El canto del cisne moñudo: Una Tocata en fuga

Petrusvil, escritor español.

5 de mayo de 2021
Tiempo de lectura: 5 minutos
El canto del cisne moñudo: Una Tocata en fuga

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Una continuación de mi anterior artículo [«El canto del cisne moñudo«] después de la tocata y fuga de Iglesias.

Un docudrama de los suyos

Tengo muy claro que lo que ha pasado con Iglesias desde que se presentó a las elecciones de Madrid hasta el abandono de la política sólo es un docudrama de los suyos. Todo en él es apariencia y autoboato. Pretende el cisne moñudo irse impoluto, revestido de ese aura de generosidad que se atribuye, salvarse de la inquina que acumuló y seguir enriqueciéndose en otros lares que lo acojan, Roures & Co.

No voy a recurrir al ‘cierre la puerta al salir’ que él mismo utilizó groseramente ni al símil de ‘las ratas abandonan el barco’. Tal cual sería decir: «El rata, como todos los miembros de su especie, abandona el barco antes de que se hunda». Lo que voy a hacer es diseccionar la siguiente frase que dejó para publicitar en los medios su «adios muchachos compañeros de mi vida». ¿Recuerdan el maravilloso tango de Carlos Gardel:

Adiós muchachos, compañeros de mi vida…

La frasecita de marras es esta:

«Tengo la conciencia absoluta de haberme convertido en un chivo expiatorio que moviliza los afectos más oscuros y contrarios a la democracia. Estos resultados lo dejan claro, no soy una figura que contribuya a sumar«.

Pablo Iglesias

La segunda frase es la patética exaltación de su talante generoso, pura pose moraloide del que, una vez sito en la casta, sólo supo restar.

Reconoce implícitamente en la alocución que, «las fuerzas del mal» le han echado. En la primera frase se observa, en primer lugar, una acción pilática de lavarse las manos asegurando que le usan de chivo expiatorio – para salvar la dignidad de su ego rampante- y que él no es el causante de haber provocado esa reacción de rechazo en la gente.

La presión social le ha podido

En segundo lugar, leyendo entre líneas, hay un reconocimiento implícito de que su comportamiento ha movilizado no sólo el desafecto sino el repudio hacia él de muchos ciudadanos. Desde luego, siempre presente, la palabra democracia que se arroga siempre como de su propiedad, no podía faltar en su impostado discurso. Situándola, una vez más, en peligro, por ignotas fuerzas del mal. Las soflamas propias del imaginario húmedo de la izquierda.

Profundizando un poco más se pueden extraer deducciones más jugosas y hasta humanas sobre el estado vital del rattus gibbosus.

La presión social le ha podido. Si nos atenemos a lo vital, uno no puede vivir estigmatizado por el pueblo que dice defender. Ya no podía salir a la calle sin que le escrachearan e insultaran. Su casa ha sido durante meses rodeada por un ejército de ciudadanos que quería amablemente devolverle con intereses su jarabe democrático. La presión en las redes sociales llegó a tal calibre que tanto él, como Podemos, se dedicaron a bloquear usuarios de manera que, a estas alturas, debían tener más bloqueados que seguidores.

Ha tenido todo el aparato del poder para protegerle pero no ha tenido el mando en plaza que le hubiera gustado para actuar dictatorialmente como un Chávez o un Maduro. Sin embargo, tengo para mí que esta personita – persona es, no lo olvidemos- ha sufrido mucho y careciendo de las agallas o de las trágalas necesarias ha sucumbido al maremagnum social al que ha sido sometido. El maelstrom le ha succionado como por el desague de un retrete girando en sentido contrario a las agujas del reloj por la malvada fuerza de coriolis.

Un personaje inmaduro

Recordemos lo que de él dijo su compañera de partido Teresa Rodríguez, retratándole como un personaje inmaduro, no muy trabajador y presa de sus más bajas pasiones. En el rasgo de la inmadurez siempre anida la falta de carácter, el retirarse de las batallas cuando vienen mal dadas. La resiliencia no es rasgo común en las personalidades infanto-juveniles carentes de la templanza y la fortaleza necesarias para afrontar los embates de la vida. Si añadimos que es fácilmente presa de sus emociones y de sus «bajas pasiones» la resiliencia se convierte en un imposible vital. El chepas es el paradigma del milenial, del hombre-niño mimado de su época.

Concluyo que, para mí, la presión social ha hecho tanto como Monasterio y Ayuso para retirarle de la política. El abuso de lo mediático que usó para encumbrase se he tornado en su contra virulentamente pero porque él fomentó esa respuesta.

Es tan simple como que el aprendiz de totalitarismos no ha dado la talla para llevar a cabo sus execrables planes, afortunadamente para todos nosotros. Y, afortunadamente también, no hay sustituto posible en el partido que pueda impedir la debacle final.

No puedo reprimirme en recordar una frase de la película Destino de caballero: «Se te ha evaluado, se te ha medido y finalmente no has dado la talla»

Acabo con el pronóstico que hice en mi anterior entrada [«El canto del cisne moñudo«], les ruego disculpen mi autocita:

Y esta maniobra orquestada (…) fracasará porque ya estaba fracasada de inicio. No es el Cisne Negro sino el Canto del Cisne: El canto del cisne moñudo.

Petrusvil

Con la confirmación de su fracaso, va para Ud. este sonetillo:

Iglesias se mueve.
De arriba a abajo
mueve el badajo.
¡Qué lo matritense/

pa sí lo quiere!
¡No lo tendrá, carajo!
Será un descuajo
lo que obtuviere/

tamaño grajo
si allí se fuere.
De un solo un tajo/

sajar el 15eme
sería algo majo.
Digno de verse./

FiN

El canto del cisne moñudo: Una Tocata en fuga

Escritor español Petrusvil: Japalpilpa

No tengo luces sin sombra
ni sigo renglones derechos
pero mi pulso no zozobra
en los márgenes estrechos
No vacilo en la prosa
No dudo en mis versos.

© Pedro Antonio Villegas Santos (@vilpetrus)
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