La estadística bulera
Si en algo han sido en exceso holgados los sucesivos gobiernos socialistas desde sus inicios es con las trampas, montar armadijos, vulgo palos del sombrajo, forma parte de sus señas de identidad. Sus ardides constituyen la techumbre bajo la que esconden su natural indolencia y su quehacer inoperante mientras se afanan, eso sí, gozosos a sus actividades lúdicas gubernativas que son poner en práctica ideas ideolocas, sobre lo que y como debemos ser a su particular y dogmático juicio, y su inmoral trasteo erótico-festivo con el dinero de los demás.
Siempre han rogado que les dejásemos tranquilos en su obrar maniqueo y que abrazáramos su fe con fruicción, que ellos nos proveerían de dicha con el progreso, esa pomposa y portentosa maquinaria utópica para fabricar distopías, y la igualdad del rasero rebajado y la exigencia de aguanís para dulcificarnos la existencia. No, no me he salido del camino que sigo por la vereda del lazo, del engaño pues los usan de dos tipos básicos. El de la promesa del paraíso terrenal progreteado que acabo de mentra y las miles, incontables, fullerías que siempre han pergeñado para ocultar la inexistencia de ese paraíso porque tal constructo humano no existe ni es posible desde la inmediatez sino desde el poso lento y asimilado de los siglos, no soporta la civilización la prisa ni la artificialidad que conduce exactamente a lo contrario: la descivilización.
Constatado que para sostener el tinglado hace falta mentir como bellacos posverdaderos anunciemos el último de sus enredos, que no es precisamente original tratándose  del más usado como es proponer una regla de conteo imposible pues recontar cada día los muertos por SARsCoV dictaminando su verosimilitud postverdadera en base a unos test – de los que no han mostrado interés alguno en disponer ni capacidad se les conoce para conseguirlos- y no en base a autopsias ha supuesto sisarnos de la vista mitad de ellos, cuanto menos.
El el aparente perfecto artificio contable pergeñado para sostener los palos de su sombrajo no ha evitado que este vuele por los aires cuando subgobiernos díscolos se han saltado la norma. Mas no se me emocionen mucho, no piensen que la verdad prevalecerá porque su maquinaria facedora de artificios bulosos no cesa y ya están reconstruyendo su tramoya farfullera, más cedazos para que separaremos la verdad y nos obnubilemos con la mentira mientras nos prometen un paraíso totalitario postvirus.
Toda esta retorcida y chusquera manera de ocultar seméjame a un infante infradotado que viéndose más torpe que los demás descubrió la mentira para encubrir sus torpezas y halló en su ejercicio tal destreza que logró pasar por listo.
FIN

By @Vilpetrus

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