
Tabla de contenidos
- Breverías pa mi Montse
- Con Dios llegó España…
- Cuando vienes tú
- Mi vida con Montse no ha tenido dos días iguales
- Yo llevo la cruz por tí
- Me conformaré
- Lo único seguro y cierto
- Siempre dicen que son intereses
- Prójimo, esa palabra olvidada
- Mi alteza
- Lo que a tí te gustaba
- In memoriam
- De flamenca y de mantilla
- Vivió sin saberse muerto
- ✟ Hoy hace un año que se fue mi querida Montse: 3 de agosto de 2023
- Recordar a los que se fueron
- In memoriam
- La Esperanza Macarena de Sevilla
- (FiN) Breverías pa mi Montse
Breverías pa mi Montse
Con Dios llegó España…
Querida Montse:
Con Dios llegó España a su más gallarda grandeza/
fuertemente unida en su generosa bienquerencia/
y sin Dios, ya diminuta, la madre España se desjaeza,/
por esos viles enzarzados en sus cainescas pendencias./
Cuando vienes tú
Querida Montse:
Esta tarde vi llover, vi gente con fe
y allí estabas tú
Esta tarde vi brillar luces en azul
y allí estabas tú
Querida te vi llegar, y a Dios te oí rezar
allí estabas tú
Yo si sé cuanto me quieres
me acompañas por España
Solo sé que tu querer,
me hace renacer
cuando vienes tú
Mi vida con Montse no ha tenido dos días iguales
Mi vida con Montse no ha tenido dos días iguales, cada día era una sorpresa, una aventura, tenía una vitalidad arrolladora. Tan sólo había que dejarse llevar por ella y yo, que era igual de libre que ella, dejé de hacer lo que me daba la gana y asumí que haría lo que le diera la gana a ella. No estoy arrepentido, he sido muy feliz. La echo mucho de menos. Ahora tendré que volver a hacer lo que me daba la gana pero he perdido práctica.
«Todo lo que amas probablemente se perderá, pero al final el amor volverá de otra manera».
Kafka
Yo llevo la cruz por tí
Queridos hermanos en la fe: Pasado un tiempo desde que mi Montse se fue (más de dos meses) he leído algo que me ha permitido percatarme de algo trascendental, que hace que me alegre de que se haya ido ella primero: ¡Qué no ha tenido que vivir la agonía vital de perderme a mí en vida! Eso me lo reservaba Dios a mí. Y en el amor que sentía por ella me alegro de que no haya tenido que vivir el duelo de mi ausencia. Y yo gustoso acepto esta cruz porque Montse no ha tenido que cargarla, ya la llevo yo por ella.
Me conformaré
Querida Montse:
Tengo mucho que viajar y muchos a los que ver/
También mucho que escribir que es mi sereno placer/
Con eso tengo bastante, que no es poco pretender/
Si está de Dios darme tiempo, lo aprovecharé/
Y si no lo estuviera, también, me conformaré/
Con lo mucho o lo poco que me dé/
Lo único seguro y cierto
Querida Montse:
Lo único seguro y cierto es/
que no sabemos los porqués,/
así que, en vez de ese triste sino/
sin esperanza y de final cetrino,/
elijamos anidar las altas cimas de la fe/
que Dios erige en nuestro camino./
Y tú ya lo sabes, yo aun no lo sé/
Siempre dicen que son intereses
Querida Montse:
Siempre dicen que son intereses/
cuando lo que te mueve es la fe./
Es intento pueril de deshacer/
lo que en tu alma se mueve/
Qué sólo de Dios es el interés/
y eso no tiene doblez/
pues solo cristiano es el ser./
Y es Dios quién, al ser, mece./
Prójimo, esa palabra olvidada
Querida Montse:
Prójimo, esa palabra olvidada
Ese ser humano que no existe
Ese igual que por ego desatendiste
el único que puede salvar tu alma
Ese espejo de lo que eres te dice
Lo que Dios espera que tú hagas:
Entrega sin reservas ni matices
Es la única llave del alma
para llegar al más allá.
Siquiera lo olvidas, te perdiste
Yo no me perdí
porque tú exististe
y me entregué a tí
que de mi amor supiste
que fue mi alma para tí
y ahora que te fuiste
y me quedo solo, aquí,
sin tu querer estoy triste.
y temo a mi alma sin fin.
Mi alteza
Querida Montse:
Busca la abeja tu néctar/
como buscará el oso tu miel/
Busca el pintor tu belleza/
como busca el sol tu rubiez/
Y yo busco mirarte, mi alteza,/
mirarte una y otra, y otra vez/
generosa y virginal naturaleza/
el gozo regalado a mi vejez./
Y espero que tú lo veas/
doquiera que estés/
Lo que a tí te gustaba
Querida Montse:
Ahora me gusta lo que a tí te gustaba/
y yo te mantengo en el recuerdo./
Recordando lo que te deleitaba/
me mantengo vivo y cuerdo /
Tus gustos están conmigo, ya ves/
y así te tengo aunque ya no estés./
In memoriam
Querida Montse:
Viniéndosenos el tiempo/
de partir, de ir yéndonos ya/
los más generosos se van,/
pues Dios los quiso primeros:/
Almas prestas a ayudar/
a disponer con esmero/
la fiesta grande, inmortal/
cuando ya todos estemos/
De flamenca y de mantilla

Querida Montse:
La pena y la alegría, /
hermanas de Sevilla/
Gemelas del alma mía, /
dos amores en dos orillas/
que son una pura delicia/
las mismas chiquillas/
tienen la misma gracia/
¡Qué a mí me encandila!
Vivió sin saberse muerto
Querida Montse:
Amaba tanto la vida/
como temía la muerte./
Así la hermosa vida/
se la pasó muriendo/
y la muerte viviendo./
Murió sin haber vivido
y vivió sin saberse muerto./
✟ Hoy hace un año que se fue mi querida Montse: 3 de agosto de 2023
Querida Montse:
Hay tristezas que sólo Dios entiende.
Llantos en silencio que sólo Él escucha.
Y heridas que sólo Él puede sanar.
Aprovechad todos los momentos con vuestros seres queridos.
Recordar a los que se fueron
Querida Montse:
✟
Nunca estará de más/
tantas veces como sea/
recordar en su odisea/
a aquellos que ya no están,/
que ya a Dios le bisbisean:/
¡Qué el Cielo no sobresea/
el calor de nuestra amistad!/
¡Qué desde arriba, el más allá,/
ellos serán los que provean/
cuando nos toque llegar!/

In memoriam
Querida Montse:
Viniéndosenos el tiempo/
de partir, de ir yéndonos ya/
los más generosos se van,/
pues Dios los quiso primeros:/
Almas prestas a ayudar,/
a disponer con esmero,/
la fiesta grande, inmortal/
cuando ya todos estemos./
Petrusvil, en Valldoreix a 7 de noviembre de 2024
La Esperanza Macarena de Sevilla
Querida Montse:
De Sevilla, sus Vírgenes y, en dos de ellas, la Esperanza hecha Madre de Cristo y madre nuestra.
Y de la Macarena, con sus cinco pétalos verdes de cristal de roca francés engarzadas en forma de azucenas sobre su pecho, donde el dolor y la pena traspasan su corazón, pero mantiene incólume su verde esperanza sobre su pecho, su fe en el Hijo – su hijo que nos hizo a todos hijos de ella- y en el Padre.
Tanto es así que Él, resucitado, apareciose a todos, incrédulos, menos a ella porque falta no hacía, y que ella no fue al sepulcro aquel triste día porque sabía muy bien donde estaba.
Tal era su fe y su esperanza que reposa incorrompible en sus hechos y en sus palabras: “He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra”.
¡Qué menos que una rosa de oro para nuestra Madre que está en los Cielos! …Ampáranos en la hora de nuestra muerte. Amén.

(FiN) Breverías pa mi Montse
Petrusvil













