús. Expresando así la compatibilidad esencial de ambas esferas. Pero si el imperio se considera a sí mismo divino, como se da a entender cuando Augusto se presenta a sí mismo como portador de la paz mundial y salvador de la humanidad, entonces el cristiano debe «obedecer antes a Dios que a los hombres» (Hch 5, 29); en ese caso, los cristianos se convierten en «mártires», en testigos del Cristo que ha muerto bajo el reinado de Poncio Pilato en la cruz como «el testigo fiel» (Ap 1, 5). Con la mención del nombre de Poncio Pilato se proyecta ya desde el inicio de la actividad de Jesús la sombra de la cruz. 

Jesús un personaje histórico por César VIDAL

La cruz se anuncia también en los nombres de zelotes, Anás y Caifás. Pero, al poner al emperador y a los príncipes entre los que se dividía la Tierra Santa unos junto a otros, se manifiesta algo más. Todos estos principados dependen de la Roma pagana. El reino de David se ha derrumbado, su «casa» ha caído (cf. Am 9, 11 s). el descendiente, que según la Ley es el padre de Jesús, es un artesano de la provincia de Galilea, poblada predominantemente por paganos. Una vez más, Israel vive en la oscuridad de Dios, las promesas hechas a Abraham y David parecen sumidas en el silencio de Dios. Una vez más puede oírse el lamento: ya no tenemos un profeta, parece que Dios ha abandonado a su pueblo.

Pero precisamente por eso el país bullía de inquietudes. Movimientos, esperanzas y expectativas contrastantes determinaban el clima religioso y político. En torno al tiempo del nacimiento de Jesús, Judas el Galileo había incitado a un levantamiento que fue sangrientamente sofocado por los romanos. Su partido, los zelotes, seguía existiendo, dispuesto a utilizar el terror y la violencia para restablecer la libertad de Israel. Es posible que uno o dos de los doce Apóstoles de Jesús -Simón el Zelote y quizás también Judas Iscariote procedieran de aquella corriente.

Los fariseos, a los que encontramos reiteradamente en los Evangelios, intentaban vivir siguiendo con suma precisión las prescripciones de la Torá y evitar la adaptación a la cultura helenístico-romana. Esta que, uniformadora, se estaba imponiendo por sí misma en los territorios del imperio romano y amenazaba con someter a Israel al estilo de vida de los pueblos paganos del resto del mundo.

Los saduceos, que en su mayoría pertenecían a la aristocracia y a la clase sacerdotal. Intentaban vivir un judaísmo ilustrado, acorde con el estándar intelectual de la época, y llegar así a un compromiso también con el poder romano. Desaparecieron tras la destrucción de Jerusalén (70 d.C.). Mientras que el estilo de vida de los fariseos encontró una forma duradera en el judaísmo plasmado por la Misná y el Talmud.

Si observamos en los Evangelios las enconadas divergencias entre Jesús y los fariseo. Y cómo su muerte en la cruz era diametralmente lo opuesto al programa de los zelotes, no debemos olvidar sin embargo que muchas personas de diversas corrientes encontraron el camino de Cristo y que en la comunidad cristiana primitiva había también bastantes sacerdotes y antiguos fariseos.

Datación de Jesús en la Historia – Joseph Ratzinger

FiN

Fuente: Jesús de Nazaret – Joseph Ratzinger (en PDF)

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