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El Cachorro (Dos sonetillos)

25/03/2024

Escritor Español Petrusvil

Poeta, escritor, divulgador y analista.
Tiempo de lectura 1 minutos.
El Cachorro (Dos sonetillos)
Cristo de la Expiración – Sevilla (El Cachorro (Dos sonetillos))

Tabla de contenidos

El Cachorro (Dos sonetillos)

Gracias Señor Jesucristo/
Con tu Muerte diste Vida/
De Amor tamaña medida/
jamás el mundo ha visto/

Te loa cada año Sevilla/
Ecce homo hecho cristo/
de llagas fuíste provisto/
y por salvarnos te humillas/

Cada Viernes Santo: Miras/
a Tu Padre Verdadero,/
Cachorro, mientras expiras/

Y te bajan del madero,/
| y al tercero resucitas,/
y reinas el orbe entero./

Estrambote: El otro sonetillo

Quién tus llagas las llevara/
Tus heridas genuinas/
y tu corona de espinas/
contigo sobrellevara/

Quién la cruz te sostuviera/
| Quién con fe al Padre mirara/
Quién en vida te amara/
En hora mortis cualquiera/

podrá pasar a tu vera/
el gozoso tiempo eterno/
como así nos prometieras/

Librándonos del averno/
Con la Madre que nos dieras/
volver al seno materno/

FiN del sonetillo

El Cachorro (Dos sonetillos)
Cristo de la Expiración – Sevilla

La leyenda del Cachorro

Extraído del libro “Leyendas, Tradiciones y Curiosidades Históricas de la Semana Santa de Sevilla”, de Vicente Rus y Federico García de la Concha.

Vivió en Triana un gitano, de los llamados castellanos nuevos, apodado “Cachorro”, quien atravesando cada día el puente de barcas, junto al castillo de San Jorge, llegaba a Sevilla.

Un payo residente en la ciudad vino a sospechar de este hombre, pensando que su visita no era por otro motivo que el de cometer adulterio con su propia esposa. Los celos llegaron a tales extremos que, cierto día, sabedor de la visita cierta del gitano a la venta Vela, lo esperó oculto. No hizo más que llegar, ajeno a la suerte que iba a correr, mientras sacaba agua del pozo que junto a la referida venta existía, le fue asestada siete puñaladas que le ocasionaron la muerte.

Se asegura que el escultor de la imagen del Cristo de la Expiración estuvo presente en el suceso y que tuvo oportunidad de presenciar la agonía del gitano Cachorro. Captó con la mirada el rostro de aquel moribundo en el instante de su muerte e hizo suya la expresión terrible que plasmó con toda naturalidad en la obra que en esos días estaba realizando.

La leyenda vino a completarse con la investigación llevada a cabo por la justicia en la que al fin se conoció la verdad. En efecto el gitano Cachorro visitaba cada día a una mujer, aunque resultó que esta dama era en realidad su propia hermana bastarda. El gitano, en el intento de mantener el secreto por temor a perjudicarla, dado su origen, había sido descubierto y acusado de aquellas erróneas intenciones.

(FiN) El Cachorro (Dos sonetillos)

Al Cristo del Gran Poder