El hombre es antes que nada el ser que crea – Saint-Exupery

Petrusvil, escritor español.

13 de junio de 2021
Tiempo de lectura: 8 minutos

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El hombre es antes que nada el ser que crea – Saint-Exupery

El hombre por la naturaleza que Dios le dio es el ser que crea. Incluso cuando yerra crea.

Pedro Antonio Villegas Santos – Mis Petrusvilerías, a mi manera.

El hombre es antes que nada el ser que crea – Saint-Exupery

Porque les he visto amasar su greda.

Porque les he visto amasar su greda Sus mujeres vienen, les tocan en el hombro, es la hora de la comida. Pero las reenvian a sus ollas, tan apegados estan a su obra. Después llega la noche, y en la palidez de las lámparas de aceite los vuelves a hallar buscando en la pasta una forma que no podrian expresar en palabras. Y pocos se alejan, si son fervientes, pues se les pega como un fruto a un arbol. Y son troncos de savia para nutrirla.

No abandonaran su obra hasta que no se desprenda de si misma como un fruto que ha llegado a ser. ¿Cuando has visto, cuando se agotan, que les importe el dinero ganado, o los honores o el destino final de su objeto? No trabajan jamás, en el instante del trabajo, ni para los mercaderes ni para ellos mismos, sino para la urna de tierra y la curvatura de su asa. Velan por esa figura que satisface lentamente su corazón, lo mismo que a la mujer le viene el amor maternal a medida que el niño amasado se le remueve en el vientre.

He visto a las bailarinas componer sus danzas. Y una vez creada y bailada la danza, nadie se lleva el fruto del trabajo como provision. La danza pasa como un incendio. Y, sin embargo, llamo civilizado al pueblo que compone danzas, aunque no haya para ellas ni graneros ni cosecha. Mientras que llamo bruto al pueblo que alinea en sus estantes objetos, asi sean los mas finos, nacidos del trabajo de los otros, aunque se muestre capaz de embriagarse con su perfección.

El hombre, decía mi padre, es antes que nada el que crea.

lEl hombre, decía mi padre, es antes que nada el que crea. Y solamente son hermanos los hombres que colaboran. Y solamente viven aquellos que no han hallado su paz en las provisiones que habían elaborado.

Un día le hicieron una objeción: ¿A qué llamas tú crear? Porque si se trata de una invención que se destaca, bien pocos son capaces, Y entonces hablas para algunos; y los otros?

Mi padre respondió:
Crear es, quizá, equivocarse un paso en la danza. Es dar de través ese golpe de cuchillo en la roca. Poco importa el destino del gesto. Ese esfuerzo te parece estéril a ti, ciego, que tienes la nariz encima; pero retrocede, considera de más lejos el movimiento de este barrio de ciudad. Sólo hay allí un gran fervor y una polvareda dorada de trabajo. Y los gestos equivocados ya no se observan. Porque ese pueblo inclinado sobre la obra, de bueno o mal grado, edifica sus palacios, o sus cisternas, o sus grandes jardines suspendidos.

Sus obras nacen como inevitables del encantamiento de sus dedos. Y te advierto, nacen tanto de aquellos que equivocan su gesto como de los que lo cumplen, porque no puedes dividir al hombre, si salvas sólo a los grandes escultores te verás privado de grandes escultores. ¿Será tan loco como para escoger un oficio que da tan pocas ocasiones de vivir? El gran escultor nace del mantillo de los malos escultores. Le sirven de escalera y lo elevan. Y el fervor de danzar exige que todos dancen – aun los que danzan mal -; si no, el fervor es academia petrificada y espectáculo sin significación.

No condenes sus errores a la manera del historiador que juzga una era ya concluida. Pero, ¿quién reprochará al cedro ser aún simiente, tallo o briznilla brotada oblicuamente? Deja hacer. De error en error se levantará el bosque de cedros que distribuirá en los días de gran viento el incienso de sus pájaros.

El hombre es antes que nada el ser que crea – Saint-Exupery

El error de uno, buen éxito del otro, y el gesto fallido sirve al gesto que se logra.

Y mi padre decía, para concluir:
– Te lo he dicho ya. Error de uno, buen éxito del otro; no te inquietes por estas divisiones. Sólo es fértil la gran colaboración del uno a través del otro. Y el gesto fallido sirve al gesto que se logra. Y el gesto que se logra muestra el fin que perseguían juntos al que ha fallado el suyo. Aquel que encuentra a Dios lo encuentra para todos. Porque mi imperio es semejante a un templo y he llamado a los hombres. He convidado a los hombres a construirlo, de este modo es su templo. Y el nacimiento del templo extrae de ellos su más bello significado. Y ellos inventan el dorado. lY aquel que lo busca sin éxito, también lo inventa. Porque antes que nada es de este fervor de donde el nuevo dorado ha nacido.

Decía otra vez:
-No inventes un imperio donde todo sea perfecto. Porque el buen gusto es virtud de guardián de museo, Y si desprecias el mal gusto, no tendrás ni pintura, ni danza, ni palacio, ni jardines. Habrás hecho el disgustado por temor al trabajo desaseado de la tierra. Te verás privado por el vacio de tu perfección. Inventa un imperio donde simplemente todo sea ferviente.

Y es el secreto mismo lo que te enseño. Tu pasado entero es un nacimiento al igual que, hasta hoy, los sucesos del imperio. Y si lamentas algo eres tan absurdo como el que lamentaba no haber nacido en otra época, en otro país o ser pequeño cuando era grande, y empujaba en sus absurdas ensonaciones su desesperanza de cada instante. Loco aquel que se roe los dientes contra el pasado, que es bloque de granito y cosa concluida.

Acepta este día como te es ofrecido en lugar de chocar contra lo irreparable. Irreparable no tiene significado porque es la marca de todo pasado. Y como no hay fin logrado, ni ciclo concluido, ni época acabada sino para los historiadores que te inventarán esas divisiones sabrás que se debe lamentar la diligencia que no ha resultado aún y que no resultará jamás. Y a aquel que acaba de ser vencido y bajo el talón de su vencedor se recompone, lo llamo más victorioso en su diligencia que aquel que goza de su victoria de ayer, como un sedentario de sus provisiones y que se encamina ya hacia la muerte.

El hombre es antes que nada el ser que crea – Saint-Exupery

Preparar el porvenir es fundar el presente.

Entonces, me dirás: ¿Hacia qué debo tender? Puesto que los fines no tienen significado. «Y te responderé ese gran secreto que se oculta tras palabras vulgares y simples y que poco a poco me ha enseñado la sabiduría a lo largo de la vida; a saber: que preparar el porvenir es fundar el presente.

Sábelo, pues: toda creación verdadera no es prejuzgar sobre el porvenir, persecución de quimeras y utopías, sino rostro nuevo leído en el presente, reserva de los materiales en desorden recibidos en herencia, y de los cuales no debes ni regocijarte ni quejarte, pues simplemente, como tú, son por haber nacido, Deja, pues, al porvenir desenvolver uno a uno sus ramajes. De presente en presente habrá crecido y entrará concluido en su muerte.

Después que los hombres hayan reconocido ese rostro en la disparidad de las cosas, después que haya hecho obra de escultor en la piedra, habré dado con la majestad de mi creación un golpe de palanca a sus destinos. Y desde entonces irán de victoria en victoria, y desde entonces mis cantores tendrán algo que cantar, pues en vez de glorificar dioses muertos celebrarán simplemente la vida.

Observa mis jardines donde los jardineros van en el alba a crear la primavera, no discuten sobre los pistilos ni las corolas: siembran las semillas.

Os lo aseguro a vosotros, los descorazonados, los desdichados y los vencidos; ¡sois el ejército de la victoria! Porque comenzáis en este instante y es bello ser tan joven.

El hombre es antes que nada el ser que crea – Saint-Exupery

En el vencido, en el fracasado, prende fértil la simiente de un nuevo comienzo. En el despojado la juventud empieza de nuevo. La vejez es la rendición ante lo adverso.

Pedro Antonio Villegas Santos – Mis Petrusvilerías, a mi manera.

Pero ese porvenir que carece de enemigos no llega a ser, y agonizas.

Mas no creo que pensar el presente sea simple. Porque entonces te resiste la materia misma de la que debes hacer uso, mientras que nunca te resistirán tus invenciones sobre el porvenir. ¡Y aquel que se acuesta sobre la arena en los alrededores de un pozo agotado, y que comienza a evaporarse por ei sol, bien marcha en su sueño! Y cuán fáciles se le presentan las grandes zancadas hacia su liberación. Cómodo es beber en sueños; puesto que tus pasos te traen el agua como esclavos bien aceitados y no hay zarzas para retenerte.

Pero ese porvenir que carece de enemigos no llega a ser, y agonizas, y la arena rechina en tus dientes, y el palmar y el río denso y los cantos de las lavanderas zozobran lentamente en la muerte.

Mas quien marcha verdaderamente se lastima los tobillos en las rocas, lucha contra las zarzas y se sangra las uñas en los restos del naufragio. Porque se le suministran todos los escalones de su escala, de los que debe triunfar uno a uno. Y crea lentamente el agua con su carne, con sus músculos, con las ampollas de sus palmas, con las heridas de sus pies. En tramar las realidades contradictorias extrae agua de su desierto de piedras a fuerza de puños, como el panadero que tiñe la masa, siente poco a poco que se endurece, se aumenta con una musculatura que lo resiste, se liga en nudos que debe romper, y es porque comienza a crear el pan,

Así pasaba con aquel poeta o aquel escultor que en un principio trabajaba el poema o la piedra en una libertad en la cual se perdía, libre de hacer sonreír o Ilorar su rostro, de inclinarlo a derecha o a izquierda y, en semejante libertad, no lograba realizarse.

El hombre es antes que nada el ser que crea – Saint-Exupery

Pero llega la hora en que el pez muerde y el hilo resiste. Llega la hora en que aquello que querías decir no lo has dicho por causa de otra palabra que querías guardar, porque también ésa querías decir; y qué sucede, que dos verdades se resisten. Y comienzas a tachar como comienzas a amasar en tu greda una sonrisa que al principio te desafía. No escoges una u otra en nombre de una lógica verbal, sino que buscas la piedra angular de tus verdades contradictorias; pues nada tienes que perder, y adivinas que tu poema se hace o que un rostro va a surgir de la piedra porque, de pronto, te hallas rodeado de amados enemigos.

De este modo, no escuches nunca a los que te quieren servir aconsejándote que renuncies a alguna de tus aspiraciones, Conoces lo que tu vocación pesa en ti. Y si la traicionas es a ti a quien desfiguras; pero sabe que tu verdad se hará lentamente porque es nacimiento de árbol y no hallazgo de una fórmula; porque ante todo el tiempo desempeña un papel, ya que se trata de transmutarte en otro y de escalar una montaña dificil. Porque el ser nuevo que es unidad desprendida de la disparidad de las cosas no se impone a ti como una solución de jeroglífico, sino como un apaciguamiento de litigios y una cura de heridas. Y su poder no lo conocerás sino una vez que haya llegado a ser. Por ello es que antes que nada he honrado para el hombre, como a dioses demasiado olvidados, el silencio y la lentitud.

El hombre es antes que nada el ser que crea – Saint-Exupery

Debes despreciar los juicios de la multitud porque te impiden engrandecerte.

Por eso debes despreciar los juicios de la multitud. Porque te vuelven a ti y te impiden engrandecerte. Llaman error a lo contrario de la verdad y tus litigios les parecen simples, y rechazan como inaceptables, puesto que son frutos del error, los fermentos de tu ascensión. Te desean, pues, encerrado en tus provisiones, parásito, saqueador de ti mismo y acabado. ¿Y qué necesidad te impulsará entonces hacia Dios, a fabricar tu cántico y a subir aún para alinear bajo tus pies el paisaje de la montaña en desorden, o salvar en ti el sol que no se gana una vez por todas, sino que es persecución de todos los días?

Déjalos hablar. Sus consejos parten de un corazón fácil que te desea dichoso. Quieren darte demasiado pronto esa paz que sólo ofrece la muerte cuando por fin uses tus provisiones. Pues no son provisiones para la vida, sino miel de abeja para el invierno de la eternidad.

Y si me preguntas, ¿debo despertar a éste o dejarlo dormir para que sea feliz? Te responderé que nada sé de la felicidad. Pero si hay una aurora boreal, ¿dejarías dormir a tu amigo? Ninguno debe dormir si puede conocerla. Y, por cierto, ése ama su sueño y se envuelve en él: y, sin embargo, arráncalo a su dicha y arrójalo fuera para que llegue a ser.

El trabajo te obliga a desposar el mundo. El que labra encuentra piedras, desconfia de las aguas del cielo o las anhela, y así se comunica, se agranda y se ilumina, Y cada uno de sus pasos se hace resonancia.

El hombre es antes que nada el ser que crea – Saint-Exupery

FiN

El hombre es, antes que nada el ser que crea – Saint-Exupery

Los neoanalfabetos de hoy – Pedro Salinas

Escritor español Petrusvil

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Pedro Antonio Villegas Santos

Pedro Antonio Villegas Santos

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