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Cuatro arzobispos y 36 años encubriendo la pederastia II

23/03/2024

Escritor Español Petrusvil

Poeta, escritor, divulgador y analista.
Tiempo de lectura 12 minutos.
Cuatro arzobispos y 36 años encubriendo la pederastia II

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Cuatro arzobispos y 36 años encubriendo la pederastia II

Esta es la segunda entrega de una pentalogía dedicada al mayor caso de pederastia de la Archidiócesis de Barcelona. (Cuatro arzobispos y 36 años encubriendo la pederastia II). Si no la ha leído debería empezar por la primera entrega.

Ahora hace más de 33 años (1991) que el Defensor de Justicia, Fiscal General de la Archidiócesis de Barcelona, Monseñor Jaume González-Agápito (en adelante Mons.), empezó a sufrir su Viacrucis, su Calvario personal.

¿Quién es Monseñor Jaume González-Agápito?

Monseñor Jaume González-Agápito contaba con un currículum excelso (5 licenciaturas, 4 doctorados, 2 masters y una diplomatura), era un hombre íntegro y eclesialmente impecable con un futuro prometedor en la Curia que hacía presagiar el cardenalato, y quién sabe que alturas más. (Aquí pueden acceder al Curriculum completo de Mons.)

No podía imaginar, entonces, que su honestidad no sólo iba a dar al traste con su carrera al obligarlo a dimitir como Fiscal de la Archidiócesis, ser apartado como un apestado, sometido a escarnio, defenestración y finalmente su jubilación forzada a pesar de encontrarse en plenas facultades mentales y con una pensión paupérrima.

Cuatro doctorados, algunas licenciaturas y varios masters, 6 años y medio de párroco en Llavaneres y unos cuantos en el servicio diplomático de la Santa Sede. La Archidiócesis de Barcelona, en 1991, le promocionó como párroco de Santa María del Mar. Pero, el párroco anterior no quiso irse. Dos ‘amigos’ suyos – entrecomillado intencional-, Carlos Soler Perdigó y Jaume Traserra Cunillera, le propusieron ir a Santa María Reina de Pedralbes. Allí llegó y tomó posesión, el 29 de septiembre de 1991, en una celebración presidida por Mons. Ramón Dalmau Serra, Auxiliar emérito de Barcelona. Tenía, entonces, dos vicarios parroquiales muy mayores y dos jesuitas el fin de semana.

Corrigieron el traspiés, nombrándole también Fiscal General de la Archidiócesis y, luego, Delegado Episcopal de la Familia y la Vida (durante más de 12 años) y Delegado de Ecumenismo y de Relaciones Religiosas (durante 23 años). Algunos de sus queridos colegas universitarios de la Autónoma le propusieron ir con ellos a la Universidad Pompeu Fabra. Y empezó a dar algunos cursos de doctorado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Barcelona, donde había iniciado sus estudios jurídicos.

Empieza el calvario de Monseñor

Y como fiscal empezó el calvario de Mons. Jaume González-Agápito.

Se habían descubierto antes de 1988, cuando estaba al cargo del Arzobispado de Barcelona el cardenal Narciso Jubany, una serie de delitos de pederastia en el clero barcelonés que afectaban a “Nous Camins”  y a la “Casa de Santiago. Incluían, desgraciadamente, muchos casos de pederastia y estupro. Una de sus más tristes, desgraciadas y trágicas víctimas, menor de edad cuando sucedieron los hechos, se suicidó. Alrededor del caso había fuertes influencias eclesiales y de familias influyentes de Barcelona para taparlo. Ya en 1988 Jubany dio orden de expulsar al principal encausado, Salvans, orden que nunca se ejecutó. Vean seguidamente el documento que firmó:

Cuatro arzobispos y 36 años encubriendo la pederastia II
Los papeles filtrados de la Casa de Santiago (germinansgerminabit.blogspot.com)

Cuando, en 1991, Jaume González-Agapito Granell se incorporó, como fiscal, al tribunal eclesiástico – hacía un año que había cesado el cardenal Narciso Jubany como arzobispo y ocupaba su cargo Mons. Ricardo Carlestuvo que poner en orden todo este asunto, pero vio muy claro que era un proceso inútil hacerlo sólo por juicio eclesiástico, ya que Salvans, el principal encausado, podía recurrir la suspensión y ganar, y así lo manifestó. En respuesta Carles le encargó rehacer todo el expediente instructor y actuar… aunque se le ordenó amainar su ímpetu investigador por un tiempo.

Cuatro arzobispos y 36 años encubriendo la pederastia II
18 religiosos españoles acusados de abuso de menores que han salido al extranjero | Sociedad | EL PAÍS (elpais.com)

El propio nuevo arzobispo de Barcelona le había dicho cuando estrenó el cargo de Fiscal que: «De las causas penales sí eran contra una institución, lo advirtiera antes. Si eran contra una persona física, aunque fuera él mismo, no lo advirtiera y actuara con justicia«. Parece ser que la buenas intenciones del arzobispo se acababan con este caso.

En vista de la carta blanca recibida, Mons. puso manos a la obra con la la presteza, integridad y eficacia que le caracterizaban. El sumario, que llegó a alcanzar medio metro de altura, contenía un volumen notable de declaraciones juradas de testigos y víctimas incluídas, todas ellas recibidas personalmente por el Fiscal.

Cuatro arzobispos y 36 años encubriendo la pederastia II

Instruida la causa, Mons. aconseja denunciar por lo civil

En 1994, como Fiscal de la Archidiócesis, doctor en Derecho y Abogado nº 10.965 del Colegio de Barcelona, propuso finalmente al Arzobispo, Mons. Ricardo Carles Gordó – una vez terminada la instrucción del caso-, que se debía denunciar a la autoridad civil aquellos delitos al estar contemplados en el Código Penal. A lo que el arzobispo se negó en redondo.

El arzobispado quiso continuar la política de omertá con estos casos instaurada por el cardenal Narciso Jubany Arnau (anterior arzobispo de Barcelona) en la que actuaron los Rvdos. Lluís Martínez Sistach, Jaume Traserra Cunillera y Carles Soler Perdigó (de ahí el entrecomillado de “amigos” de los primeros párrafos). El silencio, el encubrimiento y la inacción eran la norma, que algún clarividente prelado atribuía a la Santa Sede

  • Nota del autor: Sobre los distintos cánones de la Iglesia a aplicar en estos casos, hablaremos en la quinta y última  entrega.

Lo presentó al Arzobispado, por primera vez, obteniendo la respuesta que hemos mentado anteriormente del arzobispo Ricard Carles. Por primera vez porque hubo dos entregas más, una con recuperación documental incluída porque habían sido quemadas partes del documento. Para recuperarlo Mons. Jaume usó un proceso químico que permite leer los documentos quemados. Consta que a Roma se ha mandado una mínima expresión, irrelevante, del sumario.

Sólo cuando apareció, en Valencia, una víctima vinculada familiarmente con Mons. Ricard Carles y apareció otro individuo indicado como parte delictiva, perteneciente a una familia barcelonesa muy de ir a misa (Acœde Misaâe), el asunto empezó a interesar personalmente al Arzobispo, Carles.

Para entender lo que sigue hay que decir que estos de “Nous Camins” y de la “Casa de Santiago” eran terribles. Sí, estos han movido mucho dinero. Hasta tenían a uno de sus miembros en el Vaticano que boicoteaba todo. Perder el paraguas protector de la Iglesia le podía costar muy caro a Nous Camins, una asociación que, bajo la cobertura de diversos programas de ayuda al Tercer Mundo, maneja elevados presupuestos anuales —que oscilaban entre los 30 y los 150 millones de pesetas, en aquellas fechas …

También aparecían eclesiásticos con fuerte influencia en el arzobispado y alguna que otra familia influyente de Barcelona dispuestos a conseguir que se encubriera el asunto.

En medio de un complicado baile de intereses y de rencillas palaciegas, las denuncias fueron goteando de nuevo sobre la mesa del fiscal Jaume González-Agapito Granell que, con un exquisito secreto, tramitaba esta causa con la intención de llegar hasta las últimas consecuencias.

La guerra para silenciar el fiscal

Desde el momento en que presentó el sumario al Arzobispo y su curia, empezó también la guerra contra el Fiscal – como siempre había que matar al mensajero- . Maquinación que se fue haciendo cada vez más feroz y encarnizada. Se trataba de evitar que Mons. no obtuviera ningún cargo de responsabilidad en la Iglesia. Se le acusó de todo lo que podía ofender, en el sujeto, a la ley divina y a las leyes humanas, seculares y canónicas.

La bondad del Nuncio Apostólico de la época, Renzo Fratini, y el desconcierto del Arzobispo Carles, le permitieron conocer casi todo de lo que, verbalmente al principio, le acusaban. Con gran dolor y con una inmensa decepción se vio calumniado de ciertos delitos de los que adolecían sus mismos acusadores, los tenían ellos registrados y muchos probados, en la Fiscalía. Pero, era una época difícil y muy dura. Nada se podía denunciar a las autoridades seculares.

Se acusó al cardenal Carles y Mons. González-Agàpito de dedicarse al tráfico de armas, drogas y otras barbaridades. Se instruyó un proceso contra Carles en la Fiscalía del estado de Tirreanunziata (cerca de Nápoles). Se lo dijeron a González-Agàpito y que la noticia provenía de Secretaría de Estado del Vaticano.

Mons. González-Agàpito fue a secretaría de Estado para cerciorarlo. En la primera sección el Substituto, Leonardo Sandri, compañero suyo y en la segunda, Jean-Louis Tauran, el responsable, compañero y muy amigo suyo, le aseguraron que nada de aquello había salido de Secretaría de Estado y que denunciara al Arzobispo y al Arzobispado. González-Agàpito no lo hizo.

En aquella época San Juan Pablo II proponía, también, a los presbíteros la persona y la obra de Marcial Maciel, como modelo y referencia para la vida personal. (Después vino lo que vino):

Benedicto XVI: los abusos del padre Maciel, el mayor escándalo con el que tuvo que lidiar el Papa emérito en América Latina

En esas circunstancias, Ricardo Carles presidió una especie de tribunal o algo parecido, contra el Fiscal, Mons. Jaume González-Agápito. Al acto asistieron el Obispo auxiliar y moderador de la Curia, Mons. Joan Carrera, el Vicario judicial Mons. Francesc Xavier Bastida y, en un lugar muy discreto, el Secretario General del Arzobispado, Padre Enric Puig Jofra, S. J. En una palabra se quería desautorizar todo lo que el Fiscal había hecho contra los criminales sexuales y pederastas. Se quería advertir de forma coercitiva al Fiscal al objeto de parar su acción.

Así es, Carles se asustó por la gravedad. Y fue el auxiliar Carrera (protector de la Casa) quien forzó la dimisión de Mons. sometiéndole a esta especie de tribunal sin justificación canónica alguna.  El asunto se volvió tan complicado por ciertas “manos negras” que quisieron involucrar, como se ha dicho, a Carles con tráfico de armas del llamado caso Torreanunciata, en el que también quisieron involucrar a Mons. González-Agápito.

Carles cuando vio todo lo que se le venía encima, y hasta que le estaban involucrando, se acobardó pero fue cuando le dijo a Monseñor que se guardara una copia de todo el informe para su autodefensa.

Las maniobras en la oscuridad de la “Casa de Santiago” llegaron hasta el intento de asesinato de Mons. Gonzáles-Agápito. Un médico amigo de Mons. se le ofreció para tratarle como médico de cabecera, hasta que se descubrió que la medicación que le había prescrito no era la adecuada. Posteriormente se averiguó que, también, era amigo de la Casa de Santiago. El galeno, jugando a dos bandas, atentó contra la vida de Mons. con una medicación que podía haberle llevado a la muerte.

Cuatro arzobispos y 36 años encubriendo la pederastia II

2005 Benedicto XVI da orden de denunciar a la autoridad civil los delitos sexuales y la pederastia del clero

Con Benedicto XVI hubo un cambio fundamental: Los delitos sexuales y la pederastia del clero se debían denunciar a la autoridad civil. Muchos no se dieron cuenta de lo que decía el Papa Benedicto después de 2005. O, mejor, querían desconocer e interpretar de forma contraria lo que sostenía.

El ya ex-fiscal, sin embargo, se congratuló de que el Papa dispusiera lo que él mismo ya había propuesto 10 años antes. Pero se alarmó cuando vio que el nuevo Arzobispo de Barcelona movía ficha a favor de los inculpados durante el pontificado de Ricardo Carles y dos de ellos al menos, habían sido ordenado presbíteros con letras testimoniales, cuando era Vicario General de Barcelona. Firma que Jubany negó siempre al Fiscal que fuera suya o bajo autorización, y que Mons. Jaume Traserra no podía otorgar: Entonces era sólo el Secretario General del Arzobispado.

Mons, indicó a Mons. Lluís Martínez Sistach (siguiente en la preladura) que se constituiría en parte si la Santa Sede intentaba anular o contradecir lo que se había hecho en Barcelona.

Extrañamente también el voluminoso expediente de todo ello, que él mismo con el Cardenal Ricardo Carles habían cerrado, sellado con lacre y depositado en la sección especial del Archivo del Arzobispado de Barcelona, había desaparecido completamente.

Luego, siendo Nuncio su compañero Renzo Fratini,, la copia, que con autorización de Carles Mons. conservaba, la hizo llegar el Fiscal al nuevo Arzobispo de Barcelona Juan José Omella: El mismo la entregó en mano. De todo el expediente llegó sólo una pequeña e insulsa parte al Dicastero de la Doctrina de la Fe.

El Secretario General de la Conferencia Episcopal Española, Mons. José María Gil Tamayo en una entrevista con la agencia EFE, concedida una semana antes de concluir su mandato ya que iba a ser ordenado obispo de Ávila el 15 de diciembre del 2018 y antes, el 20 de noviembre, se celebrarían elecciones al cargo de Secretario General de la CEE, dijo que, respecto a los delitos de pederastia del clero:

1. Durante años la Iglesia ha guardado un “silencio cómplice” ante los delitos de pederastia del clero.
2. La Iglesia se ha enmarcado en el mismo contexto de “inacción de toda la sociedad española” ante estos delitos.
3. “Es verdad que la Iglesia está obligada a un testimonio más coherente que nadie, pero esto no exime al resto de asumir su cuota de responsabilidad en esta cultura común compartida de silencio”.
4. La inacción de la Iglesia ha sido la misma que la de toda la sociedad española.

Después de lo que ocurrió en Barcelona y que se ha prolongado después como he venido contando, Mons. celebró que la jerarquía católica de España, por boca del Secretario General de la Conferencia Episcopal Española, diga ya que hay que hacer lo que algunos ya apuntamos, Benedicto XVI determinó y el Papa Francisco ha impuesto, con energía y con su autoridad apostólica.

Aunque, finalmente, lo cierto, todo quedó en palabras y buenas intenciones. Omella, el cuarto arzobispo en discordia, se ha encargado de quitar de en medio a Mons. Jaume Gozález-Agápito y al religioso, Salvador Biarnés, defenestrándolos, forzando a jubilarse al primero y despidiendo al segundo.

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36 años y cuatro arzobispos después….

Tal lentitud, en todo caso, contrasta vivamente con la rapidez con que, apenas reabiertos los expedientes, le llegó a González-Agápito una sabia y cristiana advertencia: «si le das salida a este asunto, no llegarás nunca a ser obispo».

Así pues, 27 años después de conocido el escándalo criminal por la autoridad eclesiástica, todavía no se había tomado medida canónica alguna, en ese 2015 ya había tomado posesión de su cargo en Barcelona el Cardenal Omella.

El caso iba camino de recorrer sin salpicar a cuatro titulares del arzobispado distintos por el escándalo de pederastía eclesial.

Con Omella parece cerrarse la puerta al conocimiento de la verdad, a la actuación de la justicia y a la expulsión de la Iglesia de los cléricos implicados en tan pavoroso crimen. Omella cree que le ha dado el carpetazo definitivo con la defenestración de Mons. González Agápito y del religioso Salvador Biarnés (Ver el primer post de la serie).

Pero hay otra copia copia escondida por ahí y Omella lo sabe. El acoso seguirá. Por lo pronto ha instado juicio contra Salvador Biarnés con la tibia excusa de que en Santa María Reina no se obligaba el uso de mascarillas durante la pandemia COVID, con la aviesa intención de que le sea retornada la copia del sumario.aun existente.

Ni Mons. Jaume González-Agápito, ni Salvado Biarnés van a tirar la toalla, la verdad y la justicia por encima de todo.

«… y al que escandalizare a uno de estos pequeñuelos que creen en mí, más le valiera que le colgaran al cuello una piedra de molino de asno y le hundieran en el fondo del mar. ¡Ay del mundo por los escándalos! Porque no puede menos de haber escándalos; pero ¡ay de aquél por quien viniere el escándalo!»

Mt 18,6-7.

30 años de párroco: «Bon vent i barca nova!» (Por Mons Jaume González-Agápito)

Estamos en 2024, hace 36 años y los perpetradores del horrendo crimen de pederastia han salido impunes y siguen en la Iglesia.

A lo largo de 32 años Mons. ha llevado una labor cristiana, religiosa, caritativa y eclesial encomiable en Santa María Reina, junto con su fiel escudero Salvador Biarnés, siendo muy queridos por sus feligreses. Misas diarias, Adoraciones, Confesiones y Unción de enfermos. Bodas, Comuniones, Bautizos, Catequesis y alguna que otra conversión.

Con gran esfuerzo de ambos levantaron un comedor social, un deseo que ya había sido manifestado por Mons., y que empezó a a funcionar en 1997; dando de comer al hambriento durante 26 años El comedor social de Sant Oleguer de Santa María Reina  llegó a ser premiado por el ayuntamiento de Barcelona pero ninguna felicitación llegó nunca del arzobispado que ni en esta ni en muchas otras de sus magníficas obras ha dado muestras ni de gratitud, ni intención alguna de abrir las ventanas de la Iglesia para expulsar las miasmas pederásticas.

Sigue más información del asunto que nos trata:

LOS APÓSTOLES DEL SEXO EN BARCELONA Y LAS MENTIRAS DE OMELLA. LA IGLESIA CONTEMPORIZADORA (III) (jacquespintor.com)

LA PEDERASTIA DEL CLERO SILENCIADA, ENCUBIERTA Y DISIMULADA – Grup Aribau

Continuará…

(FiN) Cuatro arzobispos y 36 años encubriendo la pederastia II

Purga en el arzobispado de Barcelona para tapar el escándalo